Llaryora endureció su postura contra el Suoem

El gobernador cuestionó con dureza el paro de inspectores de tránsito durante una jornada con tres eventos en la ciudad y respaldó la decisión de actuar para garantizar el control. También apuntó contra dirigentes que, según sostuvo, “creen que tienen que gobernar”.

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, volvió a subir el tono en el conflicto entre el municipio capitalino y el Suoem, luego del paro realizado por inspectores de tránsito durante el pasado domingo, una jornada que tuvo tres eventos masivos en la ciudad.

Con fuertes críticas al gremio y una defensa explícita de la intervención estatal, Llaryora sostuvo que el control de la vía pública y el orden urbano son cuestiones que el poder político no está dispuesto a dejar en manos de una disputa sindical.

“Yo no sé qué se cree esta gente. A mí me tocó claramente conducir el municipio, cuando lo conduje como lo que está haciendo hoy Daniel (Passerini). Estos están totalmente sobregirados”, afirmó el mandatario.

El gobernador cuestionó especialmente que los inspectores hayan interrumpido sus tareas en una jornada con una maratón, el clásico y otro evento. Para Llaryora, la ausencia de controles podía derivar en una situación de riesgo para miles de personas.

“No les importa la vida de nadie”, sostuvo, al remarcar que dejar a Córdoba “sin control de tránsito” durante una competencia masiva podía generar consecuencias graves.

“El orden es innegociable”

Llaryora relató que, ante el llamado del secretario de Seguridad municipal, Juan Pablo Quinteros, le dio rápidamente la orden de actuar para garantizar el operativo.

El gobernador insistió en que el conflicto excede la discusión salarial o laboral y planteó que existe una responsabilidad superior vinculada con la seguridad de los ciudadanos.

“¿Sabés lo que es la gente corriendo, y que se te meta alguien que nadie lo paró ni nada, y pueda entrar, el desastre de vidas que puede hacer?”, planteó.

En ese marco, dejó una definición que busca marcar el límite político frente al gremio: “El orden es innegociable”.

La afirmación cobra especial relevancia en un escenario en el que el municipio de Córdoba viene enfrentando distintas tensiones con el sindicato y en el que el gobernador decidió respaldar públicamente la estrategia de Passerini.

Una disputa por el poder dentro del municipio

La crítica más fuerte de Llaryora estuvo dirigida a la concepción de poder que atribuyó a un sector del gremio.

“Estos muchachos creen que ellos son los dueños de la verdad, creen que ellos tienen que gobernar”, cuestionó.

La frase expone uno de los ejes centrales de la disputa: para el gobernador, el conflicto no se limita al funcionamiento de un área municipal, sino que también pone en discusión quién define las políticas públicas y quién tiene capacidad de decisión dentro del Estado.

Llaryora sostuvo además que parte del problema se originó en administraciones anteriores que incorporaron una gran cantidad de empleados a planta permanente.

En ese punto, buscó trasladar parte de la responsabilidad histórica al escenario político que antecedió al actual esquema de gestión. “Todos saben lo que hizo el juecismo en el municipio”, afirmó, y vinculó los conflictos gremiales con los períodos electorales.

“Ahora vienen las elecciones y siempre empiezan los paros, empiezan los conflictos”, agregó.

Respaldo al convenio y advertencia al gremio

El gobernador también defendió el convenio que permite avanzar en determinadas tareas de control y seguridad que, según explicó, la Policía no puede realizar de manera directa.

“El convenio está bien porque te da mayor garantía para poder hacer más cosas que hoy la Policía no puede”, sostuvo.

Pero inmediatamente después endureció nuevamente su advertencia: “Ahora nosotros no vamos a dejar indefensos a los cordobeses frente a esta manga de inadaptados”.

La definición representa un fuerte respaldo político a la conducción municipal y, al mismo tiempo, una señal hacia el Suoem de que la Provincia no pretende observar el conflicto desde afuera.

Llaryora cerró con una frase que sintetiza su posición: “Frente a esto nosotros no podemos permitir que estos tipos se crean los dueños de la ciudad y de la Provincia”.

El conflicto gremial, así, vuelve a quedar atravesado por una discusión más amplia sobre el poder dentro del municipio. Y con el calendario electoral acercándose, cada choque entre el Ejecutivo y el sindicato adquiere una dimensión política que difícilmente pueda separarse de la pelea por el control de Córdoba.

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