La UCR mueve sus piezas y prepara la estrategia para 2027

Gvozdenovich encabezará este jueves la primera reunión del Comité Provincia. El Congreso partidario será clave para definir las alianzas electorales y Mauricio Jaimes aparece como uno de los nombres para presidirlo. De Loredo, mientras tanto, busca ampliar el espacio radical antes de sentarse a negociar con La Libertad Avanza.

La nueva conducción de la Unión Cívica Radical de Córdoba comienza a poner en marcha la estructura partidaria y, detrás de las primeras decisiones formales, empieza a delinearse también el esquema de poder con el que el radicalismo llegará a la discusión electoral de 2027.

Este jueves 8 de octubre, a las 16, Matías Gvozdenovich encabezará en la Casa Radical la primera reunión presencial del Comité Provincia desde su asunción. La convocatoria tendrá como objetivo poner en funcionamiento los distintos órganos de conducción, pero también abrirá una discusión que será determinante para el futuro político del partido: la conformación y conducción del Congreso Partidario.

El orden del día incluye la designación de apoderados titular y suplente, tesorero y vicetesorero, la situación del Congreso Partidario, la conformación de la Mesa Ejecutiva y otros aspectos vinculados con la nueva estructura partidaria.

La Mesa Ejecutiva tendrá especial relevancia porque será el núcleo reducido de dirigentes que concentrará buena parte de las decisiones cotidianas de la conducción radical. Pero el Congreso aparece como la pieza de mayor peso político pensando en 2027.

El Congreso, la llave para las alianzas

El Congreso Partidario será uno de los órganos centrales cuando llegue el momento de definir la política de alianzas del radicalismo cordobés. Por allí deberá pasar cualquier decisión estratégica respecto de acuerdos electorales, frentes y eventuales entendimientos con otras fuerzas.

Por eso, la discusión sobre quién ocupará su presidencia excede largamente una cuestión de nombres. Se trata de determinar quién tendrá capacidad de ordenar y conducir uno de los ámbitos donde se terminará de definir la estrategia electoral de la UCR.

Aunque todavía no existe una confirmación formal, en las conversaciones internas comenzó a ganar terreno el nombre de Mauricio Jaimes. El legislador radical aparece así en una doble discusión: por un lado, como uno de los nombres mencionados para suceder a Gvozdenovich al frente del bloque radical de la Legislatura; por otro, como posible presidente del Congreso Partidario.

En algunos sectores del radicalismo incluso interpretan que la negociación por la conducción del bloque podría quedar vinculada con la posibilidad de que Jaimes termine al frente del Congreso. Su nombre, de todos modos, encuentra receptividad en distintos sectores y aparece hoy como una alternativa con chances para ocupar ese lugar.

La convocatoria formal al Congreso, con la totalidad de sus autoridades, se produciría en aproximadamente veinte días.

Generación X parte con ventaja

La nueva conducción llega a esta discusión con una ventaja política significativa. Generación X, el sector que logró imponerse en la interna radical, obtuvo una mayoría holgada de congresales.

Ese resultado le permite a la conducción encabezada por Gvozdenovich contar con un margen importante para controlar el Congreso y reduce la capacidad de los sectores opositores internos para bloquear o condicionar las principales decisiones estratégicas.

La composición del órgano, por lo tanto, será determinante. La interna quedó atrás formalmente, pero su resultado tendrá consecuencias concretas en la distribución del poder partidario durante los próximos años.

Y allí aparece uno de los primeros desafíos de la nueva conducción: transformar la victoria electoral interna en una estructura partidaria capaz de funcionar con disciplina y, al mismo tiempo, contener las distintas expresiones del radicalismo.

De Loredo busca llegar con una UCR ampliada

Pero la discusión sobre 2027 no se limita a la ingeniería interna del partido. En el entorno de Rodrigo de Loredo ya comenzó a desarrollarse otra estrategia: construir volumen político antes de sentarse a negociar con La Libertad Avanza.

La posibilidad de un acuerdo con el espacio de Javier Milei aparece en el horizonte, pero no necesariamente como el primer movimiento de la estrategia radical. La idea que se está trabajando es llegar a esa eventual negociación con un paquete político propio, construido a partir de conversaciones con distintos espacios de centroderecha.

El objetivo es ampliar la base de negociación y evitar que la discusión electoral quede planteada exclusivamente como un acuerdo entre la UCR y La Libertad Avanza.

La apuesta es construir una especie de “UCR ampliada”, capaz de reunir a distintos sectores del centro y la centroderecha alrededor de una propuesta común. Con mayor volumen político, el radicalismo podría sentarse a discutir eventuales acuerdos con el mileísmo desde una posición diferente.

En otras palabras, primero se intenta construir músculo propio y después discutir las condiciones de un eventual entendimiento con Milei.

La negociación con LLA, el capítulo posterior

Dentro de ese esquema, La Libertad Avanza aparece como una instancia posterior de la negociación. La pregunta ya no sería solamente si la UCR acuerda o no con el partido de Milei, sino qué espacio ocupará dentro de una eventual alianza y bajo qué condiciones.

Ese será probablemente uno de los debates más sensibles del radicalismo cordobés durante los próximos meses. La definición tendrá impacto directo sobre candidaturas, armado territorial y distribución de lugares en las listas.

De Loredo busca llegar a esa discusión con una estructura más amplia y con otros partidos sentados en la misma mesa. La estrategia apunta a elevar el precio de la negociación y evitar que el radicalismo llegue como un actor aislado.

La incógnita será si esa construcción puede consolidarse en un espacio electoral concreto o si terminará funcionando principalmente como una herramienta de presión frente a La Libertad Avanza.

Gvozdenovich y la reconstrucción partidaria

En paralelo a la estrategia electoral, Gvozdenovich pretende avanzar con una agenda de reorganización interna.

El nuevo presidente de la UCR cordobesa ya planteó la necesidad de modificar aspectos de fondo del funcionamiento partidario, entre ellos la Carta Orgánica y el Tribunal de Conducta, además de reactivar los distintos órganos que componen la estructura radical.

La intención es llegar al próximo proceso electoral con un partido ordenado institucionalmente, con sus organismos funcionando y con reglas internas actualizadas.

La primera reunión del Comité Provincia será, en ese sentido, mucho más que una formalidad posterior a la interna. Servirá para comenzar a definir quiénes tendrán las principales herramientas de conducción y, al mismo tiempo, para poner en marcha una maquinaria partidaria que tendrá como horizonte inmediato la elección de 2027.

Con una mayoría propia en el Congreso, una conducción que busca consolidarse y una estrategia que pretende ampliar el espacio antes de negociar con Milei, el radicalismo cordobés empieza a transitar una nueva etapa. La discusión electoral todavía está lejos de cerrarse, pero las primeras piezas ya comenzaron a moverse.

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