Lo que hasta hace pocos días parecía encaminarse hacia una transición ordenada en la conducción de la Unión Cívica Radical de Córdoba comienza a mostrar signos de una competencia mucho más abierta. Mientras el oficialismo partidario trabajaba para consolidar al legislador Matías Gvozdenovich como candidato de consenso para presidir el Comité Provincia, en las últimas horas empezó a ganar fuerza otra alternativa: la posible postulación del concejal capitalino Javier Fabre, impulsada desde el espacio Viva Córdoba.

La aparición de ese nombre no solo altera el escenario electoral interno, sino que también expone una discusión de fondo sobre el reparto del poder dentro del radicalismo cordobés, especialmente en relación con el peso político que debe tener la ciudad de Córdoba en la conducción partidaria.
Una candidatura que modifica el tablero
La eventual candidatura de Fabre representa mucho más que una competencia personal. Se trata de la expresión política de Viva Córdoba, el sector integrado por Javier Bee Sellares, Juan Balastegui, Juan Negri y el propio Fabre, espacio que forma parte o mantiene una estrecha afinidad con Generación X, el armado interno que lideran Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.
Hasta ahora, el oficialismo radical venía construyendo un esquema que permitiera llegar a la renovación de autoridades con un alto nivel de consenso alrededor de Gvozdenovich, evitando una elección interna desgastante en momentos en que el partido intenta fortalecer su posicionamiento de cara al ciclo electoral de 2027.
Sin embargo, la posibilidad de que Fabre decida competir introduce una variable que obliga a recalcular la estrategia de todos los sectores.
Aunque desde ambos espacios descartan públicamente una ruptura y aseguran que las coincidencias políticas continúan siendo mayoritarias, también reconocen que comenzaron a aparecer diferencias respecto del armado interno en la Capital.
La Capital reclama mayor protagonismo
Detrás de la eventual candidatura existe una discusión estructural que atraviesa al radicalismo desde hace varios años: el equilibrio entre el peso político del interior provincial y la representación de la ciudad de Córdoba.
En Viva Córdoba consideran que la Capital debe tener una participación mucho más determinante en la conducción del partido y sostienen que ese distrito necesita contar con mayores garantías de representación en las futuras autoridades.
No se trata solamente de una discusión institucional.
La Capital concentra una porción significativa del padrón radical, constituye uno de los principales escenarios electorales de la provincia y será un territorio decisivo en la construcción de cualquier proyecto competitivo para disputar el poder provincial dentro de dos años.
En ese contexto, el reclamo de mayor participación adquiere una dimensión estratégica.
El verdadero conflicto también pasa por el Comité Capital
Mientras la atención pública comienza a concentrarse sobre la presidencia del Comité Provincia, otra disputa igual o incluso más importante se desarrolla en paralelo.
Viva Córdoba también busca disputar el control del Comité Capital, estructura que actualmente permanece bajo influencia del mestrismo y que continúa siendo una de las principales bases de poder dentro del radicalismo cordobés.
Ese objetivo abre otro frente interno.
En esa competencia también aparece el legislador Miguel Nicolás, quien mantiene su propia estructura territorial y pretende tener protagonismo en la reorganización del radicalismo capitalino.
La pelea por el Comité Capital puede terminar siendo tan relevante como la elección provincial, ya que quien controle esa estructura dispondrá de una herramienta política determinante para la organización partidaria, la movilización electoral y la construcción de futuras candidaturas municipales.
Gvozdenovich mantiene el respaldo oficialista
Hasta el momento, el nombre de Matías Gvozdenovich continúa siendo el dirigente con mayores respaldos dentro del oficialismo partidario.
El legislador provincial fue consolidándose durante las últimas semanas como la figura elegida por la conducción encabezada por Marcos Ferrer para sucederlo al frente del Comité Provincia.
Su candidatura aparecía como la síntesis de un acuerdo amplio entre los principales sectores que integran la conducción actual, con el objetivo de evitar una interna que pudiera profundizar las divisiones partidarias.
La irrupción de Fabre, sin embargo, introduce incertidumbre en un proceso que parecía mucho más ordenado.
Nuevo cronograma y cuenta regresiva
En paralelo a las negociaciones políticas, el Comité Provincia avanzó este martes con la redefinición del cronograma electoral, buscando despejar cualquier incertidumbre institucional y cerrar definitivamente las especulaciones sobre una eventual intervención partidaria.
La conducción radical ratificó que las elecciones internas se realizarán el 20 de septiembre, aunque modificó varios de los plazos previos del proceso.
El nuevo calendario establece:
- 10 de agosto: vence el plazo para el reconocimiento y aceptación de nuevos núcleos internos.
- 13 de agosto: cierre para la conformación de alianzas entre los distintos sectores.
- 18 de agosto: presentación oficial de las listas que competirán por la conducción partidaria.
- 20 de septiembre: elección de las nuevas autoridades de la UCR Córdoba.
Con esas fechas ya definidas, comenzó formalmente la etapa decisiva de la interna radical.
Una negociación que recién comienza
Más allá de las candidaturas que hoy aparecen sobre la mesa, dentro del radicalismo reconocen que todavía quedan varias semanas de intensas negociaciones.
La posibilidad de alcanzar acuerdos de último momento sigue abierta y nadie descarta que las conversaciones modifiquen nuevamente el escenario antes del cierre de listas.
No obstante, la sola aparición del nombre de Javier Fabre demuestra que el consenso alrededor de Gvozdenovich ya no parece tan lineal como se proyectaba inicialmente.
En el fondo, la discusión trasciende los nombres propios. La elección definirá cómo se redistribuye el poder dentro de la UCR cordobesa, cuál será el equilibrio entre los distintos sectores internos y qué liderazgo conducirá al partido en la construcción de la estrategia política para enfrentar las elecciones provinciales y municipales de 2027.
La cuenta regresiva ya comenzó y cada movimiento que ocurra en las próximas semanas será determinante para configurar el mapa de poder del principal partido opositor de Córdoba.
