La foto con Diego Santilli reordena el tablero opositor cordobés y envía una señal directa al Centro Cívico. El mensaje fue inequívoco: La Libertad Avanza competirá en Córdoba y buscará disputar el poder provincial, en contraste con las versiones que hablaban de un entendimiento electoral entre Javier Milei y Martín Llaryora de cara a 2027.

En la política, muchas veces una fotografía comunica más que un documento. La imagen que reunió al diputado nacional Gabriel Bornoroni, al senador Luis Juez y al jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, no fue una reunión protocolar más. Fue una demostración política cuidadosamente construida para despejar especulaciones y reposicionar a la oposición cordobesa frente a un escenario que, durante las últimas semanas, había comenzado a llenarse de interrogantes.
Durante aproximadamente cuarenta y cinco minutos, los principales referentes opositores vinculados al proyecto de Javier Milei dialogaron con el funcionario nacional que hoy concentra la articulación política del Gobierno. Aunque Santilli no será quien defina la estrategia electoral libertaria para Córdoba, su rol como principal negociador político de la Casa Rosada convierte cada uno de sus movimientos en una señal de alto impacto.
Al finalizar el encuentro, el mensaje fue contundente.
«Lo que se habló es que vamos a competir. Y le agrego que vamos a ganar.»
La frase sintetizó el verdadero objetivo de la reunión: dejar sin efecto la interpretación que desde distintos sectores del oficialismo provincial venían impulsando respecto de un eventual acuerdo político entre el Gobierno nacional y el gobernador Martín Llaryora.
Una respuesta política al Panal
La reunión no puede analizarse aislada del contexto.
Semanas atrás, el vínculo institucional entre Córdoba y la Nación había comenzado a mostrar signos de distensión. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete abrió un nuevo canal de negociación que rápidamente produjo resultados concretos.
Primero llegó el encuentro entre Santilli y el jefe de Gabinete provincial, Manuel Calvo. Después, la autorización del Gobierno nacional para adelantar cerca de 400 mil millones de pesos en concepto de coparticipación a Córdoba.
Ese proceso alimentó una interpretación política que comenzó a circular con fuerza en el Centro Cívico: que el acercamiento financiero podía convertirse en la antesala de un entendimiento electoral para 2027.
La hipótesis sostenía que Javier Milei y Martín Llaryora priorizarían sus respectivas reelecciones y evitarían una confrontación directa en territorio cordobés, un escenario que alteraría completamente el mapa opositor.
La fotografía de Bornoroni, Juez y Santilli apareció justamente para discutir esa lectura.
Más que una reunión institucional, fue un mensaje político dirigido al Panal.
El objetivo: preservar una alternativa opositora
Desde el entorno del diputado Gabriel Bornoroni sostienen que fue él quien solicitó el encuentro.
No se trató únicamente de mostrar cercanía con la Casa Rosada. También buscó reafirmar que La Libertad Avanza mantiene intacta su intención de disputar el gobierno provincial.
El propio legislador reforzó esa idea en sus redes sociales.
«Córdoba es la provincia más liberal del país y será protagonista de la Argentina que viene», publicó junto a la fotografía, agregando que libertarios y aliados trabajan para construir «una alternativa potente en Córdoba para acompañar al presidente».
La definición tiene un claro destinatario político: el oficialismo provincial, que había comenzado a instalar la idea de una convivencia electoral entre ambos gobiernos.
Juez busca despejar dudas
Para Luis Juez la reunión tuvo un valor adicional.
El senador venía manifestando cierta preocupación respecto del rumbo que podía tomar la estrategia política de los Milei en Córdoba.
Su respaldo al Presidente nunca estuvo en discusión, pero sí las señales que llegaban desde algunos sectores nacionales y que parecían habilitar un eventual acercamiento con el llaryorismo.
En ese contexto, Juez multiplicó alternativas sobre su futuro político.
Habló de integrar una fórmula provincial junto a Bornoroni.
También deslizó la posibilidad de competir por la intendencia de Córdoba.
Incluso dejó abierta la puerta para que el Frente Cívico presentara una lista propia si finalmente La Libertad Avanza terminaba favoreciendo indirectamente al oficialismo provincial.
Tras la reunión en Balcarce 50, el senador se mostró satisfecho y consideró que el encuentro permitió desactivar lo que interpreta como una operación política destinada a instalar un acuerdo inexistente entre la Casa Rosada y el Panal.
La discusión que empieza: quién liderará la oposición
Detrás de la foto también comienza a aparecer otra discusión.
Si la decisión política es competir en Córdoba, el siguiente interrogante será quién encabezará esa construcción.
En el entorno de Luis Juez consideran que las elecciones provinciales presentan una lógica distinta a las nacionales.
Con los comicios desdoblados —como todo indica que ocurrirá— el peso del sello La Libertad Avanza podría reducirse frente al conocimiento y la instalación territorial de determinados dirigentes.
Por esa razón entienden que el senador conserva mejores condiciones para disputar la Gobernación frente a Martín Llaryora que el propio Bornoroni.
El razonamiento no resulta aislado.
Es similar al que expresó el intendente Pedro Dellarossa en Marcos Juárez, donde priorizó su construcción local por encima del impacto de la marca libertaria, convencido de que el peso de los liderazgos territoriales sigue siendo determinante cuando la elección se provincializa.
Un tablero que vuelve a moverse
La fotografía difundida desde la Casa Rosada no resuelve las incógnitas sobre el armado opositor para 2027, pero sí modifica el clima político.
Si durante las últimas semanas el Gobierno provincial había logrado instalar la expectativa de un entendimiento estratégico con Javier Milei, la reunión entre Bornoroni, Juez y Santilli introduce un elemento de equilibrio en esa narrativa.
La señal hacia Córdoba fue explícita: el oficialismo libertario sostiene su intención de competir por el poder provincial y mantiene abiertas las puertas para todos los sectores que compartan el objetivo de poner fin a casi tres décadas de gobiernos peronistas.
Sin embargo, esa definición abre inmediatamente otra etapa de negociación.
Porque una cosa parece haber quedado clara tras el encuentro en Balcarce 50: la discusión ya no pasa por si habrá competencia contra el peronismo cordobés.
La verdadera batalla comienza ahora, cuando deba definirse quién será el dirigente encargado de liderar esa alternativa opositora en una elección que promete convertirse en una de las disputas políticas más trascendentes del país en 2027.
