En el PJ creen que Llaryora llega mejor posicionado para 2027: “El problema lo tienen otros”

En el oficialismo cordobés comienza a consolidarse una evaluación optimista sobre el punto de partida de Martín Llaryora hacia la disputa por un nuevo mandato. La mayor instalación del gobernador en el interior provincial, la fortaleza de la gestión territorial y las dificultades de una oposición aún en construcción son los principales argumentos que esgrimen tanto dirigentes históricos como referentes de la renovación del peronismo. Mientras tanto, el Panal mantiene bajo estricta reserva la definición del calendario electoral y la estrategia para 2027.

Aunque públicamente el Gobierno provincial evita hablar de candidaturas, fechas o escenarios electorales, en los despachos del Centro Cívico ya se analiza con atención el tablero político que encontrará el oficialismo cuando llegue el momento de iniciar formalmente la campaña hacia las elecciones provinciales de 2027.

La conclusión que comienza a repetirse entre dirigentes de distintas generaciones del Partido Justicialista es clara: Martín Llaryora parte desde una posición más sólida que la que tenía cuando inició la campaña que lo llevó a la Gobernación en 2023.

El desafío de instalar al candidato quedó atrás

Uno de los principales argumentos del oficialismo tiene que ver con un aspecto que hace cuatro años representaba una de las mayores preocupaciones del entonces candidato: el nivel de conocimiento en el interior provincial.

Si bien Llaryora llegaba con una extensa trayectoria política —había sido intendente de San Francisco, vicegobernador y posteriormente intendente de la ciudad de Córdoba—, su nivel de instalación fuera de los principales centros urbanos era desigual.

Durante aquella campaña gran parte de los esfuerzos estuvieron orientados a recorrer el interior para convertir una figura reconocida dentro del peronismo en un dirigente ampliamente identificado por el electorado cordobés.

Hoy, sostienen en el PJ, esa etapa ya fue superada.

Según dirigentes que siguen de cerca encuestas privadas, el gobernador logró consolidar su imagen en prácticamente toda la provincia gracias al despliegue permanente de la gestión y a una estrategia basada en la presencia territorial.

«Hay zonas donde hace cuatro años casi no conocían a Llaryora. Hoy su nombre está asociado a las obras que el Gobierno lleva a cada localidad», sintetizan desde el oficialismo.

Coincidencia entre la vieja guardia y la renovación

Uno de los aspectos que más llama la atención dentro del PJ es que el diagnóstico no pertenece únicamente al sector que impulsó el recambio generacional del peronismo cordobés.

También es compartido por dirigentes históricos que atravesaron las distintas etapas del ciclo político iniciado por José Manuel de la Sota y consolidado luego por Juan Schiaretti.

Para esos referentes, el escenario actual guarda similitudes con otros procesos electorales que vivió el justicialismo provincial.

«A esta película ya la vimos», repiten algunos de ellos al analizar la evolución de las campañas provinciales, incluso contemplando el impacto que puede generar la irrupción de La Libertad Avanza como nuevo actor central del sistema político.

La mirada sobre la oposición

En el Centro Cívico consideran que, al menos por ahora, las mayores incertidumbres no atraviesan al oficialismo sino a quienes buscan construir una alternativa.

«El problema lo tienen otros», es una frase que comenzó a repetirse en distintos sectores del PJ.

El análisis apunta principalmente a La Libertad Avanza y al proceso de consolidación que encabeza el diputado nacional Gabriel Bornoroni como principal referencia libertaria en Córdoba.

En el oficialismo reconocen que el dirigente cuenta con el respaldo político del presidente Javier Milei, aunque sostienen que todavía enfrenta un desafío importante: alcanzar niveles de conocimiento comparables con los que tenía Luis Juez antes de las elecciones provinciales de 2023.

La comparación resulta significativa.

Mientras Juez llegó a aquella elección con una extensa trayectoria provincial y un elevado nivel de instalación pública, Bornoroni aún transita una etapa de construcción de imagen fuera de los sectores más identificados con el oficialismo nacional.

El factor Milei

El llaryorismo reconoce, sin embargo, que la principal fortaleza electoral libertaria no depende exclusivamente de su candidato.

La gran incógnita pasa por la capacidad que pueda tener Javier Milei para transferir parte de su capital político hacia quien finalmente represente a La Libertad Avanza en Córdoba.

En el Panal consideran que una participación activa del Presidente durante la campaña podría modificar rápidamente el escenario electoral, especialmente si la gestión nacional mantiene niveles elevados de aprobación.

No obstante, también advierten que el comportamiento del electorado estará estrechamente ligado a la evolución de la economía.

Dentro del oficialismo provincial manejan dos escenarios.

Si la administración nacional logra consolidar mejoras económicas sostenidas, entienden que el Gobierno libertario llegará fortalecido a 2027.

Pero si los resultados no terminan de reflejarse en el bolsillo de la sociedad, creen que esa situación podría afectar directamente la imagen presidencial y, por extensión, la competitividad de los candidatos libertarios.

La relación institucional con la Nación

Otro elemento que algunos dirigentes incorporan al análisis es la relación institucional que mantienen actualmente Córdoba y la Casa Rosada.

Aunque desde La Libertad Avanza descartan cualquier posibilidad de acuerdo electoral con el oficialismo provincial, en el PJ observan que la dinámica de negociación permanente entre ambos gobiernos podría influir en el clima político previo a las elecciones.

No hablan de alianzas, pero sí de un contexto que podría diferir del esquema de confrontación permanente que algunos sectores imaginan.

Evitar los errores de 2023

Puertas adentro del justicialismo también existe una fuerte autocrítica sobre la última elección provincial.

La conducción partidaria considera que uno de los principales problemas fue la fragmentación del peronismo en varios municipios y comunas, donde distintas expresiones del espacio terminaron compitiendo entre sí.

Ese fenómeno debilitó la capacidad territorial del oficialismo en algunos departamentos y redujo el aporte electoral esperado desde el interior.

Por eso, el objetivo para 2027 será ordenar las estructuras locales y evitar la proliferación de múltiples listas peronistas en una misma jurisdicción.

«Aprendimos la lección», afirman dirigentes que ya comenzaron a trabajar en ese proceso de unificación.

El interior vuelve a ser la prioridad

Como ocurrió históricamente en las elecciones provinciales, el interior volverá a ocupar un lugar central dentro de la estrategia del oficialismo.

Especial atención concentran algunas regiones donde Llaryora obtuvo resultados menos favorables en 2023, particularmente el sur provincial.

La intención es reforzar allí la presencia territorial mediante obras públicas, programas de infraestructura, apoyo a municipios y una agenda permanente de gestión que permita mejorar el desempeño electoral.

El misterio del calendario

Mientras tanto, continúa sin definirse una de las variables más importantes del proceso electoral: la fecha de los comicios provinciales.

Incluso dirigentes con acceso directo al gobernador aseguran desconocer cuál es la decisión que finalmente adoptará Llaryora.

Sin embargo, dentro del oficialismo comenzó a tomar fuerza una hipótesis.

Cada vez son más quienes creen posible un adelantamiento de las elecciones hacia el primer cuatrimestre de 2027.

La estrategia buscaría desacoplar la discusión provincial del calendario nacional y permitir que la campaña gire principalmente alrededor de la gestión cordobesa.

En ese esquema, el verano aparece como un período especialmente favorable.

La temporada turística ofrece al Gobierno provincial una oportunidad para mostrar obras, actividad económica, eventos culturales y una intensa presencia institucional en distintos puntos de Córdoba.

Un punto de partida distinto

A casi un año del inicio formal de la carrera electoral, el oficialismo considera que existe una diferencia sustancial respecto del escenario que enfrentó hace cuatro años.

En 2023, Martín Llaryora debía convencer a buena parte del electorado de quién era y por qué estaba en condiciones de conducir la provincia.

Ahora, entienden en el PJ, el desafío será diferente.

El gobernador ya no necesita instalar su figura. La discusión, sostienen en el entorno oficialista, pasará por otro terreno: convencer a los cordobeses de que su gestión merece un nuevo mandato, en un escenario donde el peronismo confía en llegar con mayor conocimiento territorial, una estructura más ordenada y una oposición que todavía busca consolidar su liderazgo de cara a 2027.

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