Llaryora congela un nuevo juego de la Lotería y evita tensiones con la Iglesia antes de la visita del Papa

El Gobierno provincial decidió postergar el lanzamiento de una raspadita de la Lotería de Córdoba hasta después de la llegada de León XIV, prevista para noviembre. La relación con el cardenal Ángel Rossi, las críticas de la Iglesia a las apuestas y la lectura electoral detrás de una visita que el cordobesismo considera estratégica rumbo a 2027.

Con la visita del papa León XIV cada vez más cerca, el Gobierno de Martín Llaryora procura reducir al mínimo cualquier frente de conflicto con la Iglesia Católica. En ese marco, el Ejecutivo provincial decidió frenar el lanzamiento de un nuevo juego de la Lotería de Córdoba y postergarlo hasta después del paso del Sumo Pontífice por la provincia.

Se trata de una raspadita que estaba dentro de los planes comerciales de la Lotería provincial y que, por el momento, quedará congelada.

La decisión no parece aislada del escenario político. En El Panal consideran que la visita papal puede convertirse en uno de los acontecimientos institucionales y sociales más importantes del año y pretenden preservar la relación con la Iglesia, particularmente con el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi.

Rossi, una figura clave en la relación con El Panal

La figura del cardenal adquiere un peso particular porque ocupa un lugar central en la organización de la visita de León XIV y mantiene una fuerte presencia en el debate público.

En los últimos meses, Rossi también marcó diferencias con algunas políticas del Gobierno nacional. Durante la misa de San Cayetano lanzó cuestionamientos sobre la situación social y la política económica de Javier Milei.

“La macro de la que hablan no baja al plato”, expresó entonces. Y agregó, en otro pasaje de fuerte contenido político y social: “Dicen que sacaron a millones de la pobreza; los deben haber bajado a la miseria”.

Sus palabras coincidieron, al menos parcialmente, con cuestionamientos que también aparecen dentro del peronismo cordobés respecto de las consecuencias sociales del modelo económico nacional.

Sin embargo, Llaryora mantiene una estrategia más prudente frente a la Casa Rosada. Después de meses de tensión, la Provincia intenta recomponer canales políticos e institucionales con Nación, por lo que procura evitar confrontaciones directas que puedan volver a deteriorar esa relación.

En el llaryorismo saben que la dinámica política de los próximos meses estará atravesada tanto por la pelea electoral de 2027 como por la necesidad de mantener abiertos los vínculos institucionales con el Gobierno nacional.

El antecedente del juego online

La cautela con el nuevo producto de la Lotería también tiene antecedentes.

Rossi fue uno de los referentes de la Iglesia cordobesa que más cuestionó la habilitación de las apuestas online en la provincia, aprobada durante la gestión de Juan Schiaretti.

Cuando la normativa quedó habilitada, el entonces arzobispo expresó una de las críticas más duras contra el sistema y advirtió sobre el impacto que podía tener entre adolescentes y jóvenes.

“Le pusieron un casino en la mano a los chicos”, cuestionó, en referencia al acceso a las apuestas desde teléfonos celulares.

Desde entonces, la problemática de la ludopatía juvenil y el crecimiento de las apuestas digitales se convirtió en uno de los temas que la Iglesia sigue con preocupación.

Por eso, en el Gobierno provincial entienden que presentar un nuevo producto de juego en las semanas previas a la visita papal podría generar un ruido innecesario con un sector que hoy resulta central para la organización del acontecimiento.

La salida elegida fue sencilla: postergar.

La visita del Papa y el tablero de 2027

Pero alrededor de la llegada de León XIV existe también una inevitable lectura política.

Llaryora ingresará después de noviembre en una etapa decisiva para la construcción de su proyecto de reelección. Aunque todavía falta para la definición formal de candidaturas, dentro del peronismo cordobés la planificación electoral ya ocupa buena parte de las conversaciones.

La visita del Papa puede ofrecerle al gobernador una oportunidad de mostrar capacidad organizativa, centralidad institucional y articulación con sectores religiosos, políticos y sociales.

Además, se espera que la presencia de León XIV movilice a miles de fieles desde distintos puntos de Córdoba, otras provincias e incluso países vecinos.

En el Centro Cívico imaginan una convocatoria multitudinaria y una relación particularmente cercana entre el Pontífice y los fieles durante su permanencia en Córdoba.

Será, además, una oportunidad para que la provincia quede durante varios días en el centro de la escena nacional e internacional.

Después del Papa, las listas

En los pasillos del oficialismo provincial la visita de noviembre empieza a aparecer también como una frontera política.

Hasta entonces, buena parte de la estructura gubernamental estará concentrada en garantizar que el acontecimiento se desarrolle sin sobresaltos.

Después, el calendario electoral comenzará a ocupar definitivamente el centro de la agenda.

Será entonces cuando el cordobesismo tendrá que avanzar con mayor precisión sobre candidaturas, alianzas, estrategia territorial y eventualmente la fecha electoral provincial.

Por eso, cada decisión de estos meses empieza a ser observada también bajo la lógica de 2027.

El lanzamiento de una raspadita podría parecer un asunto menor dentro de la administración provincial. Sin embargo, en un escenario donde la relación con la Iglesia adquiere un valor institucional y político cada vez mayor, Llaryora eligió no correr riesgos.

Primero llegará León XIV. Después habrá tiempo para la Lotería. Y, sobre todo, para una campaña electoral que en el peronismo cordobés ya comenzó a jugarse mucho antes de que se impriman las boletas.

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