En medio de un escenario nacional convulsionado, con tensiones internas en el oficialismo libertario, señales de rebrote inflacionario y desgaste en áreas sensibles de gestión, Rodrigo de Loredo decidió volver a mover fichas en Córdoba. El dirigente radical retomó las recorridas por el interior provincial con un objetivo claro: fortalecer estructura, conservar protagonismo y llegar competitivo a la carrera por la Gobernación en 2027.

Aunque en el entorno del ex diputado nacional admiten que el contexto político todavía está abierto y lejos de definirse, también consideran que el momento actual ofrece una ventana de oportunidad para los sectores opositores no alineados con La Libertad Avanza. En esa lectura, el radicalismo cordobés busca reposicionarse antes de que el tablero vuelva a cerrarse bajo una nueva polarización nacional.
Una gira por los 26 departamentos
La estrategia deloredista ya está en marcha. Según el esquema diseñado por su equipo político, De Loredo recorrerá los 26 departamentos de Córdoba en dos oportunidades durante 2026.
La primera ronda comenzó esta semana en el departamento Río Primero y se extendería hasta junio, antes del inicio del Mundial de Fútbol. La segunda etapa quedará para el segundo semestre.
La decisión no es casual. En el radicalismo entienden que la construcción territorial será determinante para sostener volumen político frente a un oficialismo provincial consolidado y frente al crecimiento libertario en distintos puntos de la provincia.
Río Primero, primera escala del operativo 2027
El lanzamiento de la gira tuvo como base Santa Rosa de Río Primero, aunque la agenda incluyó otras localidades del departamento. De Loredo estuvo acompañado por dirigentes de peso dentro de la UCR, entre ellos los legisladores Matías Gvozdenovich y Alejandra Ferrero, además de Guillermo Cruccianelli, Lucas Valiente e intendentes y jefes comunales de la región.
Entre los mandatarios presentes se contaron Mariángeles Arneudo (Río Primero), Víctor Kieffer (Villa Santa Rosa), Lorena Peralta (La Puerta), Daniel Priotto (Las Gramillas), Jorge Toscado (Comechingones) y Néstor Ingas (Chalacea), entre otros.
La foto política dejó un mensaje interno: De Loredo conserva volumen territorial y capacidad de convocatoria, dos activos centrales en tiempos donde la dirigencia mide fuerza más por estructura que por discursos.
El factor libertario y las fugas radicales
Uno de los desafíos silenciosos que enfrenta el deloredismo es la presión de La Libertad Avanza sobre sectores del radicalismo. En distintos municipios y comunas, referentes boina blanca observan con atención el crecimiento del espacio de Javier Milei y algunos ya evalúan alternativas por fuera del partido tradicional.
En el equipo de De Loredo relativizan ese fenómeno y aseguran que, incluso si algunos dirigentes migran, la UCR mantiene músculo político para competir en cada distrito. Sin embargo, puertas adentro saben que el riesgo existe y por eso la recorrida territorial también funciona como un operativo contención.
El mensaje es simple: mostrar presencia, ordenar tropa y evitar deserciones tempranas.
La reunión con Bornoroni: silencio y especulaciones
En paralelo, persiste el misterio sobre un encuentro entre Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni, referente libertario en Córdoba. Desde el entorno radical intentaron bajarle el tono e incluso negar la reunión, aunque en la política provincial pocos dudan de que ocurrió.
Lo que no trascendió fue el contenido del diálogo ni si existieron avances concretos. El hecho de que no haya señales claras de acercamiento posterior alimenta la sospecha de que el resultado no fue el esperado.
Ese dato revela una tensión central del presente opositor cordobés: mientras algunos promueven acuerdos amplios contra el peronismo provincial, otros resisten cualquier alianza que diluya identidad o liderazgo.
Críticas a Llaryora desde los municipios
Otro eje que emerge en las recorridas son los reclamos de intendentes radicales al Gobierno provincial. Los jefes comunales que acompañan a De Loredo aprovechan la exposición para cuestionar:
- caída de partidas por coparticipación,
- falta de obra pública y mantenimiento,
- presión para adherir al sistema de Guardias Urbanas,
- transferencia de responsabilidades en seguridad sin financiamiento adecuado.
Detrás de esas críticas aparece una discusión de fondo: los municipios denuncian que la Provincia descentraliza obligaciones, pero no recursos suficientes. Es una queja creciente que el radicalismo busca capitalizar políticamente.
Seguridad como bandera inicial
En paralelo al despliegue territorial, el deloredismo comenzó a mostrar por partes una plataforma electoral temprana. El primer capítulo estuvo centrado en Seguridad.
Entre las propuestas ya deslizadas aparecen:
- aumento de la edad jubilatoria de policías,
- mejora salarial para sostener personal activo,
- incorporación de más agentes,
- eliminación de la Guardia Urbana en la ciudad de Córdoba.
Se trata de una agenda pensada para interpelar una de las principales preocupaciones sociales y diferenciarse tanto del oficialismo provincial como de las soluciones más simplificadas que propone el discurso libertario.
¿Ventaja o riesgo de largar primero?
En el entorno del diputado repiten una consigna que resume el momento: “primero en lanzarse, primero en presentar propuestas, primero en recorrer el territorio”.
La apuesta tiene lógica. En política, ocupar espacio temprano puede consolidar liderazgo. Pero también encierra riesgos: exponerse antes de tiempo, gastar energías prematuramente o quedar atrapado en un escenario que todavía puede cambiar varias veces antes de 2027.
Por ahora, De Loredo eligió moverse. En una Córdoba donde nadie quiere llegar tarde a la próxima disputa por el poder, el radical busca instalar que ya empezó la carrera. Y que piensa correrla hasta el final.
