El gobernador cordobés se mostrará en Santa Fe junto a Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés, en una nueva postal del espacio dialoguista. Mientras mantiene abiertas distintas terminales políticas, en el Panal siguen de cerca las encuestas, el armado opositor en Córdoba y las negociaciones entre la Casa Rosada y los gobernadores.

Martín Llaryora vuelve a mostrar que su estrategia política no se limita a un solo casillero. Después de participar de distintas actividades vinculadas al peronismo y de los homenajes a José Manuel de la Sota, el gobernador cordobés se desplazará nuevamente hacia el terreno de los mandatarios provinciales que intentaron construir una alternativa por fuera de los polos nacionales.
La nueva fotografía será este jueves en Rosario. Maximiliano Pullaro recibirá a Llaryora, al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, y al correntino Juan Pablo Valdés, en el marco de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La agenda contempla una recorrida por instalaciones y obras realizadas para la competencia deportiva.
La actividad tiene un contenido institucional evidente, pero inevitablemente incorpora una lectura política. Los cuatro mandatarios representan espacios diferentes: Pullaro y Valdés provienen del radicalismo, Torres pertenece al PRO y Llaryora tiene origen peronista. Además, varios de ellos compartieron durante 2025 la experiencia de Provincias Unidas, que buscó instalar una referencia federal diferenciada tanto de La Libertad Avanza como del kirchnerismo.
Una foto que admite varias lecturas
Para Llaryora, ese esquema permite mantener abiertas distintas conversaciones mientras Córdoba comienza a acelerar sus tiempos políticos hacia 2027.
No existe hasta ahora una definición formal sobre una reconstrucción electoral de Provincias Unidas ni sobre una eventual primaria presidencial entre gobernadores. Esa posibilidad aparece en versiones y conversaciones políticas publicadas durante las últimas horas, pero todavía permanece en el terreno de las hipótesis.
Lo concreto es que el mandatario cordobés continúa relacionándose simultáneamente con dirigentes del peronismo y con gobernadores de espacios no peronistas. La estrategia le permite preservar vínculos nacionales sin quedar encerrado anticipadamente en una única construcción.
Sin embargo, el principal desafío político de Llaryora está mucho más cerca: la elección provincial de 2027 y la búsqueda de un segundo mandato.
En ese escenario, la conformación de la oposición cordobesa será una de las variables centrales. Radicalismo, La Libertad Avanza, Frente Cívico y otros sectores opositores continúan definiendo estrategias, candidaturas y posibles acuerdos. La unidad o fragmentación de esos espacios modificará de manera sustancial el tablero provincial.
Córdoba continúa siendo un territorio fuerte para Milei
Las encuestas nacionales también son observadas con atención desde Córdoba.
Un estudio de Explanans, realizado entre el 2 y el 9 de septiembre sobre 7.015 casos seleccionados, registró un deterioro de la valoración del Gobierno nacional en el promedio del país. Sin embargo, mostró nuevamente una particularidad cordobesa.
Según el relevamiento, Javier Milei obtiene el 51,7% de intención de voto presidencial en Córdoba, frente al 38,5% registrado a nivel nacional. Además, la valoración positiva del Presidente en la provincia alcanza el 54,2%.
El dato constituye una variable relevante para cualquier diseño electoral cordobés.
La fortaleza que conserva Milei en la provincia implica que el vínculo entre el oficialismo provincial y la Casa Rosada puede combinar momentos de confrontación con instancias de negociación. Al mismo tiempo, obliga a todos los espacios opositores a analizar cuánto puede incidir una eventual candidatura provincial identificada directamente con el Presidente.
En un hipotético balotaje nacional medido por la misma consultora, Milei alcanza en Córdoba el 55,7% frente al 29,1% de Axel Kicillof. Es otra muestra de la distancia existente entre el comportamiento electoral cordobés y el promedio nacional.
La Casa Rosada también necesita a los gobernadores
La relación entre Nación y las provincias tampoco se explica solamente por el calendario electoral.
El Gobierno nacional acaba de enviar al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027, que proyecta una inflación anual del 18%, crecimiento económico del 4% y continuidad del superávit fiscal. Su aprobación requerirá negociaciones con bloques parlamentarios vinculados a distintos gobernadores.
Los mandatarios provinciales, por su parte, siguen de cerca las partidas destinadas a obras públicas, transferencias y deudas previsionales. El Presupuesto también abrió otro frente sensible: el proyecto incorpora modificaciones al régimen establecido por la Ley de Emergencia en Discapacidad, incluyendo cambios en pensiones y en el sistema de prestaciones.
Esa necesidad de votos volvió a colocar a los gobernadores en el centro del escenario nacional.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, inició esta semana una ronda acelerada de reuniones. El miércoles recibió a Raúl Jalil, de Catamarca; Gustavo Sáenz, de Salta; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; y Juan Pablo Valdés, de Corrientes. Para este jueves estaban programados encuentros con Carlos Sadir, de Jujuy; Leandro Zdero, de Chaco; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego.
Las PASO, otra negociación abierta
A la discusión presupuestaria se suma la reforma política.
El Senado retomó esta semana el tratamiento de distintas modificaciones electorales y La Libertad Avanza busca eliminar o, eventualmente, suspender las PASO nacionales para 2027. El oficialismo todavía no cuenta con los votos necesarios y necesita negociar con radicales, el PRO y fuerzas provinciales.
Por eso, detrás de las fotografías entre gobernadores existe otra discusión: cada mandatario administra votos legislativos, intereses provinciales y necesidades electorales propias.
La Casa Rosada necesita construir mayorías para avanzar con el Presupuesto y con la reforma electoral. Los gobernadores, a su vez, buscan recursos, obras, respuestas a reclamos provinciales y condiciones políticas que no compliquen sus respectivos procesos electorales.
En ese intercambio se mueve también Córdoba.
Llaryora y la estrategia de mantener abiertas las opciones
La fotografía de Rosario no permite concluir por sí sola que haya nacido una nueva alianza electoral ni que exista una candidatura presidencial definida. Sí confirma que el vínculo político entre Llaryora, Pullaro, Torres y otros mandatarios dialoguistas continúa activo.
Para el gobernador cordobés, esa relación puede cumplir varias funciones: ampliar su volumen político nacional, evitar quedar subordinado a una única estructura partidaria y conservar capacidad de negociación frente a la Casa Rosada.
Pero todas esas variables terminan convergiendo sobre una prioridad provincial: 2027.
Llaryora administra fotografías con sectores diferentes mientras observa un escenario cordobés todavía abierto. Milei conserva una presencia electoral particularmente fuerte en la provincia, la oposición define cómo competirá y el calendario electoral permanece como una herramienta estratégica en manos del Ejecutivo provincial.
Por ahora, el gobernador parece elegir una fórmula conocida: mantener distintas puertas políticas abiertas sin anticipar cuál utilizará cuando llegue el momento de las definiciones. La foto con Pullaro y los gobernadores en Rosario será una pieza más de ese tablero, no necesariamente la última ni la definitiva.
