La Unión Cívica Radical de Córdoba comenzó a despejar una de las principales incógnitas de su vida institucional. Tras semanas de incertidumbre generadas por el rechazo a la prórroga del mandato de las actuales autoridades partidarias, el Comité Provincia aprobó este lunes el cronograma electoral que regirá el proceso de renovación interna durante 2026, una decisión que marca el inicio formal de la normalización del partido.

La reunión se realizó de manera virtual, a través de la plataforma Zoom, y concluyó con la aprobación del calendario gracias a la mayoría que mantiene el oficialismo dentro del órgano de conducción provincial.
La resolución pone fin a una etapa de indefiniciones y abre otra, posiblemente más compleja: la negociación política entre los distintos sectores internos para determinar si la futura conducción surgirá de un acuerdo de unidad o de una elección competitiva.
El cronograma ya tiene fechas
El calendario aprobado establece tres hitos centrales para el proceso electoral interno:
- 6 de agosto: cierre de alianzas entre los distintos núcleos internos.
- 11 de agosto: presentación oficial de listas.
- 20 de septiembre: realización de la elección interna.
Con estas fechas definidas, el radicalismo cordobés comienza a transitar un proceso que no solo determinará quién conducirá el partido durante los próximos años, sino también quién tendrá la responsabilidad de conducir la estrategia electoral de cara a los desafíos políticos de 2027.
La importancia de esta elección trasciende la renovación de autoridades. Quien resulte electo administrará la estructura partidaria y tendrá un rol determinante en la construcción de alianzas, la definición de candidaturas y el posicionamiento institucional del radicalismo dentro del complejo escenario opositor provincial.
La prioridad pasa por alcanzar un acuerdo
Aunque el calendario ya está en marcha, dentro de la UCR todavía no se percibe un clima de campaña electoral.
Por el contrario, la prioridad inmediata pasa por abrir mesas de diálogo entre los distintos sectores para explorar la posibilidad de una conducción consensuada que evite una interna desgastante.
La mayoría de los dirigentes coincide en que un acuerdo permitiría preservar la unidad partidaria en un momento político particularmente sensible, aunque reconocen que las conversaciones todavía están lejos de arribar a una definición concreta.
Las negociaciones recién comienzan y cada espacio analiza su capacidad de incidencia antes de decidir si compite o negocia lugares dentro de una eventual lista de consenso.
Matías Gvozdenovich aparece entre los nombres con mayor consenso
En medio de las conversaciones, uno de los dirigentes que continúa siendo mencionado como posible presidente del partido es el legislador provincial Matías Gvozdenovich, actual titular del bloque de la UCR en la Legislatura de Córdoba.
Diversos referentes internos consideran que su experiencia en la conducción parlamentaria y su capacidad para mantener diálogo con distintos sectores del radicalismo lo convierten en un dirigente con condiciones para encabezar una etapa de reorganización institucional.
Sin embargo, dentro del propio partido también existe una mirada crítica respecto de esa posibilidad. Algunos dirigentes recuerdan que Gvozdenovich forma parte de la actual conducción partidaria y mantiene una pertenencia orgánica al oficialismo, por lo que su eventual candidatura representaría una continuidad antes que un cambio dentro del esquema de poder vigente.
Por esa razón, su nombre genera adhesiones, pero también reparos entre los sectores que impulsan una renovación más profunda de la estructura partidaria.
La verdadera discusión es quién construirá la mayoría
En la UCR coinciden en que el debate no pasa únicamente por quién ocupará la presidencia del Comité Provincia.
La verdadera disputa consiste en construir una mayoría política capaz de sostener una conducción estable y con legitimidad suficiente para administrar el partido durante los próximos años.
En ese escenario cobran relevancia distintos espacios internos que podrían inclinar la balanza durante las negociaciones.
Entre ellos aparecen los sectores encabezados por Luis Quiroga y Dante Rossi, dos dirigentes que históricamente han mantenido posiciones críticas respecto del oficialismo partidario y que hoy vuelven a convertirse en actores indispensables para cualquier intento de alcanzar una mayoría.
Su posicionamiento será determinante tanto en un eventual acuerdo de unidad como en una competencia electoral.
El maestrismo mantiene una estrategia propia
Otro de los actores con peso específico dentro del radicalismo cordobés continúa siendo el sector que responde al exintendente Ramón Mestre.
Según reconocen dirigentes partidarios, el maestrismo mantiene por ahora una estrategia diferenciada y desarrolla negociaciones propias, sin integrarse a alianzas con otros sectores internos.
La representación territorial y orgánica que conserva ese espacio lo convierte en un jugador de importancia dentro de cualquier armado futuro, por lo que su decisión final también será observada con atención durante las próximas semanas.
El deloredismo apuesta a que decidan las urnas
Mientras continúan las conversaciones por una eventual lista de consenso, el sector identificado con el diputado nacional Rodrigo de Loredo sostiene una postura clara.
Los dirigentes cercanos al legislador consideran que lo más saludable para el partido es que la conducción surja de una elección interna competitiva.
En ese espacio existe la convicción de contar con una estructura territorial consolidada y con el respaldo suficiente para imponerse en las urnas.
Por eso, la consigna que comienza a repetirse entre los referentes del oficialismo partidario resume su posición política: «Que se cuenten los votos».
Entienden que la legitimidad de la futura conducción, y especialmente de quien tendrá la denominada «lapicera» para definir las candidaturas del próximo proceso electoral, debe surgir del respaldo directo de los afiliados.
Una normalización con interrogantes abiertos
La aprobación del cronograma representa un paso institucional importante para la UCR de Córdoba después de varios meses de incertidumbre sobre la continuidad de sus autoridades.
No obstante, la resolución del calendario no elimina las tensiones políticas que atraviesan al partido.
Las próximas semanas estarán marcadas por intensas negociaciones entre los distintos núcleos internos, donde cada sector buscará maximizar su representación antes del cierre de alianzas previsto para el 6 de agosto.
El interrogante central sigue siendo el mismo: si el radicalismo logrará construir una conducción de unidad que sintetice a los distintos espacios o si finalmente serán los afiliados quienes, el próximo 20 de septiembre, definan voto por voto quién conducirá el partido en una etapa clave para su futuro político y para el armado electoral rumbo a 2027.
