Llaryora cuestionó el rumbo económico y alertó por la crisis industrial

El gobernador de Córdoba calificó de “equivocada” la orientación económica de Javier Milei y advirtió sobre el cierre de más de 30.000 pymes y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo. Defendió un modelo que combine la iniciativa privada con la intervención del Estado y reclamó medidas para sostener la producción y el empleo formal.

El gobernador Martín Llaryora volvió a marcar diferencias con la política económica de Javier Milei durante la 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA). Frente a funcionarios nacionales, empresarios y otros mandatarios provinciales, cuestionó el rumbo del Ejecutivo y advirtió sobre las consecuencias de la recesión en las pequeñas y medianas empresas y el empleo industrial.

El mandatario cordobés participó del panel “La nueva geografía del desarrollo. Energía, minería y cadenas de valor”, junto a los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Marcelo Orrego (San Juan) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Su intervención se produjo poco más de una hora después de la apertura del encuentro, encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, en una jornada atravesada por los reclamos del sector empresario.

Al analizar la situación económica, Llaryora calificó de “equivocada” la orientación nacional y cuestionó tanto los modelos que depositan toda la responsabilidad en el Estado como aquellos que confían exclusivamente en las fuerzas del mercado.

“Cualquiera de los dos extremos en los cuales nos estamos moviendo en la Argentina no han funcionado. El extremo que cree que el Estado lo puede todo y que prácticamente cree que la actividad privada no tiene rol, fracasó. Y el extremo este, del anarcocapitalismo, creer que el mercado lo puede todo es no entender que el mercado no lo puede todo”, sostuvo.

Como alternativa, defendió un esquema que combine la iniciativa privada con una intervención estatal orientada a sostener el desarrollo productivo. “Nosotros pensamos que hay que tener tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”, afirmó.

La preocupación por las pymes y el empleo

El gobernador puso el foco en la pérdida de puestos de trabajo y en el deterioro del entramado industrial. “Gobernar es generar trabajo”, expresó, al remarcar que el empleo formal no representa solamente un indicador económico, sino también una condición para mejorar las perspectivas de las familias y las oportunidades de las próximas generaciones.

“Hay que prestar atención a lo que está pasando con más de 30.000 pymes que se han cerrado, 300.000 puestos de trabajo que han caído”, advirtió. Sus declaraciones apuntaron a uno de los principales reclamos del sector industrial: la caída de la actividad y sus consecuencias sobre las empresas de menor tamaño.

Para ilustrar ese escenario, mencionó las dificultades que atraviesan Metalfor y Pauny, y alertó sobre el efecto que la crisis de las grandes firmas termina trasladando a sus proveedores. “Al caso Metalfor, que se acordarán que fue tremendo, ahora súmenle el caso Pauny y después toda la consecuencia que tienen estas grandes empresas con las proveedoras, causando un desempleo tremendo”, señaló.

Llaryora reconoció el valor de los emprendimientos como motores de la economía, aunque consideró insuficiente la creación de nuevas iniciativas si no se traduce también en empleo registrado. “No voy a devaluar lo que es un emprendedor, pero tenés que sumar emprendedores y tenés que sumar empleo en blanco e impedir esta pandemia en materia industrial y de pymes que está pasando”, planteó.

En esa línea, advirtió que el crecimiento de actividades como la minería, el petróleo y la energía no debería producirse a costa de los sectores industriales tradicionales. “Una cosa no quita la otra”, remarcó, y reclamó reconocer las actividades que funcionan sin desatender a aquellas que atraviesan dificultades.

El mandatario insistió en que la pérdida de puestos de trabajo industriales tiene consecuencias de largo plazo. “Esos puestos de trabajo que se pierden son muy difíciles de recuperar”, advirtió.

Un mensaje en medio de la tensión con Nación

La exposición de Llaryora se inscribió en un contexto de tensión entre el Gobierno nacional y los representantes de la industria, que vienen reclamando por la caída de las ventas, la presión tributaria y las condiciones de competencia frente a las importaciones.

Aunque defendió la necesidad de aprovechar las oportunidades que ofrecen los sectores estratégicos, el gobernador buscó instalar otra discusión: cómo sostener las cadenas de valor existentes y evitar que la apertura económica profundice el deterioro de la producción nacional.

Su planteo volvió a ubicarlo en una posición de diferenciación respecto del modelo libertario, con una defensa del equilibrio entre mercado y Estado y una advertencia sobre el costo social de la recesión.

La visita del Papa y la convocatoria en Córdoba

Durante su llegada a la Conferencia Industrial, Llaryora también se refirió a la esperada visita del papa León XIV a Córdoba, que calificó como “un orgullo y por supuesto un día histórico” para la provincia y el país.

El gobernador invitó a los argentinos, especialmente a quienes viven en el interior, a participar de la jornada. “Córdoba es un lugar que abraza siempre a todo el que lo visita, para recibir la palabra de nuestro querido Papa”, expresó.

Además, explicó que la organización de las actividades en el predio de FAdeA se lleva adelante junto a una comisión encabezada por la Iglesia. Según indicó, la página web oficial ya registraba más de 600.000 personas inscriptas.

Consultado por los cuestionamientos de Javier Milei a la doctrina social de la Iglesia, Llaryora sostuvo que el mensaje del Pontífice trasciende las diferencias políticas y religiosas. En un contexto que definió como “tan duro”, consideró que su presencia puede aportar “templanza” y abrir una reflexión sobre el papel de la tecnología en la sociedad.

“La tecnología no es ni mala ni buena por sí, sino que tiene que aplicarse en bien de la humanidad”, señaló.

La Conferencia Industrial incluyó, además, debates sobre competitividad, carga tributaria, energía, minería, cadenas de valor, talento e inteligencia artificial. Sin embargo, detrás de las exposiciones y los diagnósticos sectoriales, el principal interrogante volvió a ser cómo recuperar la actividad y sostener el empleo en un escenario de recesión que mantiene en alerta a buena parte del empresariado.

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