La UCR acelera el armado opositor, pero la interna no cede

La conducción de Matías Gvozdenovich, alineada con Rodrigo de Loredo, busca construir una coalición que incluya a La Libertad Avanza y definir las candidaturas mediante una interna abierta o encuestas. Mestre y Briner judicializaron el reclamo para exigir elecciones partidarias, mientras otros sectores rechazan un acuerdo con Milei. El posible adelantamiento electoral apura una disputa que está lejos de resolverse.

La Unión Cívica Radical de Córdoba entró en una carrera acelerada hacia 2027. Con Matías Gvozdenovich al frente del Comité Provincia y Rodrigo de Loredo como principal referencia política, la conducción puso en marcha el operativo para construir un frente capaz de enfrentar al peronismo de Martín Llaryora. Sin embargo, la estrategia abrió una discusión sobre las reglas de juego, las candidaturas y el vínculo con La Libertad Avanza.

Con el aval del Congreso partidario —91 votos a favor y apenas seis en contra—, Gvozdenovich convocó a La Libertad Avanza, el Frente Cívico, el PRO, Encuentro Vecinal Córdoba, el Partido Libertario, el Partido Demócrata y Primero la Gente a constituir una mesa de diálogo para avanzar en un frente electoral no peronista.

El titular de la UCR sostiene que existe una demanda social favorable a un cambio de gobierno. Según afirmó, siete de cada diez cordobeses reclaman esa alternativa, de acuerdo con las encuestas conocidas. Bajo ese diagnóstico, considera que la oposición necesita unificarse para disputar el poder territorial del PJ, al que acusa de utilizar los recursos del Estado para sostenerse en el gobierno.

«La mejor herramienta que tenemos es conformar una coalición entre todos los que pensamos parecido», planteó Gvozdenovich, al relativizar las diferencias de matices y las distintas personalidades de los espacios convocados.

La disputa por las candidaturas

La conducción radical no quiere postergar la discusión por los nombres. Por eso, Gvozdenovich propuso anticipar el mecanismo de selección del candidato a gobernador. La UCR tiene el suyo, reconoció, al igual que las demás fuerzas que podrían integrar el frente. Para el dirigente, esa diversidad debe resolverse mediante un procedimiento compartido.

La propuesta contempla dos alternativas: una elección interna abierta, con participación de afiliados e independientes, o un conjunto de encuestas realizadas por consultoras que generen confianza entre los partidos. El ganador quedaría posicionado como candidato de la coalición.

Detrás de esa urgencia aparece una hipótesis que modifica los tiempos políticos: un posible adelantamiento de las elecciones provinciales. En sectores de la oposición manejan como fechas probables el 28 de marzo o, a más tardar, la primera quincena de abril de 2027. Aunque todavía no existe una definición oficial, la posibilidad obliga a acelerar las negociaciones.

«Ellos apuestan a sorprendernos. No los dejemos», advirtió Gvozdenovich, quien describió el calendario electoral como una herramienta que Llaryora administra sin anticipar sus decisiones.

El Congreso también sale a recorrer la provincia

En paralelo a las negociaciones con otras fuerzas, el Congreso partidario comenzó a desplegar su propia hoja de ruta. En una reunión realizada en Casa Radical, la Mesa Ejecutiva encabezada por Mauricio Jaimes resolvió convocar a los referentes de los distintos núcleos internos y trasladar las deliberaciones a localidades de todos los departamentos.

La intención es ampliar la participación territorial antes de avanzar en las definiciones políticas. «Estamos todos, cada uno con su mirada, pero con la decisión de trabajar juntos. El Congreso va a recorrer la provincia y va a escuchar antes de decidir», expresó Jaimes.

Sin embargo, la composición de la mesa chica refleja el actual esquema de poder. El espacio está referenciado en De Loredo y Generación X, con Mariano Font como representante del mestrismo. Otros sectores enfrentados a la conducción quedaron fuera del principal ámbito de decisión.

Esa distribución vuelve más difícil el mensaje de unidad cuando la discusión pasa del armado electoral al vínculo con el gobierno de Javier Milei.

Mestre y Briner llevan la pelea a Tribunales

La autorización para negociar alianzas no cerró la grieta interna. Desde los sectores críticos sostienen que la estrategia de De Loredo puede terminar subordinando al radicalismo a una fuerza que también tiene aspirantes a la gobernación. «LLA no le va a entregar la candidatura a gobernador a De Loredo», es uno de los argumentos que circulan entre los detractores del acuerdo.

En ese contexto, Ramón Mestre, Carlos Briner y Lucas Cavallo, apoderado de Confluencia Radical, presentaron una demanda ante el juez electoral provincial Guillermo Arias para exigir la convocatoria a elecciones internas partidarias.

El reclamo impugna la denegatoria presunta del Comité Central y solicita que se convoque a comicios para seleccionar candidatos a gobernador y vice, legisladores provinciales, intendentes y autoridades municipales y comunales para el período 2027-2031.

Los demandantes piden que la Justicia emplace a la conducción a realizar el llamado de inmediato. También solicitan que, ante un eventual incumplimiento, se intervenga el Comité Central y se designe un funcionario judicial para garantizar la convocatoria.

El escrito sostiene que transcurrió un plazo razonable desde las intimaciones realizadas a las autoridades y cuestiona el rechazo de las cartas documento. Según los denunciantes, esa conducta equivale a una recepción de las notificaciones y evidencia una actitud obstructiva. Aseguran, además, haber agotado las instancias partidarias y mencionan que debieron recurrir a un escribano para dejar constancia de sus reclamos.

Como antecedente invocan el caso Fabre, que llegó hasta el Tribunal Superior de Justicia tras una controversia por la convocatoria a internas para el período 2023-2027. La judicialización introduce así un nuevo foco de conflicto en el corazón de la conducción de Gvozdenovich y De Loredo.

El rechazo a una alianza con Milei

La ofensiva judicial coincide con los movimientos de otros sectores que buscan marcar un límite político al acercamiento con La Libertad Avanza.

Dirigentes históricos, representantes del espacio de Dante Rossi, el congresal Mario Rey y referentes alfonsinistas de Identidad y Conducta Radical mantuvieron un encuentro para expresar su rechazo a una coalición con el partido de Javier Milei.

«La UCR debe conformar un frente con aquellos con quienes comparta ejes programáticos», fue la consigna que sintetizó la reunión. El planteo busca diferenciar la construcción de una alternativa opositora de un acuerdo electoral basado exclusivamente en la necesidad de derrotar al peronismo.

Aunque estos sectores son minoritarios dentro de la estructura partidaria, su resistencia expone una dificultad que la conducción todavía no logró resolver: el aval para negociar con otras fuerzas no implica un consenso sobre el rumbo de la alianza.

Dos discusiones que se cruzan

La interna combina dos debates. Por un lado, la elección de las autoridades y los candidatos propios de la UCR; por otro, el mecanismo para seleccionar al postulante de una eventual coalición. Mientras Gvozdenovich impulsa una interna abierta o encuestas para definir al candidato del frente, Mestre y Briner reclaman que primero se convoque a elecciones partidarias.

Los sectores críticos también advierten que la alianza deberá tener sus propias reglas de competencia y que la definición no puede quedar exclusivamente en manos de las conducciones.

Con un posible adelantamiento electoral como telón de fondo, De Loredo y Gvozdenovich avanzan con la construcción de un frente opositor que incluya a los libertarios. Mestre y Briner, en cambio, trasladaron la disputa a la Justicia y cuestionan tanto el acercamiento a Milei como el manejo de la institucionalidad partidaria.

La UCR busca llegar unida a 2027, pero todavía debe resolver quién conduce, cómo se eligen los candidatos y qué lugar ocupará en una alianza con La Libertad Avanza.

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