La Juventud Radical salió a la calle: asistencia social y militancia

Mientras la Unión Cívica Radical atraviesa una fuerte disputa interna por el control partidario, la Juventud Radical de la ciudad de Córdoba busca construir una agenda propia basada en la presencia territorial y la asistencia a sectores vulnerables. El mensaje político es claro: recuperar la calle y transformar el discurso en acciones concretas.

El viernes por la noche, un grupo de militantes de la Juventud Radical de la ciudad de Córdoba recorrió distintos puntos del centro para entregar más de 50 frazadas a personas en situación de calle, en una acción que volvió a poner en escena una de las actividades que el sector viene desarrollando desde hace más de un año y medio.

La iniciativa no fue presentada únicamente como una actividad solidaria. Para la conducción de la Juventud Radical Capital, representa también una manera de entender la militancia política en un contexto social cada vez más complejo: estar en la calle, escuchar las necesidades de los vecinos y responder con acciones concretas.

La entrega de frazadas se suma a una actividad que los jóvenes radicales sostienen semanalmente en la Casa Radical. Allí, todos los miércoles, alrededor de 20 militantes participan de una olla popular que permite entregar aproximadamente 150 porciones de comida.

Las puertas del histórico edificio partidario permanecen abiertas hasta las 23 para recibir a quienes necesitan asistencia. El destinatario de la ayuda tampoco responde a un único perfil. Personas en situación de calle comparten ese espacio con repartidores, taxistas, mozos y trabajadores que atraviesan dificultades para llegar a fin de mes.

También aparecen allí jubilados que, pese a haber trabajado durante décadas, encuentran cada vez mayores dificultades para afrontar simultáneamente el alquiler y la alimentación cotidiana.

Ese dato expone una realidad que excede la discusión partidaria: la crisis social ya no afecta exclusivamente a quienes se encuentran fuera del mercado laboral, sino también a trabajadores y jubilados que, aun teniendo ingresos, no logran cubrir sus necesidades básicas.

Una señal política en medio de la interna radical

La particularidad de estas acciones es que se desarrollan mientras la UCR cordobesa atraviesa una de sus etapas de mayor fragmentación interna.

Las diferencias entre los distintos sectores radicales vienen condicionando buena parte de la agenda partidaria y la disputa por el liderazgo se encuentra abierta. En ese escenario, la Juventud Radical de Capital intenta mostrar un camino diferente.

Desde su conducción sostienen que el objetivo es mantener una organización fuerte, unida e inclusiva, capaz de contener a los distintos sectores internos y evitar que las diferencias políticas terminen paralizando la actividad partidaria.

La apuesta tiene una lectura política evidente. En momentos en que la discusión interna amenaza con absorber buena parte de la energía del radicalismo, la juventud busca instalar otra agenda: la del territorio, la asistencia social y el contacto directo con los vecinos.

“No alcanza con hablar de los problemas sociales. Hay que estar ahí”, es, en definitiva, la lógica que atraviesa estas iniciativas.

Volver a las calles

La conducción juvenil entiende que el radicalismo necesita recuperar una de sus características históricas: la militancia territorial.

La Casa Radical, en ese sentido, vuelve a funcionar como algo más que una sede partidaria. Los miércoles se transforma en un punto de encuentro para personas que buscan un plato de comida y también para militantes que decidieron convertir la actividad política en una herramienta de asistencia.

La estrategia también intenta romper con una lógica que muchas veces domina a los partidos durante los períodos electorales: aparecer en los barrios únicamente cuando se necesita construir votos.

La Juventud Radical pretende mostrar una presencia sostenida durante todo el año, independientemente del calendario electoral.

Ese posicionamiento adquiere mayor relevancia en un contexto donde los partidos políticos enfrentan una creciente pérdida de credibilidad y donde una parte de la sociedad cuestiona que las estructuras partidarias se ocupen más de sus propias disputas que de los problemas cotidianos de los ciudadanos.

La interna no logró fracturar a la juventud

El dato político que la conducción juvenil busca destacar es que, pese a las divisiones existentes dentro de la UCR, la Juventud Radical de Capital logró preservar un espacio de trabajo conjunto.

La decisión de mantener abiertas las puertas a militantes de distintos sectores responde a una definición política: la unidad no necesariamente implica pensar todos igual, sino construir objetivos comunes aun en medio de las diferencias.

En esa línea, la conducción sostiene que solamente una organización capaz de incluir a sus distintas expresiones podrá recuperar fortaleza política y volver a conectar con una sociedad que muchas veces observa con distancia las disputas internas de los partidos.

La asistencia social funciona así como una herramienta concreta, pero también como una forma de reconstrucción política.

Porque detrás de cada frazada entregada y de cada plato de comida hay una definición más profunda: la política también puede recuperar legitimidad cuando vuelve a hacerse cargo de los problemas reales de la gente.

Para una UCR atravesada por internas y en plena discusión sobre su futuro, la Juventud Radical Capital intenta mostrar que existe otro camino posible. Menos declaraciones, menos discusiones encerradas entre dirigentes y más presencia territorial.

El desafío será convertir esas acciones en una construcción política permanente y evitar que la militancia social quede reducida a una fotografía ocasional.

Por ahora, el mensaje de los jóvenes radicales parece ser contundente: si el radicalismo quiere volver a ser protagonista, primero tiene que volver a estar donde están los vecinos.

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