La plataforma digital que utilizó para confrontar con el Gobierno provincial pierde protagonismo y deja paso a recorridas, cafés con vecinos y contenidos para redes. El desafío del diputado libertario es trascender el núcleo duro de Milei, ganar reconocimiento y construir una alternativa política frente a Martín Llaryora.

La campaña de Gabriel Bornoroni atraviesa un cambio de estrategia. Después de varios meses apoyada en “Que Abuso”, la plataforma digital con la que La Libertad Avanza relevó reclamos ciudadanos y apuntó contra el Gobierno provincial y los municipios peronistas, el diputado nacional comenzó a concentrarse en una agenda más territorial, con recorridas, encuentros informales y escenas de cercanía.
La herramienta no desapareció, pero perdió centralidad. En el armado libertario consideran que ya cumplió buena parte de su objetivo: identificar las principales demandas sociales y reunir información para definir los ejes del discurso electoral y, eventualmente, de un programa de Gobierno.
Ahora el problema es otro. Bornoroni necesita dejar de ser una referencia conocida principalmente dentro del espacio libertario para convertirse en una figura reconocible entre el electorado cordobés.
De los reclamos digitales al cara a cara
La nueva etapa busca mostrar un candidato más cercano y espontáneo. Dentro de LLA describen el objetivo con una palabra: “humanizar”. La fórmula recuerda a la estrategia de Mauricio Macri en la campaña presidencial de 2015, basada en encuentros cotidianos y escenas cuidadosamente preparadas para transmitir naturalidad.
Uno de los ejemplos recientes ocurrió en Cura Brochero, cuando una vecina de 81 años le pidió a Bornoroni que caminara la calle. “Estoy de acuerdo con usted”, respondió el legislador, en una interacción musicalizada con música disco de los años setenta que luego fue difundida en sus redes sociales.
El formato tendrá continuidad este viernes en Laboulaye, durante los festejos por el 140.º aniversario de la localidad. Allí, Bornoroni mantendrá un “café con vecinos” y compartirá una actividad política con el intendente Gino Chiapello, en una zona de interés electoral para Martín Llaryora. Incluso circularon versiones sobre una posible presencia del gobernador durante los festejos.
La apuesta es convertir las conversaciones informales, las caminatas y las fotografías con vecinos en contenido político capaz de generar identificación. Sin embargo, la estrategia tiene un límite: esas escenas necesitan un protagonista cuyo nombre y perfil ya estén instalados en la sociedad.
El desafío de construir una identidad propia
En La Libertad Avanza reconocen que Bornoroni todavía tiene dificultades para trascender el círculo de seguidores de Javier Milei. Su figura está instalada en el universo libertario, pero ese conocimiento no necesariamente se extiende a los cordobeses que acompañaron al Presidente en las urnas.
En ese terreno, sus principales competidores opositores cuentan con ventajas diferentes. Rodrigo de Loredo dispone de una maquinaria creativa que busca transformar cada lanzamiento en una escena política, como ocurrió con “Hacer el Futuro” y la utilización del Delorean, el automóvil de la película Volver al Futuro.
Luis Juez, por su parte, conserva una espontaneidad que le permite convertir frases y ocurrencias en temas de conversación pública. El episodio reciente de “la Manaos” volvió a mostrar esa capacidad para instalar rápidamente una referencia en el debate cordobés.
Bornoroni todavía intenta encontrar un recurso equivalente. “Que Abuso” fue uno de los instrumentos utilizados para construir una marca propia. También lo fue la definición de presentarse como “la voz de Milei en Córdoba”. Hasta ahora, ninguna de esas iniciativas consiguió el salto de popularidad que necesita para consolidar su candidatura.
La incógnita de Milei y la relación con Llaryora
En el espacio libertario sostienen que la campaña debe desarrollarse por etapas y piden paciencia ante la expectativa por los actos masivos. Pero también reconocen que uno de los factores capaces de modificar el escenario sería la presencia de Javier Milei en Córdoba.
La visita presidencial se demora más de lo previsto y se convirtió en una de las principales incógnitas del armado provincial. La ausencia puede responder a una decisión de reservar esa instancia para una etapa posterior o a una estrategia política que todavía no contempla al Presidente como jefe de campaña en Córdoba.
En paralelo, circula en el ámbito político local la versión de que la Casa Rosada habría optado por moderar algunos de los aspectos más duros de la confrontación con Llaryora para evitar interferencias en las negociaciones legislativas con los gobernadores. Por ahora, se trata de una interpretación que convive con la continuidad de las críticas libertarias al Gobierno provincial.
Bornoroni mantiene sus cuestionamientos en las apariciones públicas y en su espacio de streaming, “Modo Bornoroni”, donde desarrolla su mirada sobre el rumbo que pretende para Córdoba. Sin embargo, el contraste entre la crítica al oficialismo y la presentación de una propuesta de Gobierno todavía constituye una deuda de su construcción política.
Una oposición con demasiados nombres
El objetivo de La Libertad Avanza es instalar al diputado nacional como la principal alternativa a Martín Llaryora. Pero la disputa opositora está lejos de tener un solo protagonista.
La UCR y el Frente Cívico conservan visibilidad y trayectoria en el escenario provincial, mientras De Loredo y Juez buscan sostener sus propias aspiraciones. En ese tablero, Bornoroni necesita ganar espacio sin depender exclusivamente de la imagen presidencial ni de la identificación partidaria con Milei.
La pérdida de protagonismo de “Que Abuso” refleja, en ese sentido, un cambio de prioridades. La etapa de relevamiento de demandas parece haber dado paso a otra en la que el desafío es transformar esos reclamos en una identidad electoral reconocible.
Menos intermediación digital y más contacto directo: ese es el nuevo libreto libertario. La pregunta es si alcanzará para que Bornoroni deje de ser un referente del espacio y se convierta en una opción competitiva para los cordobeses que buscan una alternativa al oficialismo.
Porque, más allá de las recorridas y las escenas de cercanía, el desafío de fondo sigue siendo el mismo: conseguir que el rostro de la oposición a Llaryora sea, también, el de Gabriel Bornoroni.
