Gregorio Hernández Maqueda defendió a Alejandra Ferrero y calificó al oficialismo provincial como un “régimen autoritario”. Sus declaraciones se producen en medio de la disputa por el pedido de licencia de la legisladora radical y la decisión del PJ de no garantizar el cuórum.

El legislador provincial Gregorio Hernández Maqueda salió en defensa de Alejandra Ferrero y lanzó duras críticas contra el peronismo cordobés, al que acusó de actuar por resentimiento social y de clase. En una publicación en la red social X, el dirigente que respalda las políticas del presidente Javier Milei sostuvo que el conflicto con la legisladora radical responde, en realidad, a un caso de “discriminación inversa”.
“Nadie más va a decir la verdad. La envidian por ser inteligente, valiente e independiente, pero también por ser rubia y linda”, escribió Hernández Maqueda, en una intervención que trasladó la disputa legislativa al terreno de las motivaciones políticas y personales.
El legislador fue más allá y definió al peronismo cordobés como un “régimen autoritario”. También apuntó directamente contra el sector que responde al gobernador Martín Llaryora, al afirmar que “el llaryorismo es movilizado por un alto resentimiento social y de clase, además de ser anti-estético y de pésimo gusto”.
La pulseada por el cuórum
Las declaraciones se produjeron en medio del enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición en la Legislatura provincial. El bloque del peronismo resolvió no garantizar el cuórum para sesionar mientras Ferrero no solicite licencia o se aparte de su banca.
El planteo del oficialismo está vinculado con el caso Ludueña, en referencia al empleado de la Unicameral detenido en una causa por presuntos delitos de abuso sexual. El PJ insiste en que Ferrero debe apartarse mientras se esclarecen las circunstancias del caso, una postura que abrió un nuevo frente de conflicto con la bancada radical.
La oposición, en cambio, cuestiona la presión sobre la legisladora y denuncia que el oficialismo condiciona el funcionamiento parlamentario a una decisión individual. En ese marco, el cruce dejó de limitarse a una discusión sobre la situación de Ferrero y pasó a involucrar el funcionamiento institucional de la Cámara y la relación entre las distintas fuerzas políticas.
Ferrero, ante un nuevo rol en la UCR
La disputa tiene además un componente político interno: Ferrero pasaría a ocupar la jefatura del bloque radical en la Legislatura. Ese posible cambio de conducción habría incidido en la decisión del peronismo de no facilitar el cuórum, aunque no constituye por sí solo una explicación confirmada de la estrategia oficialista.
La coincidencia entre la presión para que Ferrero solicite licencia y la reorganización de la bancada radical agrega tensión a una controversia que combina el caso judicial, la confrontación entre oficialismo y oposición y la disputa por el liderazgo parlamentario.
Con sus declaraciones, Hernández Maqueda buscó reforzar la defensa política de Ferrero y cuestionar los motivos del accionar del llaryorismo. Sin embargo, sus referencias al aspecto físico y a supuestos prejuicios sociales constituyen una interpretación del legislador y no hechos acreditados sobre las motivaciones del oficialismo.
El conflicto permanece abierto y expone una relación cada vez más áspera entre el peronismo provincial y sus opositores, con el funcionamiento de la Legislatura como principal escenario de disputa.
