El gobernador encabezó una cumbre en el Centro Cívico junto al cardenal Ángel Rossi, Daniel Passerini y los principales funcionarios encargados de la organización. Seguridad, accesos, circulación, servicios e infraestructura forman parte del esquema que Córdoba prepara para recibir a León XIV. Provincia y Municipalidad prometen trabajar como “un solo equipo”.

La visita del papa León XIV a Córdoba comenzó a ingresar definitivamente en su etapa operativa. El gobernador Martín Llaryora encabezó este viernes una reunión clave en el Centro Cívico en la que confluyeron la Provincia, la Municipalidad de Córdoba y la Iglesia para avanzar en la organización integral de uno de los acontecimientos de mayor magnitud que tendrá la provincia en las últimas décadas.
La cumbre tuvo como protagonistas al propio Llaryora, al intendente capitalino Daniel Passerini y al cardenal Ángel Rossi, además de los funcionarios que tendrán bajo su responsabilidad buena parte de la logística y la seguridad durante la estadía del Pontífice.
El objetivo fue comenzar a bajar a terreno concreto una planificación que requerirá coordinación entre distintas jurisdicciones y organismos ante la expectativa de una convocatoria multitudinaria.
Una mesa política y operativa
Por el Gobierno provincial participaron el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano; el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros; el ministro de Gobierno, Manuel Calvo; mientras que por la Municipalidad estuvo presente el secretario de Gobierno, Rodrigo Fernández.
La composición de la mesa exhibe la dimensión que el Gobierno cordobés le asigna a la llegada del Papa: no se trata solamente de una actividad religiosa, sino de un operativo que atravesará cuestiones vinculadas con seguridad ciudadana, transporte, circulación vehicular, infraestructura urbana, servicios públicos, emergencias y desplazamiento de grandes concentraciones de personas.
Durante el encuentro se analizaron precisamente esos puntos y se avanzó en la distribución de responsabilidades entre las distintas áreas.
Llaryora volvió a transmitir a sus funcionarios la decisión de poner a disposición todos los recursos de la estructura provincial para garantizar que la visita se desarrolle sin inconvenientes.
En el Centro Cívico entienden que el acontecimiento representa, además de su relevancia religiosa, una enorme vidriera nacional e internacional para Córdoba.
“Poner a disposición todas las áreas”
Siciliano, uno de los funcionarios que quedó en el centro de la organización, remarcó el significado que la llegada de León XIV tiene para el Gobierno provincial.
“Para nuestro gobierno saber que el Papa León eligió a Córdoba es un gran orgullo, por eso el Gobernador nos pidió a todo el equipo gubernamental poner a disposición todas las áreas de Gobierno, para que la organización y la gente puedan tener en Córdoba la mejor jornada posible”, sostuvo.
El mensaje refleja una prioridad que Llaryora viene transmitiendo internamente: la organización deberá atravesar prácticamente a todo el gabinete.
La magnitud de la convocatoria obliga a trabajar con suficiente anticipación sobre escenarios vinculados no sólo con la seguridad del Pontífice, sino también con el movimiento de miles de fieles que llegarán desde distintos lugares de Córdoba y del país.
Provincia y Municipalidad, “como un solo equipo”
Uno de los puntos centrales será la articulación entre el Gobierno provincial y el Palacio 6 de Julio.
Rodrigo Fernández puso el foco precisamente en esa coordinación y advirtió que una actividad de semejante escala excede la capacidad individual de cualquier organismo.
“Hay algo que para nosotros es central: una visita de esta magnitud no se organiza desde un solo lugar. La Provincia, la Municipalidad, la Iglesia y cada una de las áreas involucradas estamos trabajando como un solo equipo, compartiendo información y coordinando cada paso para que Córdoba esté preparada”, aseguró el funcionario.
La afirmación también busca dejar una señal política: más allá de las competencias específicas de cada administración, Provincia y Municipio pretenden evitar superposiciones y mostrar una estructura unificada durante toda la organización.
Accesos, circulación, infraestructura y servicios
La Municipalidad tendrá un rol determinante durante las jornadas vinculadas con la presencia papal, especialmente por el impacto que generará la movilización de personas dentro de la Capital.
Fernández detalló que ya se trabaja junto al Gobierno provincial sobre distintos aspectos de la planificación urbana.
“Desde el Municipio, junto a la Provincia, estamos avanzando en todos los aspectos que hacen a la organización. Los accesos, la circulación, la seguridad, los servicios, la infraestructura y la capacidad de respuesta son parte de una planificación que estamos llevando adelante con mucha seriedad y anticipación”, explicó.
El dispositivo tendrá que contemplar posibles cortes de tránsito, corredores especiales, accesos para servicios de emergencia, transporte público, asistencia sanitaria y distribución de las personas en los distintos puntos que integrarán la agenda papal.
La seguridad será otro de los capítulos sensibles y tendrá a Juan Pablo Quinteros como uno de los principales responsables provinciales, en coordinación con las fuerzas nacionales y los equipos de seguridad del Vaticano.
Fadea, uno de los epicentros de la visita
La reunión en el Centro Cívico se produjo después de que una delegación enviada por el Vaticano recorriera diferentes lugares incluidos en la futura agenda de León XIV.
Uno de los puntos centrales será el predio de Fadea, elegido para la realización de la misa multitudinaria.
Por su capacidad y ubicación, el lugar permitirá recibir una concurrencia masiva, aunque también demandará un despliegue extraordinario para garantizar accesos ordenados, seguridad, asistencia médica y evacuación ante cualquier contingencia.
Las inspecciones realizadas por representantes vaticanos y autoridades argentinas permitieron comenzar a medir tiempos, recorridos y condiciones operativas, información que ahora será incorporada al esquema general de trabajo.
Rossi, una figura central en las gestiones
Durante la reunión también hubo un reconocimiento especial al cardenal Ángel Rossi por las gestiones que permitieron avanzar con la llegada del Pontífice a Córdoba.
El arzobispo ocupa un lugar central en el vínculo entre las autoridades locales y la estructura eclesiástica que participa de la preparación de la visita.
Su presencia junto a Llaryora y Passerini también permitió exhibir públicamente la articulación entre Iglesia, Provincia y Municipio.
A medida que se acerque la fecha, esa mesa deberá ampliarse e incorporar a otras instituciones, fuerzas de seguridad, organizaciones religiosas y organismos encargados de intervenir durante la estadía papal.
El gran desafío de Llaryora
Para el Gobierno provincial, la llegada de León XIV representa una oportunidad extraordinaria, pero también una prueba de gestión de enorme exposición.
Llaryora quiere que Córdoba pueda mostrar capacidad para organizar un acontecimiento de características internacionales, con una coordinación institucional que trascienda diferencias políticas y administrativas.
La foto con Passerini y Rossi busca precisamente anticipar ese escenario: Provincia, Municipio e Iglesia sentados en una misma mesa y con una misma prioridad.
Con la visita cada vez más cerca, el margen para la improvisación comienza a reducirse. Seguridad, movilidad, infraestructura, servicios y atención sanitaria deberán funcionar de manera sincronizada.
La cuenta regresiva ya empezó. Y en el Centro Cívico saben que, por la magnitud histórica de la presencia del Papa en Córdoba, el operativo deberá funcionar sin fisuras.
