Tras la muerte de un niño atacado por un pitbull, Gutiérrez vuelve a reclamar controles sobre perros potencialmente peligrosos

La concejal Fabiana Gutiérrez recordó que desde hace años viene reclamando información y mayores controles por parte de la Municipalidad de Córdoba. El trágico episodio ocurrido en Villa La Lonja vuelve a poner en discusión el cumplimiento de las normas, la fiscalización y la tenencia responsable de animales potencialmente peligrosos.

La muerte de un niño de apenas tres años tras ser atacado por un perro pitbull volvió a conmocionar a la ciudad de Córdoba y reabrió una discusión que, para la concejal Fabiana Gutiérrez, lleva demasiado tiempo esperando respuestas: qué controles se realizan sobre los perros considerados potencialmente peligrosos y qué grado de cumplimiento efectivo tienen las normas vigentes en la ciudad.

El trágico episodio ocurrió en barrio Villa La Lonja. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el pequeño se encontraba en la vía pública cuando fue atacado por un perro perteneciente a un vecino.

El niño fue trasladado de urgencia a la Clínica Vélez Sarsfield con graves lesiones en el rostro y el cuello. Pese a los esfuerzos médicos, falleció poco después.

Las circunstancias concretas del ataque son materia de investigación y será la Justicia la encargada de determinar eventuales responsabilidades.

Sin embargo, la tragedia vuelve a poner sobre la mesa una problemática sobre la cual Gutiérrez ya había advertido públicamente años atrás.

“¿Cuáles son los controles de la Municipalidad?”

El planteo de la concejal no surge a partir del episodio ocurrido ahora.

Ante anteriores ataques registrados en Córdoba, Gutiérrez había cuestionado públicamente la respuesta municipal y había informado sobre la presentación de un pedido de informes de su autoría en el Concejo Deliberante, relacionado con otro grave ataque sufrido por una niña en la zona sur de la ciudad.

En aquel momento, la edil planteaba:

“¿Cuáles son los controles de la Municipalidad de Córdoba?”

Y advertía sobre la reiteración de episodios protagonizados por perros potencialmente peligrosos y la necesidad de conocer cuál era el nivel de fiscalización sobre las normas existentes.

“Un nuevo y trágico accidente vuelve a ser noticia por estos días en Córdoba, y aún no conocemos cuál es el grado de compromiso que la Municipalidad ejerce en cuanto al control y regulación efectiva de las ordenanzas vigentes en esta materia”, había expresado Gutiérrez.

Su cuestionamiento apuntaba especialmente a la prevención.

La concejal sostenía entonces que era necesario establecer controles efectivos y realizar un seguimiento de los animales alcanzados por la normativa, antes de que ocurrieran nuevos episodios.

“¿Qué espera el Municipio para reaccionar y salir a controlar estos animales y evitar dolorosas situaciones o posibles pérdidas humanas?”, preguntaba públicamente.

Hoy, frente a la muerte de un niño de tres años, aquel interrogante adquiere inevitablemente una nueva dimensión.

Una problemática que no comenzó hoy

El episodio de Villa La Lonja tampoco constituye el primer ataque grave registrado en la ciudad.

En 2024, un chico de 13 años resultó herido luego de ser atacado por tres perros en barrio General Urquiza, entre ellos un dogo argentino perteneciente, según la información publicada entonces, a una vecina del sector.

El adolescente tuvo que ser trasladado al Hospital de Niños luego de sufrir distintas lesiones.

Ese episodio se sumaba a otros antecedentes graves ocurridos en Córdoba y motivaba nuevamente preguntas respecto de la prevención y los controles.

Para Gutiérrez, justamente allí se encuentra uno de los principales problemas: los hechos se suceden, generan conmoción durante algunos días, pero las preguntas estructurales continúan pendientes.

Registro, fiscalización y seguimiento

A partir de la tragedia ocurrida ahora, la concejal considera necesario volver a discutir qué está haciendo concretamente el Estado municipal para garantizar el cumplimiento de las disposiciones existentes.

Entre los interrogantes que busca volver a instalar aparece uno central: ¿cuántos perros potencialmente peligrosos se encuentran efectivamente registrados en la ciudad de Córdoba?

Pero la discusión no termina en la existencia de un registro.

También implica conocer qué mecanismos de fiscalización existen, cómo se verifica el cumplimiento de las obligaciones correspondientes, qué seguimiento se realiza y cuáles son las herramientas preventivas que actualmente se utilizan.

Para Gutiérrez, contar con una norma carece de suficiente eficacia si después el Estado no posee mecanismos capaces de controlar su cumplimiento.

El planteo busca además ampliar la discusión hacia una política integral relacionada con la tenencia responsable, la convivencia urbana, la protección de los vecinos y el bienestar animal.

“No podemos reaccionar solamente después de una tragedia”

El caso ocurrido en Villa La Lonja presenta una circunstancia particularmente dolorosa: esta vez, el ataque terminó con la vida de un niño.

Por esa razón, desde el espacio de Gutiérrez consideran indispensable abordar el debate con responsabilidad, sin anticipar conclusiones sobre un hecho cuyas circunstancias están siendo investigadas, pero sin permitir tampoco que la conmoción desaparezca sin generar respuestas institucionales.

La discusión, sostiene la concejal, no debe plantearse contra los animales ni reducirse exclusivamente a determinadas razas. El eje debe estar puesto en la responsabilidad humana, la tenencia responsable y la capacidad del Estado para controlar y hacer cumplir las normas.

Y allí aparece el cuestionamiento político de fondo.

Si Córdoba cuenta desde hace años con regulación sobre esta problemática y ya existieron episodios graves que motivaron pedidos de informes y reclamos públicos, ¿qué ocurrió con los controles durante todo este tiempo?

¿Cuántos animales están registrados?

¿Cuántas fiscalizaciones se realizaron?

¿Se efectúa un seguimiento efectivo?

¿Las herramientas actuales son suficientes?

¿Y qué modificaciones necesita la normativa para evitar que los controles lleguen solamente después de un ataque?

Son preguntas que, para Gutiérrez, el municipio debe responder.

Un reclamo que vuelve a cobrar urgencia

La concejal insiste en que la problemática requiere una política sostenida y no respuestas aisladas cada vez que ocurre un episodio grave.

Su posición viene siendo planteada desde hace años y combina dos dimensiones: mayor control y cumplimiento efectivo de las normas vigentes, pero también una revisión integral de las herramientas relacionadas con la tenencia responsable y la protección animal.

El objetivo, sostiene, debe ser prevenir.

Porque cuando el Estado interviene únicamente después de una tragedia, la prevención ya llegó tarde.

La muerte de un niño de tres años obliga hoy a tratar el tema con prudencia y respeto hacia su familia. Pero también vuelve imposible ignorar una discusión que Córdoba viene arrastrando desde hace tiempo.

Para Fabiana Gutiérrez, ya no alcanza con que las normas existan: es necesario saber si se cumplen, quién las controla y qué está haciendo concretamente el Municipio para prevenir nuevos ataques.

Y aquella pregunta que la concejal formuló años atrás vuelve hoy, dolorosamente, a estar vigente:

“¿Qué espera el Municipio para reaccionar y salir a controlar estos animales y evitar dolorosas situaciones o posibles pérdidas humanas?”

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