La cuenta regresiva para el Papa: Llaryora activó el operativo y Córdoba se prepara para una visita histórica

A 50 días de la llegada de León XIV, el Gobierno provincial puso en marcha el dispositivo para recibir al Pontífice. Seguridad, logística y participación institucional concentran la atención. En el Panal aseguran que la delegación del Vaticano quedó conforme con la infraestructura cordobesa. El evento, que promete reunir a un millón de peregrinos, tendrá además una inevitable lectura política de cara a 2027.

La cuenta regresiva ya comenzó. Faltan 50 días para que León XIV llegue a Córdoba y en el Gobierno provincial saben que no habrá margen para improvisaciones. La visita del Pontífice es presentada puertas adentro como el acontecimiento de mayor magnitud que tendrá la provincia en las últimas cuatro décadas y, por eso, Martín Llaryora pidió a sus principales funcionarios que el operativo sea ejecutado sin fisuras.

El mensaje del gobernador fue directo. Durante la recepción de la delegación oficial de la Santa Sede, Llaryora tuvo un aparte con el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, y con el titular de Vinculación y Culto, Miguel Siciliano. “Nada puede fallar en la visita del Papa”, fue la instrucción. El mandatario hizo especial hincapié en dos aspectos: la seguridad ciudadana y la participación de las instituciones.

“No puede fallar la seguridad ciudadana, no puede haber un solo club, parroquia o institución que quiera participar y quede afuera”, transmitió el gobernador, consciente de que la visita no será solamente un acontecimiento religioso sino también una gigantesca movilización social.

La escena se produjo ayer por la mañana en el Aeropuerto Internacional Ambrosio Taravella, donde Llaryora recibió, junto al arzobispo Ángel Rossi, a la delegación de la Santa Sede encabezada por monseñor Michael Wallace Banach. La comitiva llegó acompañada por autoridades nacionales y funcionarios vinculados con la seguridad y la organización de la visita.

También participaron el jefe de Gabinete provincial, Manuel Calvo, y representantes de la Iglesia cordobesa.

Un examen que, según el Gobierno, Córdoba aprobó

La delegación vaticana y nacional no llegó solamente para los saludos protocolares. El objetivo principal fue recorrer los lugares donde se desarrollará la agenda de León XIV, medir distancias, calcular tiempos y detectar eventuales dificultades logísticas.

La comitiva visitó el predio de Fadea, el Área Material Córdoba y el propio aeropuerto. Hubo preguntas, observaciones y consultas sobre infraestructura, accesos, circulación y capacidad operativa.

En el Gobierno provincial interpretaron el resultado como favorable.

“Ponderaron mucho la infraestructura de Córdoba, la magnitud de Córdoba”, señalaron fuentes oficiales consultadas.

La evaluación resulta clave porque la visita tendrá una escala extraordinaria. La expectativa oficial es que alrededor de un millón de peregrinos lleguen desde distintos puntos de la provincia, otras jurisdicciones del país e incluso desde el exterior.

Ese volumen de personas convierte a la logística en uno de los principales desafíos del operativo. No se trata solamente de garantizar el traslado y la seguridad del Papa: habrá que organizar el movimiento de cientos de miles de personas, asistencia sanitaria, hidratación, baños, conectividad, vallado, sonido y pantallas.

De Fadea a la Catedral: el recorrido que todavía espera confirmación

El esquema que comenzó a tomar forma contempla que León XIV llegue en avión desde Buenos Aires al Aeropuerto Internacional Córdoba.

Desde allí se trasladaría por tierra hasta Fadea, donde tendría lugar el acto central: una misa multitudinaria que concentrará a la mayor cantidad de peregrinos.

Todavía resta definir si el Pontífice utilizará Papamóvil o un vehículo cerrado para los desplazamientos. También está en análisis el recorrido entre el Área Material Córdoba y el centro de la ciudad.

Desde Córdoba se habría sugerido un trayecto por Tropezón, avenida Colón, avenida General Paz y avenida Hipólito Yrigoyen. Sin embargo, esa alternativa todavía no fue confirmada y quedará sujeta a las evaluaciones de seguridad.

Después de la misa, León XIV se trasladaría hasta el Arzobispado, en Nueva Córdoba. Allí almorzará y tendrá un momento de descanso antes de continuar con la agenda.

Uno de los puntos que terminó imponiéndose durante la organización fue la realización de una actividad en la Catedral. Será un encuentro especialmente destinado a integrantes de la Iglesia, con una asistencia estimada en alrededor de 400 personas.

En el exterior del templo, detrás de las vallas de seguridad, se espera además la presencia de miles de cordobeses que intentarán acercarse al Pontífice. Algunas estimaciones hablan de unas 5.000 personas, aunque dentro del Gobierno consideran que esa cifra podría quedar rápidamente superada.

La Catedral será el último escenario de la agenda de León XIV en Córdoba. Desde allí, el Papa regresaría por tierra al aeropuerto para emprender el regreso hacia Buenos Aires.

La política también mira la visita

Aunque el acontecimiento tiene una naturaleza eminentemente religiosa, en el Centro Cívico nadie desconoce la dimensión política que tendrá.

Córdoba quedará durante varias horas en el centro de la atención nacional e internacional. La provincia y particularmente la ciudad serán mostradas al mundo como escenario de una visita papal de enorme convocatoria.

La exposición inevitablemente alcanzará a la gestión de Llaryora.

El gobernador tendrá la responsabilidad política de que el operativo funcione, de que la ciudad luzca preparada y de que la provincia pueda administrar con eficacia una movilización de dimensiones inéditas.

Pero hay otro elemento que sobrevuela el acontecimiento: 2027.

La visita se producirá en un escenario político en el que Llaryora buscará consolidar su liderazgo provincial y mantener abierta la posibilidad de una reelección. Por eso, cada decisión organizativa tendrá también una lectura política.

La apuesta oficial es mostrar capacidad de gestión, infraestructura y organización. Activar a clubes, parroquias, instituciones y organizaciones sociales para que participen del acontecimiento supone, además, construir una imagen de Córdoba movilizada y preparada para recibir al jefe de la Iglesia Católica.

Passerini también se subió al desafío

El intendente Daniel Passerini no quedó al margen de esa estrategia.

Anteanoche, durante un acto de entrega de diplomas a autoridades del PJ Capital en las seccionales, el jefe municipal incorporó la visita papal a su discurso y prometió: “Vamos a poner la ciudad más linda que nunca para recibir al Papa”.

La frase fue recibida con aplausos por la dirigencia peronista.

Más allá del tono político del acto, el mensaje refleja que el municipio también entiende que la visita será una oportunidad para exhibir gestión y capacidad organizativa.

Para el oficialismo provincial y municipal, el desafío es doble: que Córdoba esté a la altura del acontecimiento y que la imagen de la ciudad que quede instalada durante la visita sea positiva.

El operativo de seguridad, la gran incógnita presupuestaria

Uno de los aspectos centrales será la seguridad.

La Provincia ya asumió que tendrá a su cargo un despliegue de aproximadamente 11.000 efectivos entre policías, bomberos y personal de seguridad privada.

La dimensión del dispositivo permite comprender la magnitud del desafío. Pero el operativo de seguridad será apenas una parte de una estructura mucho mayor.

Todavía no existe información oficial definitiva sobre quién afrontará el costo de elementos indispensables para la jornada: sonido, pantallas, conectividad a internet, baños químicos, puestos sanitarios, puntos de hidratación, vallado y otros servicios asociados a la concentración masiva.

En el Gobierno provincial, fuera de micrófono, admiten que buena parte de esos gastos podrían terminar siendo absorbidos por las arcas provinciales.

El dato no es menor. A la dimensión logística se suma una discusión económica que seguramente crecerá a medida que se acerque el 10 de noviembre.

Llaryora, ante el desafío de que nada falle

Por ahora, toda la agenda definida durante la jornada quedó pendiente de la revisión y autorización final de las autoridades vaticanas y nacionales.

El esquema puede sufrir modificaciones, especialmente por razones de seguridad, circulación y tiempos de traslado.

En el Panal esperan ahora la confirmación definitiva.

Mientras tanto, Llaryora ya fijó la prioridad política y operativa: que no haya errores.

La visita de León XIV representa para Córdoba una oportunidad excepcional de exposición. Pero también un riesgo para cualquier gobierno que tenga a su cargo una movilización de semejante magnitud.

El éxito del operativo podría convertirse en una vidriera de gestión. Un fallo importante, en cambio, tendría una repercusión que excedería ampliamente el ámbito religioso.

Por eso, en el Centro Cívico la orden es sencilla y repetida: que el 10 de noviembre todo funcione.

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