La UCR llega al primer deadline y se encamina a una interna con dos grandes alianzas

Este jueves vence el plazo para presentar alianzas de cara a las elecciones internas del 20 de septiembre. Lejos de un acuerdo de unidad, el radicalismo cordobés se encamina a una disputa concentrada en dos grandes espacios, mientras la negociación por cargos y candidaturas entra en su etapa decisiva.

La Unión Cívica Radical de Córdoba llega este jueves al primer gran deadline de su proceso electoral interno. Vence el plazo para que los distintos núcleos formalicen las alianzas que competirán en las elecciones del próximo 20 de septiembre y, a esta altura, el escenario parece alejarse definitivamente de una lista de unidad.

A diferencia de la interna de 2024, cuando hubo tres grandes alternativas —Más Radicalismo, Generación X y una tercera vía—, esta vez la disputa se encamina a quedar concentrada en dos grandes esquemas electorales.

Los nombres definitivos de esas alianzas todavía son materia de negociación y se conocerán durante la jornada de este jueves. En ambos sectores existe la intención de abandonar las denominaciones anteriores y presentar nuevas marcas, como una señal política de renovación y de una nueva etapa para el partido.

Pero detrás de ese cambio de nombres hay una discusión mucho más concreta: el reparto del poder interno.

Los distintos núcleos terminan de cerrar la letra chica de los acuerdos. La negociación gira alrededor de los cargos partidarios, la integración de las listas y las posiciones que ocupará cada sector. La premisa que atraviesa las conversaciones es sencilla: conservar lo que cada núcleo ya tiene y, si es posible, conseguir algo más.

Dos bloques, una interna abierta

En el espacio que encabeza Rodrigo de Loredo se alinean Marea Radical, el núcleo del propio diputado; Morena, de Mario Negri; Fuerza Renovadora, de Miguel Nicolás; Línea Córdoba, de Javier Fabre; Asamblea Radical, de Sergio Piguillem; Consenso Federal, de Javier Bee Sellares; y Construyendo Juntos, de Soledad Carrizo, actual funcionaria nacional de La Libertad Avanza.

Del otro lado se estructura la oposición interna, con Confluencia, de Ramón Mestre; Identidad Radical, de Carlos Becerra; Córdoba Abierta, de Fernando Montoya; y Córdoba con Todos, de Juan Jure.

La fotografía, sin embargo, todavía no está completamente cerrada. Y ese dato es central.

Porque presentar una alianza no significa necesariamente que todos los sectores que la integran vayan a llegar hasta el final con el mismo nivel de compromiso. La firma de un acuerdo puede ordenar el tablero, pero no garantiza el comportamiento electoral de cada dirigente ni de cada estructura territorial.

Ese será, precisamente, uno de los principales interrogantes que se abrirán después de este jueves.

La verdadera negociación empieza ahora

En una interna con voto directo, los acuerdos partidarios tienen un límite: la capacidad de cada dirigente para movilizar a sus estructuras y transformar el compromiso escrito en votos.

Por eso, una promesa incumplida, un lugar que finalmente no se otorgue o una candidatura que genere malestar puede tener consecuencias concretas el día de la elección.

La negociación actual no se reduce, entonces, a cerrar alianzas. También implica construir confianza política entre sectores que deberán convivir dentro de un mismo esquema y, eventualmente, acompañarse territorialmente durante la campaña.

El problema es que todos negocian pensando en el presente, pero también mirando el día después del 20 de septiembre.

Dante Rossi, otra definición clave

En paralelo, este jueves por la mañana habrá otra definición importante: el reconocimiento o no del núcleo del legislador Dante Rossi.

La resolución es relevante porque el reconocimiento de los núcleos constituye un paso indispensable dentro del proceso previo a la presentación de alianzas.

El partido viene de reconocer, en mayo de 2024, a tres espacios: Consenso Causa Federal, de Javier Bee Sellares; Construyendo Juntos, de Soledad Carrizo; y Córdoba Abierta, de Fernando Montoya.

La situación de Rossi agrega un elemento más a una jornada que tendrá varias decisiones políticas detrás de un trámite formal.

El primer deadline no será el último

El cierre de alianzas representa apenas el primer gran filtro del proceso electoral. Después vendrá la presentación de listas y, con ella, una nueva ronda de negociaciones en la que deberán terminar de plasmarse los compromisos asumidos durante estas horas.

Por eso, el verdadero mapa de poder de la UCR todavía no estará definido este jueves.

El radicalismo cordobés llega a esta instancia con dos grandes espacios en competencia y con una certeza: la interna ya no parece una discusión sobre si habrá o no unidad, sino sobre quién tendrá mayor capacidad para conducir el partido después del 20 de septiembre.

La disputa será, en definitiva, mucho más que una elección de autoridades. Será una pulseada por el control territorial, la conducción política y la estrategia que adoptará la UCR frente al escenario electoral que viene.

Y en ese tablero, los acuerdos que se firmen este jueves serán importantes. Pero los votos que cada sector consiga movilizar en septiembre serán los que finalmente determinen quién tendrá la última palabra.

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