El dirigente radical consideró que el triunfo del peronismo en Marcos Juárez debe funcionar como una “advertencia” para la oposición cordobesa y reclamó dejar de lado las disputas personales de cara a 2027. Insistió en que el candidato a gobernador debería surgir de un mecanismo acordado entre todos los sectores, ya sea mediante una primaria o a través de encuestas.

La derrota opositora en Marcos Juárez comenzó a tener consecuencias mucho más amplias que el resultado de una elección municipal. Para Rodrigo de Loredo, lo ocurrido en una ciudad que durante años funcionó como símbolo del nacimiento y la consolidación de Juntos por el Cambio debe convertirse ahora en una señal de alarma para todos los sectores que pretenden disputar el poder provincial en 2027.
El referente radical sostuvo que el histórico triunfo del peronismo en esa localidad “nos tiene que servir de advertencia” y volvió a colocar en el centro del debate una discusión que atraviesa desde hace meses a la oposición cordobesa: cómo construir una candidatura única capaz de enfrentar al oficialismo provincial.
“Tenemos que dejar de lado todo tipo de interés mezquino o personal, y entender cuál es la prioridad: que Córdoba necesita un cambio después de casi tres décadas de peronismo”, expresó De Loredo en un video difundido a través de sus redes sociales.
Marcos Juárez como advertencia
El dirigente radical apeló especialmente al peso simbólico que tiene Marcos Juárez dentro de la historia reciente de la oposición.
Recordó que aquella ciudad fue uno de los lugares donde comenzó a tomar forma la alianza política que luego derivaría en Juntos por el Cambio y que terminaría ganando las elecciones presidenciales de 2015.
“Marcos Juárez tuvo un enorme valor simbólico allá cuando fue el comienzo de Juntos por el Cambio como alternativa que le puso fin al kirchnerismo en el país”, señaló.
Sin embargo, planteó que esta vez el escenario fue completamente diferente.
“Esta vez perdimos la oportunidad de que Marcos Juárez sea el comienzo del cambio en Córdoba”, lamentó.
El resultado electoral tuvo un impacto político considerable porque permitió al peronismo recuperar la conducción municipal después de décadas y puso fin al ciclo iniciado por Pedro Dellarossa, que había convertido a Marcos Juárez en uno de los principales bastiones opositores del interior provincial.
Para De Loredo, justamente por ese antecedente, la derrota debería acelerar una discusión que la oposición todavía no logró resolver.
Autocrítica y responsabilidades compartidas
El exdiputado nacional también realizó una autocrítica respecto del proceso político que desembocó en la elección.
“Todos tendremos nuestra cuota de responsabilidad, yo asumo la mía”, afirmó.
En ese contexto, explicó que durante los meses previos buscó construir una alternativa común entre distintos sectores opositores.
Según relató, mantuvo conversaciones con dirigentes de La Libertad Avanza para intentar conformar una propuesta conjunta, aunque finalmente el espacio libertario decidió no participar de la elección.
“Hablé con dirigentes de La Libertad Avanza para intentar confluir pero finalmente decidieron no participar”, sostuvo.
Posteriormente, aseguró que también intentaron llegar a un entendimiento con Pedro Dellarossa.
“Después intentamos confluir con Pedro Dellarossa, que volvió al PRO después de un inexplicable paso por el gobierno peronista, pero rechazó una propuesta de unidad”, cuestionó.
Finalmente, el radicalismo terminó respaldando la candidatura de Gerardo Pascuali.
“Apoyamos a Gerardo Pascuali y una clara propuesta de cambio que hizo una gran elección, pero no alcanzó”, reconoció.
La lectura de De Loredo apunta directamente a una conclusión política: la fragmentación opositora puede convertirse en uno de los principales obstáculos para disputar el poder provincial en 2027.
La discusión por el candidato a gobernador
Más allá del análisis sobre Marcos Juárez, el mensaje tuvo un destinatario mucho más amplio: los dirigentes que actualmente disputan la conducción del espacio opositor cordobés.
De Loredo volvió a ratificar su intención de competir por la Gobernación, pero reiteró que está dispuesto a someter su candidatura a un mecanismo de selección acordado previamente.
“En 2023 desistí de mi candidatura a gobernador y apoyé a Luis Juez. Ahora he expresado mi voluntad de ser gobernador pero he propuesto también un mecanismo para resolver quién es el candidato”, recordó.
Su primera propuesta fue realizar una primaria opositora.
Según explicó, se trataría de una elección “sencilla, barata y realizable” que permitiría ordenar las candidaturas antes de llegar a la elección provincial.
Sin embargo, aseguró que aquella iniciativa no obtuvo respuestas del resto de los sectores.
Ante ese escenario, decidió poner sobre la mesa una alternativa diferente.
“Vuelvo a proponer otro método, hagámoslo por encuestas, acordemos las reglas y que se determine quién está en mejores condiciones de ganar”, planteó.
La propuesta busca destrabar una disputa que involucra principalmente al propio De Loredo, al senador Luis Juez y al referente libertario Gabriel Bornoroni, tres dirigentes que aspiran a tener protagonismo en la construcción opositora rumbo a 2027.
El desafío de compatibilizar Córdoba y la estrategia nacional
Otro de los puntos centrales del mensaje de De Loredo fue la necesidad de separar parcialmente la estrategia política provincial de las decisiones que puedan tomarse desde Buenos Aires.
El dirigente sostuvo que existen “dos prioridades de la misma jerarquía”.
“Por un lado que el peronismo no vuelva a gobernar Argentina, pero por el otro terminar con casi tres décadas de peronismo en Córdoba”, afirmó.
La frase apunta especialmente a una discusión que atraviesa a La Libertad Avanza y a sus aliados: hasta qué punto la estrategia electoral cordobesa debe quedar condicionada por las decisiones nacionales del oficialismo libertario.
Para De Loredo, ese criterio podría resultar perjudicial si impide construir una alternativa competitiva en la provincia.
“La estrategia no puede quedar subordinada a un interés nacional, ni a egos, ni a personalismos”, advirtió.
El planteo vuelve a tensionar el debate sobre cómo debería estructurarse una eventual coalición opositora en Córdoba.
Mientras algunos sectores libertarios consideran que La Libertad Avanza debe liderar el armado utilizando el peso electoral del presidente Javier Milei y su propio sello partidario, desde el radicalismo insisten en que la definición debería realizarse mediante algún mecanismo que determine quién tiene mayores posibilidades de derrotar al oficialismo provincial.
Marcos Juárez y una señal hacia 2027
La elección municipal terminó así convertida en un anticipo de una discusión que probablemente dominará buena parte del escenario político cordobés durante los próximos meses.
Para De Loredo, el mensaje de las urnas resulta claro: sin una estrategia común, la oposición corre el riesgo de llegar fragmentada a una elección decisiva frente a un peronismo que buscará conservar el poder provincial.
El radical volvió entonces a insistir en que el mecanismo para resolver las candidaturas debería ser secundario frente al objetivo principal.
“Primarias, encuestas, el método que acordemos pero tenemos que estar todos juntos”, sintetizó.
Y cerró con una frase dirigida directamente al conjunto de la oposición:
“Ojalá Marcos Juárez nos sirva para entenderlo a tiempo”.
