El ministro de Economía llegó a Córdoba un día después del adelanto de coparticipación por $400.000 millones y un ATN de $5.000 millones. Elogió al gobernador Martín Llaryora a través de su ministro Guillermo Acosta, relativizó las encuestas negativas y dejó un mensaje político: Milei es “irreemplazable” y el Gobierno se prepara para dar pelea en 2027.

Luis “Toto” Caputo aterrizó en Córdoba en un momento particularmente sugestivo. Apenas 24 horas después de que la Nación concretara el adelanto de $400.000 millones de coparticipación para la Provincia y enviara otros $5.000 millones en concepto de ATN, el ministro de Economía llegó a la Bolsa de Comercio de Córdoba con un mensaje económico conocido, pero con una gestualidad política que no pasó inadvertida.
La exposición de Caputo volvió a poner en escena los pilares del modelo libertario: superávit fiscal, reducción del gasto, control de la inflación, estabilidad cambiaria y la expectativa de que Vaca Muerta y la minería aporten los dólares necesarios para sostener el esquema. A eso sumó una promesa de infraestructura vinculada con la futura licitación de 9.000 kilómetros de rutas nacionales.
Pero el dato político estuvo menos en lo que dijo que en con quiénes eligió mostrarse y a quiénes decidió mencionar.
Acosta, el ministro cordobés que recibió los principales guiños
Caputo se mostró especialmente cercano con Guillermo Acosta, el ministro de Economía de Martín Llaryora y único integrante del gabinete provincial presente en el encuentro.
“Toto” lo mencionó con familiaridad y aseguró que es el ministro de Economía de una provincia con el que más habla. Incluso se mostró comprensivo frente a la dificultad que tiene Acosta para avanzar con una reducción de impuestos sin poner en riesgo el superávit provincial, una de las banderas centrales del Gobierno de Milei.
También destacó la coincidencia entre Nación y Provincia respecto del traspaso de rutas nacionales a Córdoba.
El gesto no fue aislado. Durante esta semana, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había tenido una actitud similar con su par cordobés Juan Pablo Quinteros. Y la fotografía de los jefes de Gabinete Manuel Calvo y Diego Santilli terminó de completar una secuencia que muestra un vínculo institucional cada vez más aceitado entre la Casa Rosada y el Panal.
Desde sectores de la oposición provincial interpretaron que fue justamente Acosta quien habría gestionado la visita relámpago de Caputo a Córdoba.
Una ausencia que también fue política
Mientras Caputo hablaba ante empresarios y dirigentes cordobeses, dos nombres centrales del armado libertario provincial brillaron por su ausencia: Gabriel Bornoroni y Luis Juez.
Ambos justificaron su ausencia por la intensa actividad parlamentaria en Buenos Aires. Bornoroni, jefe del bloque libertario en Diputados, estaba abocado a dos dictámenes considerados centrales para el Gobierno: las modificaciones al Banco Central y la nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal.
Pero hubo otro dato que llamó la atención: ninguno de esos dictámenes contó con la firma de diputados cordobesistas.
La ausencia de Bornoroni y Juez se produce, además, en un escenario donde ambos ya trabajan en la construcción electoral de 2027 y observan con atención una posibilidad que podría alterar todo el tablero: un eventual acuerdo entre Milei y Llaryora.
Por eso, la foto de Caputo con Acosta adquiere una dimensión que excede lo institucional.
De Loredo, presente y atento al mensaje
Quien sí estuvo en la Bolsa fue Rodrigo de Loredo.
El radical, que mantiene vínculos con sectores nacionales cercanos a los Menem, volvió a ratificar su intención de competir por la gobernación de Córdoba y siguió con atención la exposición del ministro.
De Loredo valoró el diagnóstico económico de Caputo, pero también tomó nota de los gestos políticos hacia el llaryorismo.
Para el radicalismo, el escenario es incómodo. Una eventual convergencia entre Milei y Llaryora podría modificar profundamente la competencia provincial de 2027 y obligar a la UCR a redefinir su estrategia frente a un escenario de alianzas mucho más amplio.
Milei, “irreemplazable” y una elección que preocupa
Caputo también habló de política nacional. Fue categórico al sostener que Javier Milei es el único “irreemplazable” dentro del proyecto libertario y manifestó su convicción de que el Presidente será reelegido en 2027.
El ministro relativizó las encuestas que muestran una caída en la imagen del Gobierno y una creciente preocupación social por la situación económica cotidiana.
Su argumento fue político: confía en que la ciudadanía no querrá regresar al pasado.
Sin embargo, Caputo evitó transmitir triunfalismo. Reconoció que el Gobierno “no está en Narnia” respecto de las dificultades electorales que deberá enfrentar y pidió que no se subestime políticamente al oficialismo.
Incluso adelantó que la Casa Rosada prepara nuevas medidas para enfrentar el escenario electoral y que algunas podrían conocerse en las próximas horas.
El fantasma K como advertencia para Córdoba
El tramo más político de su exposición llegó cuando Caputo introdujo a Axel Kicillof en la conversación.
El ministro aseguró que ningún gobernador peronista quiere reunirse con el gobernador bonaerense, pese a que lo ubicó como el principal candidato del peronismo.
La referencia fue leída rápidamente en clave cordobesa.
Si el mensaje estaba dirigido a Llaryora, probablemente fue innecesario. En el Gobierno provincial conocen perfectamente el costo político que tendría cualquier acercamiento explícito con el kirchnerismo.
El llamado “factor K” tiene un peso considerable en Córdoba. Incluso circuló que Eduardo Accastello, dirigente de Villa María que estuvo cerca de incorporarse al esquema provincial, habría desistido de hacerlo ante el riesgo de que la oposición utilizara esa incorporación para instalar la idea de una “kirchnerización” del gobierno.
Algo similar ocurre con la relación con Natalia de la Sota, cuyo posicionamiento político también es observado bajo esa misma lupa.
Una foto que vale más que mil discursos
La visita de Caputo dejó, en definitiva, varias señales simultáneas.
La Nación acaba de asistir financieramente a Córdoba con $405.000 millones entre adelanto de coparticipación y ATN. Caputo llegó inmediatamente después y eligió exhibir una relación cordial con el ministro de Economía provincial. Bornoroni y Juez no estuvieron. De Loredo sí.
Y mientras el Gobierno nacional insiste en que Milei es el eje insustituible del proyecto libertario, empieza a mirar con mayor atención el mapa electoral de 2027.
La pregunta que queda flotando en Córdoba no es solamente qué piensa Caputo de la economía provincial. Es qué piensa la Casa Rosada sobre Llaryora y qué lugar tendrá el gobernador en el armado electoral que viene.
Por ahora, la respuesta oficial es que la estrategia cordobesa está en manos de Karina Milei. Pero las señales institucionales empiezan a mostrar que, mientras se discuten alianzas y candidaturas, los ministros de Nación y Provincia parecen haber encontrado un canal de diálogo mucho más fluido.
Y en política, especialmente a las puertas de un año electoral, las gestualidades también forman parte del mensaje.
