Los intendentes opositores aceleran su armado y envían un mensaje a Juez, De Loredo y Bornoroni

La ampliación del bloque de jefes comunales no oficialistas marca un nuevo capítulo en la reorganización de la oposición cordobesa. Mientras la gestión sigue siendo el eje formal de sus encuentros, el trasfondo político gana cada vez más protagonismo. La reunión de este jueves en Anisacate busca consolidar un espacio territorial con capacidad de influir en la estrategia electoral hacia 2027 y, al mismo tiempo, presionar a los principales referentes opositores para que construyan una alternativa unificada frente al peronismo provincial.

La política cordobesa comenzó a mostrar un fenómeno que hasta hace pocos meses aparecía como una simple coordinación entre municipios. El denominado G6, integrado originalmente por intendentes no peronistas del departamento Colón, dejó de ser una mesa de intercambio de experiencias de gestión para transformarse en un espacio con creciente volumen político.

La reunión prevista para este jueves en Anisacate confirma esa evolución. La intendenta Natalia Contini recibirá a un grupo ampliado de jefes comunales que ya no se limita a las principales ciudades del departamento Colón, sino que incorpora representantes de otras regiones de la provincia con una característica común: todos pertenecen a fuerzas opositoras al oficialismo provincial y todos atraviesan su primer mandato.

Ese dato no resulta menor. En una provincia donde el peronismo mantiene una amplia supremacía territorial y donde históricamente muchos intendentes terminaron alineándose con el poder provincial para garantizar gobernabilidad y recursos, comienza a emerger una generación de dirigentes que intenta construir un camino diferente.

De la gestión a la construcción política

Formalmente, la agenda del encuentro volverá a concentrarse en cuestiones vinculadas a la administración municipal.

Los intendentes compartirán experiencias de gestión, discutirán mecanismos de cooperación y avanzarán en iniciativas comunes para optimizar recursos públicos. Entre ellas aparece una propuesta que podría tener impacto económico concreto: coordinar procesos de compra conjunta entre municipios para obtener mejores precios mediante licitaciones o adquisiciones mayoristas.

La experiencia ya tuvo un primer ensayo con los equipos técnicos de los municipios participantes y dejó un balance positivo, por lo que ahora se buscará institucionalizar esos encuentros entre funcionarios ejecutivos, con una próxima convocatoria prevista en Jesús María.

Sin embargo, detrás de esa agenda técnica aparece otra discusión mucho más trascendente.

Los intendentes entienden que la gestión puede convertirse en una plataforma política y que la coordinación territorial les permite aumentar su capacidad de negociación frente a los distintos espacios partidarios.

Ya no se trata únicamente de administrar municipios.

El objetivo comienza a ser disputar influencia dentro de la oposición provincial.

Una nueva generación de intendentes

El núcleo fundador continúa integrado por Pablo Cornet (Villa Allende), Federico Zárate (Jesús María), Fernando Rambaldi (La Calera), Ezequiel Lemos (Río Ceballos) y Adela Arning (Mendiolaza).

A ellos se sumaron nuevos jefes comunales provenientes de distintos departamentos, ampliando la representación territorial del espacio.

Más allá de sus pertenencias partidarias particulares, comparten una identidad política definida.

Son dirigentes jóvenes dentro de la estructura institucional, debutan en la conducción de sus municipios y exhiben una lógica diferente respecto de generaciones anteriores.

Mientras muchos de los históricos intendentes construían su poder a partir de una relación estrecha con el gobierno provincial de turno, este grupo pretende fortalecer una red horizontal entre municipios que les permita negociar desde una posición colectiva sin perder autonomía.

En otras palabras, buscan construir poder político propio.

Un mensaje directo para la oposición

La fotografía que dejará el encuentro de Anisacate tendrá un destinatario mucho más amplio que el oficialismo.

El mensaje principal parece orientado hacia la propia oposición.

Los intendentes consideran que la principal amenaza para competir con el peronismo en 2027 no radica únicamente en la fortaleza del cordobesismo, sino también en la fragmentación opositora.

Por eso vienen reclamando que los tres principales referentes provinciales —Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni— abandonen las disputas de liderazgo y comiencen a trabajar en la construcción de un único frente electoral.

La lógica es sencilla.

Si quienes conducen la oposición llegan divididos a la próxima elección provincial, difícilmente puedan exigir disciplina territorial a los intendentes.

Por el contrario, sostienen que cada jefe comunal priorizará inevitablemente la realidad política de su distrito antes que una estrategia provincial desordenada.

La advertencia no surge de una especulación teórica.

Tiene antecedentes concretos.

La memoria de 2019

Entre los intendentes existe un consenso respecto de que la división opositora terminó debilitando la representación territorial en elecciones anteriores.

La experiencia de 2019 aparece como el ejemplo más citado.

Aquella fragmentación provocó un retroceso especialmente visible para el radicalismo en el mapa municipal, reduciendo la cantidad de gobiernos locales y debilitando la estructura política en numerosos departamentos.

Ese escenario constituye hoy un límite que este grupo no está dispuesto a repetir.

La lectura es que una oposición dividida no sólo disminuye sus posibilidades de competir por la Gobernación, sino que también expone a los gobiernos locales a mayores dificultades políticas e institucionales.

El desafío de construir una alternativa

Mientras el oficialismo provincial continúa concentrando la mayor parte del poder territorial, estos intendentes buscan demostrar que también puede existir coordinación fuera del peronismo.

La construcción todavía está lejos de constituir un frente político formal.

Pero cada encuentro amplía la base territorial, fortalece vínculos entre dirigentes y consolida una narrativa común basada en la cooperación entre municipios, la autonomía política y la necesidad de una oposición ordenada.

La reunión de Anisacate representa un nuevo paso en ese proceso.

La agenda de gestión servirá nuevamente como punto de encuentro, pero el verdadero dato político será la imagen de un grupo de intendentes que intenta transformarse en actor relevante dentro del reordenamiento opositor de Córdoba.

En un escenario donde la carrera hacia 2027 comienza a acelerarse, esos gobiernos locales parecen haber decidido que ya no quieren limitarse a administrar sus municipios. También pretenden influir en cómo se construye la alternativa política que buscará disputar el poder provincial.

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