El Concejo Deliberante de Córdoba aprobó este jueves una de las reformas más importantes de los últimos años en materia de estacionamiento medido y controlado en la ciudad. La nueva ordenanza, sancionada en la novena sesión ordinaria del año con 21 votos afirmativos, modifica de manera sustancial el esquema actual: amplía las zonas de cobro, elimina el manejo de efectivo en la vía pública y establece un nuevo sistema de regulación para los trabajadores conocidos popularmente como “naranjitas”.

La iniciativa impulsada por el oficialismo municipal habilita además al Ejecutivo local a definir por reglamentación las futuras áreas alcanzadas por el sistema, un punto que generó fuertes cuestionamientos desde distintos bloques opositores, que denunciaron una “delegación excesiva” de facultades y advirtieron sobre un posible aumento de la presión económica sobre los automovilistas cordobeses.
Cómo funcionará el nuevo sistema
La ordenanza establece que el estacionamiento medido será pago de lunes a viernes de 8 a 20 y los sábados de 8 a 14. Fuera de esos horarios, así como los domingos y feriados, el servicio continuará siendo gratuito.
Sin embargo, uno de los cambios más relevantes aparece en torno a los eventos masivos. En esos casos, el municipio podrá habilitar el cobro en sectores específicos y definir qué cooperativa estará autorizada para operar el servicio. La medida impactará particularmente en zonas cercanas a estadios, recitales y grandes convocatorias públicas.
Otro de los puntos centrales es la eliminación total del efectivo. Todos los pagos deberán realizarse exclusivamente mediante una aplicación móvil, en línea con un modelo de digitalización que el oficialismo presenta como una herramienta de transparencia y control.
Además, el inicio del estacionamiento será supervisado por trabajadores integrados en cooperativas habilitadas por el municipio, quienes actuarán bajo permisos o concesiones oficiales. Según el texto aprobado, el objetivo es formalizar una actividad históricamente atravesada por la precariedad y la falta de regulación.
Tarifas atadas al precio de la nafta
La nueva normativa también introduce un mecanismo automático de actualización tarifaria. El valor de la hora de estacionamiento equivaldrá al 60% del precio de un litro de nafta premium de YPF, tomando como referencia el valor vigente al día 14 de cada mes.
En el caso de eventos masivos, la tarifa será aún mayor: alcanzará el equivalente al 100% del litro de mayor octanaje.
La decisión de indexar el sistema al precio de los combustibles anticipa aumentos periódicos y automáticos, algo que desde la oposición consideran un factor de presión adicional sobre el bolsillo de los vecinos en un contexto económico complejo.
Recaudación y control
La ordenanza determina que el 80% de la recaudación quedará en manos de las cooperativas autorizadas, mientras que el 20% restante ingresará al municipio.
Además, incorpora un régimen sancionatorio para quienes cobren estacionamiento sin autorización o incumplan las condiciones establecidas. Las penas previstas incluyen multas económicas, trabajos comunitarios e incluso prohibiciones de concurrencia.
Desde el oficialismo sostienen que el nuevo esquema busca erradicar la informalidad y poner fin a situaciones de violencia o extorsión denunciadas en distintos sectores de la ciudad.
El concejal oficialista Marcos Vázquez defendió la iniciativa durante el debate y aseguró que el objetivo es ordenar el sistema y garantizar trazabilidad en cada operación.
“Los constatadores estarán registrados y vinculados a cooperativas. Ya no habrá gente actuando sin control y todo quedará registrado”, afirmó.
También aclaró que en el Parque Sarmiento el estacionamiento continuará siendo gratuito, buscando desactivar algunas críticas surgidas en los días previos a la votación.
La oposición denunció “más costo” y concentración de poder
El proyecto, sin embargo, generó un fuerte rechazo opositor. Desde la Unión Cívica Radical, la concejala Verónica Garade Panetta cuestionó que la ordenanza deje amplias definiciones en manos del Ejecutivo municipal.
“Lo que falta es control del Estado”, sostuvo, al advertir que la normativa podría terminar ampliando discrecionalmente las zonas de cobro sin un debate político previo en el Concejo.
En la misma línea, la dirigente del PRO Soher El Sukaría calificó la reforma como “un maquillaje” y aseguró que implicará “más naranjitas, más espacios y mayor costo para los vecinos”.
Las críticas apuntaron especialmente al impacto económico del nuevo esquema y a la posibilidad de que el sistema termine expandiéndose progresivamente sobre sectores actualmente gratuitos.
Oficialismo y aliados defendieron la formalización
Desde otros sectores que acompañaron la iniciativa, el argumento central fue la necesidad de diferenciar entre trabajadores registrados y personas que actúan de manera ilegal en la vía pública.
El concejal Gabriel Huespe respaldó la regulación y sostuvo que el nuevo esquema permitirá terminar con situaciones irregulares.
“Desde ahora nadie cobrará en la calle salvo el municipio”, afirmó, diferenciando a quienes buscan trabajar formalmente de quienes “toman calles con violencia y extorsionan”.
Por su parte, la dirigente de izquierda Cintia Frencia mantuvo una postura crítica y consideró que la ordenanza representa “más persecución y un impuestazo”.
Un cambio con impacto político y social
La reforma del estacionamiento medido abre ahora una nueva etapa para el municipio cordobés, que deberá reglamentar la aplicación concreta del sistema y definir las futuras zonas alcanzadas.
El debate dejó expuesta una discusión más amplia: cómo ordenar el uso del espacio público sin profundizar la presión económica sobre los ciudadanos y cómo abordar la problemática de los “naranjitas” sin agravar los niveles de conflictividad social.
Mientras el oficialismo presenta la medida como un avance hacia la formalización y la transparencia, la oposición advierte que detrás del discurso modernizador podría esconderse una expansión recaudatoria con mayores costos para quienes circulan diariamente por la ciudad.
