La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado tras varios días de intensa búsqueda en la ciudad de Córdoba, quedó envuelta en una nueva y profunda polémica institucional. Esta vez, el centro de las críticas apunta directamente al fiscal Raúl Garzón, cuya actuación durante la causa y especialmente durante la conferencia de prensa posterior al hallazgo de los restos generó una fuerte reacción política, social y mediática.
El legislador provincial de la Unión Cívica Radical, Dante Rossi, presentó formalmente un pedido ante el titular del Ministerio Público Fiscal, Carlos Lezcano, para que Garzón sea apartado de la investigación. La solicitud, ingresada bajo la nota GC-350579-2026, invoca los artículos 31 y 32 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y reclama su sustitución inmediata al considerar que su comportamiento afectó la credibilidad y la confianza pública en el desarrollo de la causa.

Un fiscal bajo cuestionamiento
La presentación realizada por Rossi no se limita a observaciones técnicas sobre la investigación. El eje central del planteo apunta a la conducta pública del fiscal durante uno de los momentos más sensibles del caso.
Según el documento, Garzón exhibió una actitud marcada por la «soberbia, falta de empatía y desprecio hacia los periodistas», quienes durante días siguieron cada detalle de la búsqueda de Agostina y contribuyeron a mantener informada a una sociedad conmocionada por la desaparición de la adolescente.
Los cuestionamientos se profundizaron cuando, durante la conferencia de prensa desarrollada en Tribunales II, el fiscal rechazó cualquier posibilidad de autocrítica respecto de las primeras actuaciones judiciales.
Consultado sobre posibles demoras en medidas investigativas clave, Garzón respondió:
«No hacemos absolutamente ninguna autocrítica».
La frase cayó como un balde de agua fría entre familiares, periodistas y dirigentes políticos que venían cuestionando la lentitud con la que se avanzó sobre algunas pistas durante los primeros días de la desaparición.
Para los impulsores del pedido de apartamiento, la falta de autocrítica resulta particularmente grave en una causa que terminó con el peor desenlace posible.
El momento que desató la indignación
Sin embargo, fue otro episodio el que terminó convirtiendo al fiscal en blanco de las mayores críticas.
Durante la conferencia de prensa en la que confirmó el hallazgo de restos humanos compatibles con Agostina Vega, Garzón dedicó varios minutos a destacar el trabajo del perro de la Policía que participó en el operativo de búsqueda.
Mientras familiares, vecinos y gran parte de la opinión pública transitaban horas de profundo dolor, el reconocimiento al animal fue interpretado por muchos como una muestra de insensibilidad frente a la magnitud de la tragedia.
La situación escaló cuando la dirigente de izquierda Laura Vilches lo interpeló públicamente:
«Puede ahorrarse el cinismo, señor fiscal. Estamos hablando de una niña asesinada de 14 años y usted felicita a los canes».
La escena se viralizó rápidamente en redes sociales y alimentó una ola de cuestionamientos contra el funcionario judicial.
Una conferencia que agravó las dudas
Lejos de transmitir serenidad institucional, la exposición pública de Garzón terminó generando nuevas controversias.
Durante gran parte de la conferencia mantuvo cruces con periodistas, rechazó preguntas vinculadas a posibles errores investigativos y respondió en varias ocasiones con un tono que numerosos observadores calificaron como confrontativo.
Para distintos sectores políticos, el problema no radica únicamente en las formas.
La crítica de fondo apunta a que el fiscal evitó responder sobre aspectos centrales de la investigación y descartó de plano cualquier responsabilidad estatal o judicial en las primeras etapas de la búsqueda.
«La tarea de un fiscal en un caso de semejante impacto social debe caracterizarse por la moderación, el respeto y la cautela», sostiene el documento presentado por Rossi.
Y agrega una frase contundente:
«Evidentemente no está a la altura de una investigación como esta».
Crece la presión sobre el Ministerio Público Fiscal
La controversia también volvió a poner bajo la lupa al propio Ministerio Público Fiscal.
Diversos sectores cuestionan que, mientras Córdoba atravesaba uno de los casos criminales más conmocionantes de los últimos años, el fiscal general Carlos Lezcano se encontraba de viaje fuera del país.
La situación alimentó críticas sobre la capacidad de respuesta institucional frente a una crisis que expuso falencias, tensiones y cuestionamientos hacia distintos organismos del Estado.
El trasfondo político de una causa que sacude a Córdoba
El impacto del caso excede el plano judicial.
La investigación también abrió interrogantes sobre la actuación de organismos de seguridad y sobre los vínculos políticos del principal detenido, Claudio Barrelier, quien se desempeñaba en el área de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba y había sido incorporado recientemente a planta permanente.
La situación generó repercusiones dentro del oficialismo provincial y municipal, mientras crecen los reclamos de familiares, vecinos y organizaciones sociales que exigen explicaciones sobre lo ocurrido.
Las manifestaciones registradas en distintos sectores de la ciudad reflejan un clima social de fuerte indignación, alimentado por la sensación de que la búsqueda pudo haber tenido otro desenlace si determinadas medidas se hubieran tomado con mayor rapidez.
Una crisis de confianza
Más allá de las responsabilidades penales que determine la Justicia, el pedido de apartamiento contra Raúl Garzón expone una cuestión de fondo: la creciente desconfianza de amplios sectores de la sociedad hacia quienes tienen la responsabilidad de conducir investigaciones de alto impacto.
La muerte de Agostina Vega dejó una herida profunda en Córdoba. Pero para muchos, la conferencia de prensa posterior al hallazgo agravó aún más el dolor colectivo.
Mientras familiares reclaman respuestas, dirigentes políticos exigen explicaciones y la sociedad sigue buscando justicia, el desempeño del fiscal quedó bajo una intensa observación pública que ahora podría derivar en consecuencias institucionales.
Lo que debía ser una instancia para brindar certezas terminó convirtiéndose en un nuevo foco de controversia. Y en medio de una tragedia que conmociona a toda la provincia, la figura de Garzón pasó de conducir la investigación a convertirse en parte central del debate sobre cómo actuó la Justicia cuando Córdoba más necesitaba respuestas.
