El radicalismo cordobés comenzó a mover sus piezas con la mirada puesta en el 2027 y, aunque todavía faltan más de dos años para la próxima gran disputa provincial y municipal, en la Unión Cívica Radical ya nadie oculta que empezó el tiempo de la reorganización política y territorial. La señal más visible llegó desde la capital provincial, donde el presidente del bloque de legisladores radicales, Matias Gvozdenovich, inició una recorrida por las 14 seccionales capitalinas acompañado por referentes de la bancada y dirigentes alineados con el espacio que conduce Rodrigo de Loredo.

La movida no pasó desapercibida dentro de la UCR. Aunque oficialmente el objetivo es “compartir con los afiliados el trabajo legislativo realizado durante estos dos años y medio”, en los hechos la iniciativa funciona como el puntapié inicial de una estrategia más amplia: reactivar la estructura partidaria, volver a conectar con la militancia y reconstruir músculo político en una ciudad donde el radicalismo busca recuperar protagonismo después de años de retroceso frente al peronismo cordobés.
La gira arrancó en la Seccional Novena y luego continuó en la Sexta, con participación de los legisladores Alejandra Ferrero, José Bría, Alfredo Nigro, Inés Contreras y Miguel Nicolás. Durante la semana también hubo actividades en las seccionales Octava, Cuarta y Séptima, mientras que el cronograma continuará en los próximos días en el resto de los circuitos capitalinos.
Un radicalismo que vuelve a militar el territorio
Dentro del partido interpretan la recorrida como parte de un proceso de reconstrucción territorial que el deloredismo considera imprescindible para volver a disputar poder real en Córdoba. No se trata únicamente de reuniones partidarias ni de balances legislativos. La intención es recuperar presencia política en los barrios, reordenar estructuras y mostrar una UCR activa en medio de un escenario opositor fragmentado.
En cada encuentro, Gvozdenovich viene reforzando un discurso cada vez más confrontativo con el oficialismo provincial. Durante la actividad realizada en la Seccional Sexta, el exintendente de Arias lanzó una frase que sintetiza el clima interno del radicalismo: “Estamos acá para mover el partido, para que de una buena vez terminemos con estos 27 años de peronismo”.
La definición no fue casual. En la UCR entienden que el desgaste del ciclo cordobesista abre una ventana de oportunidad, aunque también reconocen que la oposición todavía no logró consolidar una alternativa competitiva capaz de disputar el poder provincial con volumen propio.
En ese marco, el titular del bloque radical también buscó posicionar al partido como una oposición activa dentro de la Legislatura. Defendió el trabajo parlamentario realizado por la bancada y sostuvo que el radicalismo “ha defendido a jubilados, docentes, médicos, policías y trabajadores”. Además, cuestionó el funcionamiento de las agencias provinciales y volvió a poner sobre la mesa uno de los ejes históricos del discurso opositor: el gasto político del oficialismo.
El deloredismo busca volumen propio
La avanzada territorial no aparece aislada. En paralelo, otro sector alineado con De Loredo trabaja en la organización de una demostración de fuerza política prevista para el próximo 25 de Mayo en el club Atenas. Allí confluyen dirigentes como Juan Negri, Javier Bee Sellares, Juan Balastegui y Javier Fabre, quienes trabajan en un evento pensado para exhibir volumen político, capacidad organizativa y construcción interna.
El mensaje que buscan transmitir hacia adentro y hacia afuera del partido es claro: el radicalismo pretende volver a ser protagonista y no quedar subordinado a otros espacios opositores.
La discusión no es menor porque atraviesa uno de los debates más sensibles dentro de la oposición cordobesa: la relación con La Libertad Avanza. En los últimos meses, el vínculo entre el radicalismo cordobés y el armado libertario se volvió cada vez más tenso, marcado por desencuentros, desplantes y señales de desconfianza mutua.
Ese deterioro político empezó a modificar el ánimo interno de muchos dirigentes radicales. Si hace algunos meses una alianza con los libertarios parecía inevitable para competir con chances reales en Córdoba, ahora dentro de la UCR crece la idea de que el partido puede volver a posicionarse electoralmente con estructura propia.
Encuestas, tensión libertaria y reconstrucción partidaria
En el entorno de De Loredo aseguran que las encuestas más recientes muestran números competitivos para el diputado nacional incluso sin necesidad de un acuerdo formal con el mileísmo. Esa lectura alimenta la estrategia de fortalecimiento territorial y explica buena parte de la aceleración política que comenzó a verse en las últimas semanas.
Puertas adentro del radicalismo, varios dirigentes ya relativizan los permanentes gestos de distancia que llegan desde el universo libertario en Córdoba. La conclusión que empieza a consolidarse en algunos sectores internos es que la UCR todavía conserva activos que ningún otro espacio opositor posee en la provincia: estructura, militancia, presencia territorial y dirigentes con despliegue local.
“La UCR tiene territorialidad, dirigentes y militancia. Y ahora empezó a mostrarlo”, resume un dirigente del espacio, en una definición que refleja el nuevo clima político que intenta construir el deloredismo.
Con el peronismo provincial todavía dominante pero enfrentando señales de desgaste, y con una oposición que busca redefinir liderazgos, el radicalismo parece haber decidido que el 2027 empezó mucho antes de lo previsto.
