Llaryora y Passerini endurecen su postura frente a Milei

El cordobesismo comenzó a transitar una nueva etapa en su vínculo con la administración de Javier Milei. Luego de varios meses de cautela y equilibrio político, tanto el gobernador Martín Llaryora como el intendente capitalino Daniel Passerini endurecieron en los últimos días sus discursos y empezaron a marcar con claridad una diferenciación respecto del modelo libertario impulsado desde la Casa Rosada.

La nueva estrategia discursiva del oficialismo cordobés tiene un eje central: denunciar el retiro de recursos nacionales y el corrimiento del Estado nacional de áreas sensibles, mientras la Provincia y los municipios intentan instalar la idea de que son quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de los servicios públicos en medio del ajuste.

La tensión ya no aparece únicamente vinculada a cuestiones administrativas o presupuestarias. En el Centro Cívico entienden que el conflicto con Nación empieza a transformarse en una discusión política de fondo: quién se hace cargo de garantizar salud, transporte, asistencia social, discapacidad, educación y obra pública en el interior del país.

Córdoba busca mostrarse como el “Estado presente” frente al ajuste

El cambio de tono comenzó a evidenciarse con mayor fuerza en las últimas semanas. El cordobesismo dejó atrás la moderación que caracterizó gran parte del vínculo inicial con el Gobierno nacional y empezó a construir una narrativa donde Córdoba aparece como un “muro de contención” frente a las consecuencias del ajuste libertario.

El mensaje quedó expuesto durante la visita de Llaryora a Villa María, donde inauguró una escuela policial y un centro de salud mental. Aunque la agenda era institucional, el gobernador utilizó el acto para lanzar uno de sus discursos más críticos contra la administración nacional.

Allí habló directamente de “abandono” y cuestionó el retiro del Estado nacional de múltiples áreas sensibles. Además, aseguró que la Provincia se vio obligada a funcionar como un “búfer de contención” para evitar que “la crueldad” del ajuste impacte de lleno sobre los vecinos.

“Nos negamos a dejar solos a los cordobeses”, afirmó el mandatario provincial, en una frase que dentro del oficialismo ya consideran parte de una nueva línea discursiva destinada a consolidarse de cara al escenario político y electoral que comienza a proyectarse hacia 2027.

En ese marco, Llaryora enumeró distintos sectores donde, según sostuvo, Córdoba debió salir a cubrir vacíos dejados por Nación:

  • Transporte interurbano.
  • Atención sanitaria.
  • Medicamentos.
  • Discapacidad.
  • Financiamiento universitario.
  • Prestaciones sociales.

El gobernador también volvió a referirse a la situación de los jubilados afectados por la reducción y el cierre de prestaciones del PAMI, un tema que el oficialismo provincial empezó a utilizar como ejemplo concreto del impacto del ajuste nacional en el interior.

Según planteó, la Provincia debió ampliar hospitales, reorganizar derivaciones y contratar médicos para contener una demanda creciente generada por el retiro de cobertura nacional.

Marcos Juárez, el símbolo político que observa el cordobesismo

Dentro del esquema político provincial, un punto comienza a repetirse de manera insistente: el caso de Marcos Juárez, donde habrá elecciones en septiembre y que el oficialismo considera un escenario clave para medir el clima político de este año.

En el entorno de Llaryora observan esa elección como un laboratorio político donde podría empezar a verse el impacto real del desgaste económico nacional y la capacidad del cordobesismo para consolidar un discurso diferenciado del mileísmo sin romper completamente los puentes institucionales.

La estrategia apunta a instalar una idea concreta: mientras la Casa Rosada recorta recursos y se repliega, Córdoba sostiene servicios y evita que el impacto social sea aún mayor.

Passerini se suma al endurecimiento y articula con intendentes del país

La nueva postura no quedó limitada únicamente al Gobierno provincial. Passerini también empezó a exhibir un perfil más confrontativo con Nación y a construir vínculos con intendentes de distintas provincias afectados por el recorte de fondos nacionales.

El movimiento más claro ocurrió en Rosario, durante la conformación del Consejo Federal de Intendentes (COFEIN), donde el jefe municipal cordobés firmó junto a otros intendentes un duro documento contra la administración libertaria.

En el texto, los intendentes acusaron al Gobierno nacional de sostener el equilibrio fiscal “con el despojo a provincias y municipios” y denunciaron la retención de fondos destinados al transporte, la educación y la discapacidad.

“No somos observadores de la crisis: somos quienes garantizamos que el transporte circule, que los hospitales atiendan y que el tejido social no se termine de quebrar”, señalaron en uno de los párrafos más duros del pronunciamiento.

La declaración también cuestionó la concentración de recursos por parte de Nación y reclamó la redistribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y de los fondos provenientes del impuesto a los combustibles.

Según indicaron los intendentes, durante el primer cuatrimestre de 2026 el Gobierno nacional registró fuertes incrementos en esa recaudación, pero sin transferir recursos al interior para sostener transporte ni mantenimiento de rutas.

Un conflicto que ya dejó de ser solo económico

En el oficialismo provincial entienden que el escenario empieza a cambiar aceleradamente. Lo que hasta hace pocos meses aparecía como una discusión puramente fiscal hoy comienza a adquirir volumen político e incluso ideológico.

La Provincia busca instalar que el ajuste nacional ya impacta directamente en la vida cotidiana de los vecinos y que son los gobiernos provinciales y municipales quienes terminan absorbiendo las consecuencias del retiro del Estado nacional.

El mensaje que empieza a repetirse desde el cordobesismo tiene un objetivo claro: construir una identidad política propia frente al modelo libertario y mostrar a Córdoba como una administración que, aun en un contexto crítico, no dejará de prestar servicios esenciales.

Detrás de esa narrativa también asoma una disputa política de largo plazo. Porque mientras el Gobierno nacional sostiene el discurso del ajuste y el equilibrio fiscal, en Córdoba empiezan a posicionarse como la estructura estatal que “contiene”, administra la crisis y evita un deterioro social mayor.

Y en ese equilibrio delicado entre confrontar con Nación sin romper completamente los canales institucionales, el cordobesismo parece haber decidido finalmente abandonar la prudencia para entrar de lleno en la discusión política nacional.

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