PAMI, Apross y Milei: una sesión explosiva en la Unicameral dejó al descubierto una guerra interna

La Legislatura de Córdoba vivió este lunes una de esas jornadas que empiezan como trámite parlamentario y terminan convertidas en una radiografía descarnada del clima político provincial. Lo que parecía una sesión de bajo voltaje se transformó en un debate encendido por la crisis del PAMI, derivó en cuestionamientos al Apross y terminó exponiendo, una vez más, la feroz interna que atraviesa al radicalismo cordobés frente al fenómeno Javier Milei.

El detonante fue la habilitación sobre tablas del proyecto impulsado por el legislador radical Dante Rossi para exigir la renuncia del titular del PAMI Córdoba, en medio de denuncias por demoras en la atención, dificultades para conseguir turnos, falta de medicamentos, deudas con prestadores y ausencia de vacunas en algunos casos.

La iniciativa consiguió el acompañamiento del oficialismo peronista, pero el dato político de la jornada no fue sólo la aprobación del planteo. El verdadero impacto estuvo en el choque abierto entre Rossi y Miguel Nicolás, dos dirigentes radicales que expresan visiones opuestas sobre el presente y futuro de la UCR.

Rossi vs. Nicolás: el Milei-factor que divide al radicalismo

El cruce entre ambos dejó expuesta la fractura interna del centenario partido. Rossi, identificado con una postura crítica hacia el presidente Javier Milei y referente del espacio Tercera Vía, quedó enfrentado con Nicolás, alineado con Rodrigo de Loredo y con los sectores que promueven una estrategia más cercana a La Libertad Avanza.

Nicolás fue directo y sin rodeos. Acusó al oficialismo de utilizar voces radicales para cuestionar al Gobierno nacional y disparó una frase cargada de ironía:

“Parece que el oficialismo tiene los ‘Adorni’ a los efectos de decir las cosas que no pueden decir”.

Con esa definición apuntó a Rossi y a otros dirigentes radicales que cuestionan el manejo del PAMI. Luego profundizó su crítica al sostener que esos reclamos no se replican con la misma dureza hacia el Gobierno provincial.

“No le escuché pedir ninguna renuncia a ningún funcionario de la provincia de Córdoba”.

El legislador también puso en duda la utilidad política del proyecto:

“¿Se soluciona la problemática del PAMI pidiéndole la renuncia al presidente de la institución? Imagínense la cantidad de renuncias que tendríamos que pedir en la provincia cuando hablamos de seguridad, salud o educación”.

La respuesta de Rossi y el desafío al deloredismo

Rossi no dejó pasar las acusaciones y respondió con dureza. Recordó que su espacio acompañó múltiples pedidos de renuncia a funcionarios provinciales y organismos como el ERSEP, intentando desmontar el argumento de Nicolás.

Pero el punto más caliente llegó cuando apuntó directamente al sector interno que busca entendimientos con Milei.

“El fuego amigo… muchos que le han copiado a Milei la forma de hacer política”.

Luego lanzó un desafío que tensó aún más el recinto:

“Al que me diga tres iniciativas que voté junto con el peronismo en contra del bloque de la UCR, le regalo la dieta”.

Y terminó con una frase que cayó como una bomba dentro del radicalismo:

“Anímense a criticar al Gobierno nacional porque del otro lado ya les han dicho que no van a hacer alianza”.

El mensaje fue leído como una advertencia al deloredismo: apostar todo a una alianza con La Libertad Avanza podría dejar al radicalismo sin autonomía y, además, sin acuerdo.

El PJ aprovechó el debate, pero también quedó incómodo

Desde el oficialismo intentaron centrar la discusión en la situación del PAMI, en línea con la postura pública del gobernador Martín Llaryora, quien en los últimos días también cuestionó el deterioro de las prestaciones para jubilados nacionales.

Sin embargo, la oposición aprovechó la oportunidad para introducir el debate sobre Apross, la obra social provincial, tema que el peronismo intentó evitar. Incluso hubo carteles en las bancas reclamando respuestas por el sistema de salud cordobés.

Desde el juecismo elevaron el tono y denunciaron una maniobra para correr el eje del debate.

Walter Gispert advirtió:

“No nos vamos a comer la curva”.

Mientras que Walter Nostrala fue más directo:

“Está muy bien que el gobernador se preocupe por los jubilados del PAMI, pero él puede resolver lo que pasa con el Apross y no lo hace”.

La escena dejó al oficialismo en una posición incómoda: usar el desgaste nacional del PAMI sin quedar atrapado por los cuestionamientos locales al Apross.

Tensión interna también en el PJ

La sesión no sólo golpeó a la UCR. También hubo ruido dentro del propio bloque oficialista. La vicegobernadora Myrian Prunotto volvió a endurecer el manejo de la palabra y esta vez el afectado fue el legislador oficialista Bernardo Knipscheer, a quien se le negó intervenir.

Eso derivó en un cruce con el jefe de bancada Facundo Torres y en un visible malestar dentro del bloque. Desde el entorno del legislador hablaron de “falta de respeto” y “desprolijidad”, mientras que desde el oficialismo justificaron la decisión diciendo que no figuraba en la lista de oradores.

Gritos, pases de factura y amenazas de piñas

Como si faltara algo, en los pasillos circularon versiones de un fuerte entredicho entre dos legisladores radicales de sectores enfrentados, ambos exintendentes, que habría incluido una invitación a resolver diferencias “a golpes de puño”.

Más allá de si el episodio pasó a mayores o no, el dato político es contundente: la interna radical ya dejó de ser discursiva y se convirtió en una confrontación abierta, áspera y sin filtros.

Cómo terminó la votación

Finalmente, el proyecto de Rossi fue aprobado con respaldo del oficialismo, del radical Sebastián Peralta, de Construyendo Córdoba, y de la legisladora de izquierda Noelia Agüero.

Pero el resultado parlamentario fue casi secundario frente al mensaje político de fondo.

La señal que dejó la sesión

La UCR cordobesa atraviesa una disputa existencial: definir si será una oposición autónoma, crítica tanto del PJ como de Milei, o si buscará integrarse al nuevo esquema opositor que lidera La Libertad Avanza.

Cada debate legislativo, cada votación y cada cruce interno vuelve a mostrar que esa discusión está lejos de resolverse.

Y mientras el radicalismo pelea consigo mismo, el peronismo observa. Porque sabe que, muchas veces, la mejor estrategia no es ganar una elección, sino esperar que el rival siga rompiéndose solo.

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