El radical reactivó el vínculo con el expresidente y busca fortalecer su candidatura a gobernador. Sin embargo, el escenario cordobés está lejos de ordenarse: mientras De Loredo impulsa una alianza opositora y propone definir candidaturas en una interna, La Libertad Avanza prefiere negociar por separado con cada sector. La UCR vuelve a quedar atravesada por diferencias sobre cómo enfrentar a Llaryora.

Rodrigo de Loredo volvió a mover sus fichas en el tablero nacional para fortalecer su proyecto político en Córdoba. El radical visitó a Mauricio Macri en sus oficinas de Vicente López, llegó a bordo de su flamante DeLorean —el emblemático automóvil de Volver al Futuro— y compartió una recorrida con el expresidente por las calles del norte del Gran Buenos Aires.
La escena tuvo una cuota de espectáculo, pero el trasfondo fue político. De Loredo busca el respaldo de Macri y Patricia Bullrich para posicionarse en el armado opositor que comenzará a definir su estrategia frente a Javier Milei y las elecciones de 2027. En Córdoba, su objetivo es más concreto: construir una coalición que le permita disputar la gobernación a Martín Llaryora.
El episodio más llamativo de la recorrida llegó cuando el vehículo quedó detenido en medio del trayecto. La anécdota terminó como una postal de un encuentro que, más allá de la exhibición del automóvil, confirmó que el diálogo entre ambos dirigentes venía de antes.
«Esto demuestra que venían hablando y hace rato. Nunca perdieron el contacto», reconoció una fuente muy cercana a Macri. La misma lectura comparten dirigentes cordobeses del entorno de De Loredo: no se trata de un acercamiento improvisado, sino de la continuidad de un vínculo que ahora vuelve a tener importancia electoral.
La red nacional que respalda su candidatura
El reencuentro tuvo como antecedente una conversación entre De Loredo y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Durante ese intercambio, el cordobés le contó que había retomado el contacto con Macri y le anticipó que Gustavo Valdés, exgobernador de Corrientes, tendría un papel como interlocutor de algunos mandatarios radicales ante la Casa Rosada.
Valdés mantiene una buena relación con Patricia Bullrich y aparece como una pieza capaz de tender puentes entre sectores de la UCR, el PRO y el oficialismo nacional.
En ese entramado también pesa el malestar del mendocino Alfredo Cornejo por la posibilidad de que los Milei no respeten el entendimiento político que permitiría desplazar a Luis Petri de la disputa por la candidatura provincial. Cornejo, precisamente, es uno de los dirigentes radicales que respaldan las aspiraciones de De Loredo para competir por la gobernación de Córdoba. Su apoyo también habría formado parte de las conversaciones con Macri.
La red de contactos nacionales le permite al exdiputado ganar respaldo para su proyecto provincial. Fernando de Andreis, dirigente de estrecha confianza de Macri, ya había reconocido que De Loredo es el principal referente del expresidente en Córdoba. Esa definición confirma el lugar que ocupa el radical en el esquema político del PRO, aunque no garantiza que ese respaldo se traduzca automáticamente en un acuerdo electoral.
Córdoba, entre una alianza amplia y los acuerdos individuales
El problema de De Loredo está en Córdoba. El radical pretende reunir a la UCR, el PRO y La Libertad Avanza detrás de una alternativa competitiva para enfrentar al cordobesismo en 2027. Para eso, propuso que la candidatura a gobernador se defina mediante una interna opositora. Pero esa salida choca con la estrategia que promueven los libertarios.
Desde La Libertad Avanza no parecen dispuestos a aceptar una negociación global ni un mecanismo común para seleccionar candidatos. «No habrá un acuerdo global con los intendentes. Se viene un acuerdo individual», advirtió un dirigente libertario, que descartó la posibilidad de una interna como la que impulsa el deloredismo.
La diferencia no es menor. De Loredo necesita una coalición que le dé volumen territorial y político, especialmente para sumar intendentes radicales y dirigentes del PRO. Los libertarios, en cambio, buscan negociar directamente con cada referente, sin comprometerse de antemano con una sociedad electoral que condicione sus decisiones.
Ese esquema puede debilitar la capacidad de negociación de la UCR y dejar a sus intendentes frente a acuerdos particulares con el espacio de Milei. También expone las dificultades de De Loredo para presentarse como el ordenador de toda la oposición cordobesa.
Dentro del radicalismo, además, no todos comparten los mismos tiempos ni la estrategia de acercamiento a los libertarios. Mientras el sector del exdiputado busca avanzar en una alianza para disputar el poder provincial, otros dirigentes pretenden preservar la autonomía partidaria y discutir las condiciones de cualquier entendimiento. La falta de una posición común agrega incertidumbre a un armado que todavía no tiene reglas definidas.
Durante la recorrida con Macri también hubo conversaciones sobre la situación de Ingresos Brutos, un impuesto que fue objeto de críticas tanto en ese encuentro como en las declaraciones del ministro de Economía nacional, Luis Caputo.
De Loredo intenta jugar en varios frentes: busca el aval de Macri, sostiene contactos con los gobernadores radicales y necesita acercar posiciones con La Libertad Avanza. Pero el respaldo nacional no resuelve el principal desafío en Córdoba: construir una oposición unificada cuando sus posibles aliados no coinciden en cómo negociar ni en quién debe conducir el armado.
El DeLorean le dio visibilidad al encuentro con Macri. La carrera hacia 2027, en cambio, recién empieza y tiene un obstáculo evidente: mientras De Loredo necesita un acuerdo amplio para enfrentar a Llaryora, los libertarios apuestan a negociar por separado y evitar cualquier compromiso de conjunto.
