Rodrigo de Loredo y Matías Gvozdenovich buscan ordenar el partido y habilitar un frente opositor con La Libertad Avanza. Mestre, Briner y Rossi rechazan la concentración de poder, reclaman internas y advierten sobre una posible batalla judicial.

La UCR de Córdoba acelera su armado rumbo a 2027, pero la estrategia de Rodrigo de Loredo y Matías “el Ruso” Gvozdenovich profundiza la pelea interna. Mientras la conducción busca avanzar hacia un acuerdo con La Libertad Avanza (LLA), Ramón Mestre, Carlos Briner y Dante Rossi preparan la resistencia y exigen que las candidaturas se definan mediante internas.
El primer capítulo se juega este sábado, en el Congreso partidario convocado por Zoom. Con una mayoría cercana al 80%, el oficialismo buscará autorizar al Comité Provincia a negociar acuerdos electorales y avanzar con una reforma de la Carta Orgánica. La decisión le daría a Gvozdenovich la lapicera para definir el rumbo electoral del radicalismo.
Territorio y disciplina partidaria
En paralelo, Gvozdenovich multiplicó las recorridas por el interior junto a De Loredo. Ambos desembarcaron en San Francisco y Alta Gracia, en una señal de construcción territorial y confrontación con el peronismo.
Desde San Francisco, De Loredo denunció la “intervención del peronismo” en la interna radical y aseguró que un gran frente opositor con los libertarios “está más cerca que nunca”. También defendió las coincidencias con el espacio de Javier Milei: “Nos une bajar impuestos en Córdoba”, afirmó, junto con la reducción del Estado.
La apuesta tiene una explicación electoral. En distritos donde el oficialismo provincial puede traccionar votos hacia sus candidatos, el radicalismo necesita ampliar su base de apoyo. El respaldo de Marco Puricelli, aspirante a disputar la intendencia de San Francisco, expresa esa lógica pese a sus recientes fotografías con el libertario Gabriel Bornoroni.
Gvozdenovich también endureció el mensaje hacia los dirigentes que mantienen vínculos con el PJ: quienes jueguen por fuera de la estrategia partidaria podrían enfrentar candidatos radicales. “Muchachos, o juegan acá o van a tener candidato radical”, es la advertencia que circula en sus recorridas.
La línea disciplinaria alcanza al Tribunal de Conducta, que registra alrededor de 150 pedidos de expulsión y sanción, según el relevamiento partidario. Entre los casos pendientes figura el intendente Emiliano Paredes, quien integró la lista de Juan Schiaretti en las legislativas de 2025. La situación de Myrian Prunotto es diferente: su expulsión fue formalizada en febrero de 2024, aunque la UCR atribuye a un “error” judicial su permanencia en el padrón.
Mestre, Briner y Rossi le ponen límites
La resistencia interna apunta tanto a las facultades que pretende obtener la conducción como a la forma de elegir candidatos. El mestrismo y el sector de Rossi consideran que delegar las decisiones electorales sería un “cheque en blanco”, sin una discusión previa sobre los socios y el programa de gobierno.
También cuestionan la composición del Congreso partidario por una presunta violación de la Carta Orgánica. Mestre y Briner, además, enviaron cartas documento para exigir internas que definan al candidato a gobernador y al resto de los postulantes para 2027. Si no hay acuerdo, el conflicto podría terminar otra vez en la Justicia.
El acercamiento a Milei es el principal foco de diferencias. Los sectores críticos advierten que la UCR debe discutir cómo compatibilizar su identidad histórica con el ajuste del Gobierno nacional antes de comprometerse con una estrategia común.
Mario Rey, congresal del espacio de Rossi, cuestionó que la interna radical sea interpretada como un aval para avanzar con LLA. “Están consagrando la voluntad de algunos dirigentes preocupados por su permanencia en los cargos”, disparó.
Desde el entorno de Gvozdenovich retrucaron: “No es una discusión ideológica. Quieren cargos”. La disputa, así, combina diferencias programáticas con una pelea por el control de las decisiones y el reparto de poder.
Con el Congreso como primera prueba, la conducción busca consolidar su autoridad y darle impulso al proyecto de De Loredo. Mestre, Briner y Rossi, en cambio, intentan frenar esa concentración y mantener abiertas las internas. La negociación con los libertarios será decisiva, pero el conflicto por las reglas partidarias amenaza con convertirse en el principal obstáculo de la UCR camino a 2027.
