Tras una semana de victorias legislativas para el oficialismo nacional, el jefe del bloque libertario defendió la nueva Ley de Discapacidad, cuestionó a los diputados del cordobesismo y respaldó el rumbo económico de Javier Milei. En la provincia, busca consolidar su liderazgo sin apurar las candidaturas y exhibe una sintonía política con Luis Juez, mientras mantiene un diálogo menos fluido con Rodrigo de Loredo.

Gabriel Bornoroni quiere consolidarse como el principal armador de La Libertad Avanza (LLA) en Córdoba, pero evita convertir ese objetivo en una campaña anticipada. El diputado nacional y presidente de la bancada libertaria en la Cámara Baja sostiene que, antes de pedir votos para 2027, la dirigencia debe demostrar qué hizo desde los cargos que ocupa.
La estrategia combina dos movimientos: respaldar las medidas del presidente Javier Milei en el Congreso y comenzar a construir una alternativa política en Córdoba. En ese esquema, Bornoroni reconoce una mayor afinidad con el senador Luis Juez, del Frente Cívico, aunque mantiene canales de diálogo con Rodrigo de Loredo y otros referentes opositores.
La definición llega después de una semana de intensa actividad legislativa, en la que el oficialismo consiguió avanzar con iniciativas relevantes. Entre ellas, la nueva Ley de Discapacidad, que Bornoroni reivindicó como una solución estructural para un sector que, según argumentó, no debería depender de declaraciones de emergencia que deben renovarse periódicamente.
Pero el balance también abrió un nuevo frente de confrontación con el peronismo cordobés. El jefe de la bancada libertaria apuntó contra los diputados que responden al gobernador Martín Llaryora, Natalia de la Sota y Gabriela Estévez, a quienes acusó de anteponer sus posicionamientos políticos a la resolución de problemas sensibles.
Discapacidad: el cruce con el cordobesismo
Bornoroni destacó el trabajo parlamentario que precedió a la aprobación de la nueva normativa y sostuvo que el texto final representa una mejora respecto del esquema anterior. Según explicó, la iniciativa se trabajó durante dos meses y logró un respaldo legislativo amplio.
La discusión, sin embargo, también fue aprovechada por el dirigente para marcar diferencias con los representantes cordobeses que votaron en contra. En particular, cuestionó la postura de los diputados vinculados a Llaryora, De la Sota y Estévez.
«Ahí te das cuenta de que no están viendo la solución a los problemas que piden los cordobeses, sino que están haciendo política con un tema hipersensible», afirmó.
Para el legislador, el resultado de la votación demuestra que el Gobierno nacional logró construir una propuesta superadora. También rechazó los cuestionamientos sobre la conformidad de los sectores vinculados a la discapacidad y argumentó que el amplio acompañamiento parlamentario respalda el contenido de la ley.
La defensa de la iniciativa se inscribe en una línea discursiva más amplia: presentar al oficialismo nacional como un espacio que busca resolver problemas de fondo, frente a una oposición que, según su interpretación, utiliza determinadas demandas para obtener rédito político.
Sin acuerdos con Llaryora
La semana parlamentaria también dejó otro dato político: las abstenciones de diputados que responden al gobernador cordobés durante el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La coincidencia de posiciones alimentó interrogantes sobre un eventual entendimiento entre el oficialismo nacional y el cordobesismo. Bornoroni, sin embargo, descartó que exista un acuerdo político.
«No hay ningún acuerdo con el llaryorismo, tampoco con Natalia de la Sota ni con el kirchnerismo; ellos se abstuvieron por decisión propia», aseguró.
El dirigente libertario buscó separar los resultados de las votaciones de cualquier interpretación sobre una negociación entre espacios. En su lectura, el avance de las iniciativas fue producto del trabajo parlamentario y de las conversaciones desarrolladas puertas adentro, sin necesidad de anunciar entendimientos públicamente.
La aclaración tiene relevancia en el escenario cordobés, donde las posiciones de los diputados nacionales pueden anticipar acercamientos, tensiones o coincidencias tácticas entre fuerzas que compiten por el poder provincial. Bornoroni, por ahora, prefiere evitar que esas votaciones sean leídas como señales de una alianza con el oficialismo de Llaryora.
Milei, la economía y la reelección
En el plano nacional, el presidente del bloque libertario ratificó su respaldo a la gestión de Milei y consideró que el Gobierno mantiene el rumbo anunciado desde su llegada a la Casa Rosada.
Bornoroni destacó las convicciones del Presidente y sostuvo que los resultados deben evaluarse a partir de la situación económica heredada y de los objetivos que se propuso la actual administración. En ese marco, describió a la Argentina como un país que busca recuperar competitividad e insertarse en los mercados internacionales.
También dio por encaminada la posibilidad de una reelección presidencial. «Veo una reelección definida que la están contemplando todos», afirmó, en una señal de confianza sobre la continuidad del proyecto libertario más allá del actual mandato.
El diputado defendió, además, los indicadores sociales del Gobierno frente a las preguntas sobre los niveles de pobreza. Aseguró que la tasa se encuentra en una trayectoria descendente y sostuvo que el país pasó de un escenario inicial del 57% a otro cercano al 30%.
Las cifras corresponden a la evaluación que hizo el propio legislador durante la entrevista. Su argumento es que el ordenamiento de las variables macroeconómicas permitirá sostener una recuperación, aunque reconoció que el descenso de la pobreza puede atravesar períodos de estancamiento.
La respuesta expone una de las principales apuestas políticas de LLA: sostener que la estabilización económica necesita tiempo y que el respaldo electoral debe juzgarse por la evolución de los resultados, no solamente por las dificultades que persisten.
Córdoba 2027: primero, mostrar resultados
Pese a su creciente protagonismo en la estructura libertaria provincial, Bornoroni evita presentarse formalmente como candidato a gobernador. Su explicación es que hoy tiene una responsabilidad institucional que debe priorizar.
El legislador aseguró que recorre el interior de Córdoba durante los fines de semana para explicar el trabajo que realiza el bloque en Diputados y mantener contacto con los vecinos. La intención es trasladar al territorio provincial la actividad parlamentaria y mostrar que la representación política puede traducirse en medidas concretas.
«La gente no quiere ver candidatos que viven de campaña permanente cuando ni siquiera hay fecha de elecciones», planteó.
Y reforzó esa idea con una definición que funciona como eje de su estrategia: «Primero mostrame qué problemas solucionaste desde el lugar que te tocó y después pedime el voto».
El mensaje apunta tanto hacia el electorado como hacia los dirigentes que ya comenzaron a posicionarse para la próxima disputa provincial. Bornoroni busca evitar que la competencia por las candidaturas desplace la discusión sobre la gestión y, al mismo tiempo, reivindica su recorrido legislativo como una carta para construir su propio perfil político.
La cautela electoral no supone, de todos modos, una pausa en el armado. Con el aval de la conducción nacional de La Libertad Avanza, el diputado procura fortalecer la presencia del espacio en Córdoba y mantener conversaciones con otros sectores que podrían confluir en una alternativa al oficialismo provincial.
Juez, una sintonía más estrecha que con De Loredo
En ese escenario, Bornoroni dejó una señal sobre sus preferencias dentro de la oposición cordobesa. Aunque afirmó que conversa con distintos dirigentes, destacó especialmente su relación con Luis Juez.
«Estoy trabajando en el mismo barco y con las mismas ideas con el senador Luis Juez, del Frente Cívico, con quien pensamos en una Córdoba a la que hay que sacarle las cadenas e imprimirle las ideas de la libertad», expresó.
La frase expone una afinidad política que puede resultar relevante en la construcción de un frente opositor para 2027. Sin anunciar una alianza formal ni definir una fórmula electoral, Bornoroni presentó a Juez como un dirigente con el que comparte un diagnóstico sobre la provincia y una orientación política.
La relación con Rodrigo de Loredo, en cambio, aparece en otro registro. El diputado libertario aseguró que mantiene conversaciones con el referente radical, además de contactos con Soledad Carrizo y representantes de otras fuerzas. No obstante, diferenció el diálogo institucional de los vínculos más estrechos que mantiene con quienes comparten sus ideas.
Consultado sobre el hecho de que De Loredo parezca más adelantado en la preparación de una eventual candidatura, Bornoroni evitó confrontar directamente. «Él pertenece al partido radical, ¿por qué me va a molestar?», respondió.
También señaló que los tiempos del dirigente radical corresponden a su propio espacio y que su prioridad es concentrarse en La Libertad Avanza y en las responsabilidades que asumió en el Congreso.
La respuesta busca desactivar una disputa prematura, pero deja al descubierto una diferencia de ritmos y de posicionamientos. Mientras De Loredo avanza con su construcción política, Bornoroni pretende fortalecer primero su lugar dentro del universo libertario y definir más adelante cómo se traducirá esa expansión en una propuesta electoral.
Una construcción sin candidaturas anticipadas
El desafío de Bornoroni consiste en convertir el protagonismo parlamentario de La Libertad Avanza en una estructura provincial competitiva. Para eso necesita sostener el vínculo con la conducción nacional, ampliar su presencia territorial y explorar coincidencias con dirigentes opositores sin quedar atado a una alianza que todavía no tiene forma definitiva.
Su discurso combina la defensa de la gestión de Milei, las críticas al peronismo cordobés y una advertencia hacia la propia oposición: las candidaturas no deberían adelantarse a los resultados.
La cercanía con Juez aparece como una de las señales más concretas de su estrategia, mientras que el diálogo con De Loredo permanece abierto, aunque sin la misma sintonía política que el diputado reconoce con el senador del Frente Cívico.
Por ahora, Bornoroni evita confirmar una postulación para la gobernación y sostiene que su prioridad es demostrar capacidad de gestión desde la banca que ocupa. Sin embargo, la insistencia en mostrar resultados, las recorridas por el interior y los contactos con otros espacios forman parte de una construcción que ya tiene como horizonte las elecciones provinciales de 2027.
El libertario intenta así ganar terreno sin quedar atrapado en una campaña anticipada. La incógnita será si esa estrategia le permite consolidar un liderazgo propio en Córdoba y articular una alternativa opositora, o si la carrera electoral termina imponiendo sus tiempos antes de lo previsto.
