Gvozdenovich deja la bancada y acelera la reconfiguración de la UCR

El nuevo presidente del radicalismo cordobés adelantó su salida de la conducción del bloque en la Legislatura. Le quedan dos sesiones y ya se disputa su sucesión entre Alejandra Ferrero, Fernando Luna y Mauricio Jaimes.

Matías Gvozdenovich aceleró los tiempos de su salida de la presidencia del bloque de la Unión Cívica Radical en la Legislatura de Córdoba. Aunque su intención original era mantenerse al frente de la bancada hasta fin de año, el nuevo presidente del Comité Provincia decidió dejar el cargo a finales de octubre para concentrarse de lleno en la conducción partidaria.

La decisión tiene una consecuencia inmediata: a Gvozdenovich le quedan apenas dos sesiones al frente del bloque radical y, con su salida, quedó formalmente abierta la discusión por quién será su reemplazante.

Por estas horas, tres nombres aparecen en la primera línea de la sucesión: Alejandra Ferrero, Fernando Luna y Mauricio Jaimes. La definición tendrá que resolverse en pocas semanas y vuelve a poner en juego los equilibrios entre Capital e interior dentro de la bancada.

Ferrero, en primera línea

Alejandra Ferrero aparece como la principal candidata a quedarse con la conducción. Su postulación reúne buena parte de las adhesiones dentro del bloque y cuenta, además, con dos respaldos de peso dentro del armado radical: Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.

Sin embargo, su eventual llegada no está exenta de resistencias. Algunos legisladores del interior consideran que la conducción del bloque no debería volver a quedar en manos de una dirigente de Capital y reclaman una representación más equilibrada de las distintas regiones de la provincia.

Ese reparo explica buena parte de la discusión interna, aunque por ahora Ferrero mantiene una posición favorable en la carrera por suceder a Gvozdenovich.

Luna, el candidato del equilibrio

El segundo nombre con chances es Fernando Luna, quien cuenta con una buena consideración entre sus pares y, especialmente, con respaldo entre los legisladores del interior.

Dentro del bloque observan en Luna un perfil similar al de Gvozdenovich: capacidad para administrar diferencias, sostener el funcionamiento legislativo y construir acuerdos en una bancada atravesada por distintas miradas internas.

Su principal fortaleza aparece justamente allí. En una etapa en la que el radicalismo intenta recomponer su funcionamiento partidario después de la interna, la posibilidad de elegir a un dirigente con llegada al interior podría funcionar como una señal de equilibrio.

Jaimes, en carrera

El tercer nombre es Mauricio Jaimes, representante de Calamuchita, quien también quedó anotado en la disputa.

Su perfil comparte algunas características con Luna y es valorado por sectores del bloque. Sin embargo, en la discusión interna aparecen algunas dificultades vinculadas con su relación con intendentes de su departamento durante los últimos meses, un factor que podría terminar pesando a la hora de definir la conducción.

La disputa, de todos modos, todavía no está cerrada. La salida anticipada de Gvozdenovich obliga a acelerar una decisión que originalmente podía postergarse hasta fin de año.

“No se pueden ocupar dos sillas”

El propio Gvozdenovich dejó en claro el motivo de su decisión. Entiende que asumir la presidencia de la UCR provincial requiere una dedicación plena y que resulta difícil compatibilizar esa responsabilidad con el manejo cotidiano de la bancada.

La definición, sintetizada en su frase “no se pueden ocupar dos sillas al mismo tiempo”, muestra también el rumbo que pretende darle a su gestión: dejar atrás una etapa de transición y comenzar rápidamente con un proceso de reorganización interna.

El titular del Comité Provincia quiere llegar a 2027 con un partido más ordenado y con sus estructuras funcionando antes de que la discusión electoral termine monopolizando la agenda.

La Casa Radical vuelve al centro de la escena

Entre sus primeras prioridades aparecen la reforma de la Carta Orgánica, cambios en el Tribunal de Conducta y la reactivación de los distintos órganos partidarios.

En ese esquema, Gvozdenovich confirmó que tendrá su oficina en la Casa Radical, una decisión con fuerte contenido simbólico. La sede de Bulevar San Juan y Vélez Sarsfield arrastra desde hace años problemas edilicios y, sobre todo, un marcado vacío institucional.

La nueva conducción busca convertir ese edificio nuevamente en un centro de actividad política y partidaria, con presencia cotidiana de dirigentes y espacios para recibir a la militancia.

La apuesta, sin embargo, no estará limitada a la sede central. Gvozdenovich pretende combinar esa presencia institucional con una intensa agenda territorial, especialmente en el interior provincial, uno de los principales escenarios de la disputa por el control y la reconstrucción del radicalismo.

Reordenar antes de que llegue 2027

El primer gesto concreto será esta semana, cuando se realice la primera reunión presencial del Comité Provincia en la Casa Radical.

La señal es clara: Gvozdenovich quiere poner en marcha el partido antes de que la carrera electoral de 2027 vuelva a ocupar todo el espacio político.

Por eso, su salida anticipada de la bancada no debe leerse solamente como un cambio de funciones. También funciona como el primer movimiento de una nueva etapa en la UCR cordobesa, que ahora deberá resolver quién queda al frente de su principal estructura legislativa mientras su flamante conducción intenta recuperar presencia, organización y territorio.

La sucesión en el bloque será, en ese sentido, mucho más que un nombre. También será una señal sobre el equilibrio interno que la nueva UCR pretende construir.

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