En la Rural de Adelia María, el gobernador cuestionó el ajuste nacional, reivindicó la producción y el empleo y volvió a diferenciarse del kirchnerismo. “Hay que tener superávit, pero con la gente adentro”, sostuvo.

Martín Llaryora aprovechó su presencia en la Rural de Adelia María para volver a fijar posición frente al rumbo económico del Gobierno nacional. Con un discurso cargado de críticas al ajuste impulsado por Javier Milei, el gobernador defendió el esquema productivo de Córdoba y reclamó que la discusión económica vuelva a poner en el centro la producción, la inversión, el empleo y la infraestructura.
Pero Llaryora también buscó dejar en claro que su cuestionamiento a la administración libertaria no implica un acercamiento al kirchnerismo. Por el contrario, volvió a marcar distancia con ese espacio y planteó que el desafío hacia adelante es construir una alternativa superadora.
“El kirchnerismo ya fracasó, ya fue, pero este gobierno que todavía está gobernando y tiene un montón de oportunidades tiene que entender que la producción, que la inversión es un camino para generar trabajo”, afirmó.
La crítica al modelo de ajuste
El mandatario provincial sostuvo que el debate no debería quedar reducido a la evaluación de una gestión particular, sino centrarse en el modelo económico que se pretende consolidar. En ese marco, cuestionó la posibilidad de sostener servicios, infraestructura y prestaciones mientras, al mismo tiempo, se recortan los recursos destinados a las provincias.
“La valoración no tiene que ser a un Gobierno, tiene que ser a un modelo que entra en crisis cuando vienen y dicen ‘no, no vamos a sostener todo esto pero no vamos a cobrar más nada’”, planteó.
Para reforzar su crítica, apeló a una comparación con el ilusionista David Copperfield. “Parece Copperfield… te dicen ‘vamos a seguir igual y te voy a bajar todo esto’. Copperfield, pero Copperfield no gobierna, es un mago”, ironizó.
La frase sintetizó uno de los principales cuestionamientos que Llaryora viene planteando frente a la política nacional: la dificultad de sostener determinadas prestaciones y obras si las provincias deben asumir mayores responsabilidades con menos recursos.
Córdoba, obligada a poner fondos propios
En su discurso, Llaryora enumeró distintas áreas en las que, según sostuvo, la Provincia debe intervenir con recursos propios ante lo que considera un retroceso del Estado nacional.
Mencionó particularmente la atención de jubilados y personas con discapacidad y vinculó esa situación con el impacto del ajuste sobre sectores que dependen de prestaciones públicas.
“Hoy tenemos una macroeconomía que casi no cierra el déficit, ya no hay donde hacer ajuste”, afirmó.
Y endureció el planteo: “No tenés clases en la universidad, abandonaste a tus abuelos, tenés a los discapacitados sin atención, nos seguís metiendo la mano con las retenciones, se están cayendo los puestos industriales, están cerrando las pymes”.
El gobernador volvió así sobre una agenda que viene ocupando buena parte de su discurso político: el reclamo por los recursos que Córdoba aporta al Estado nacional y la defensa de las actividades productivas frente a las medidas económicas de la Nación.
La defensa de la producción y la obra pública
Llaryora también reivindicó la articulación entre el sector público y el privado como una de las herramientas centrales del llamado “modelo cordobés”.
En ese sentido, puso como ejemplo el funcionamiento de los consorcios camineros y canaleros, además del Fondo de Desarrollo Agropecuario, como instrumentos destinados a sostener la infraestructura necesaria para el crecimiento del sector productivo.
La definición apuntó directamente a uno de los ejes que el gobernador busca instalar: sin infraestructura, producción e inversión no hay posibilidades de generar empleo de manera sostenida.
“Discutamos si queremos una Córdoba que siga progresando de esta manera o traer la mentira, que la mentira es decir que vas a hacer todo esto para un lado y todo esto para el otro. Es imposible, no cierra”, sostuvo.
Una crítica que también mira a 2027
El discurso en Adelia María tuvo, además, una inevitable lectura política. Llaryora buscó ubicarse en un punto intermedio entre dos espacios que intenta diferenciar: el kirchnerismo, al que considera agotado, y el Gobierno de Milei, al que cuestiona por el impacto social y productivo de su política económica.
En esa construcción, el gobernador insiste en reivindicar una identidad propia para Córdoba, basada en la defensa de la producción, la industria, la obra pública y la inversión, pero también en la necesidad de sostener el equilibrio fiscal.
“Yo creo que hay mucho esfuerzo hecho por los argentinos y es momento de a ese rumbo ponerle sentido común: defender la industria, defender el trabajo y empezar a defender un modelo que sin infraestructura no se va a poder desarrollar”, señaló.
El mensaje combina dos demandas que hasta ahora aparecen como difíciles de conciliar en la discusión nacional: mantener el superávit fiscal y, al mismo tiempo, sostener políticas públicas, infraestructura y protección de la actividad económica.
Llaryora cerró con una definición que resume la posición que busca consolidar: “El kirchnerismo ya fracasó, ahora para adelante tenemos una oportunidad, hay que apuntar al empleo, a la producción. Hay que tener superávit pero con la gente adentro”.
La frase funciona, además, como una señal política hacia adelante. El gobernador vuelve a diferenciarse del kirchnerismo, pero también profundiza su discurso crítico frente a Milei, mientras intenta presentar a Córdoba como una alternativa basada en producción, trabajo e infraestructura y no exclusivamente en el ajuste del gasto.
