¿Pastore habla de éxito? ¿Éxito para quién?

Opinión Por Miguel Nicolás – Legislador Provincial

Escuchar al ministro de Comunicación, Daniel Pastore, hablar de un “modelo exitoso” de Córdoba obliga, al menos, a hacerse una pregunta muy sencilla: ¿éxito para quién?

Pastore sostiene que en Córdoba la discusión no pasa por Javier Milei, sino por la gestión provincial. En eso podemos coincidir. Pero justamente por eso la pregunta se vuelve inevitable: si la discusión es sobre la gestión de Martín Llaryora, ¿con qué indicadores mide el Gobierno su supuesto éxito?

¿Lo mide por la cantidad de publicidad oficial que difunde su gestión? ¿Por las campañas que se multiplican en los medios mientras los problemas de los cordobeses siguen sin resolverse? ¿O por una realidad que los funcionarios prefieren no mostrar?

Porque mientras el Gobierno habla de éxito, los cordobeses hablan de otra cosa.

Hablan de pobreza, de endeudamiento, de inseguridad, de hospitales que no funcionan como deberían, de salarios que pierden frente a la inflación y de jubilados que cada vez tienen mayores dificultades para llegar a fin de mes.

Córdoba tiene niveles de pobreza que deberían avergonzarnos como sociedad. Tenemos trabajadores estatales cuyos ingresos ya no alcanzan para cubrir las necesidades básicas y jubilados que viven con enormes dificultades. Y mientras tanto, el Gobierno pretende instalar la idea de que estamos frente a un modelo exitoso.

¿Ese es el modelo que Pastore quiere defender?

También sería bueno que el ministro explique cómo se puede hablar de éxito cuando la inseguridad se convirtió en una preocupación cotidiana para miles de familias. Cuando salir a la calle, volver del trabajo o abrir un comercio implica convivir con el temor de ser víctima de un delito.

Y en materia de salud, tampoco alcanza con discursos. La salud pública no puede ser una estadística favorable en una presentación de gobierno: tiene que ser un derecho que los cordobeses puedan ejercer efectivamente.

Por eso no comparto la idea de que quienes cuestionamos esta gestión somos simplemente “opositores que dicen que Córdoba es un desastre”. Lo que hacemos es señalar los problemas que existen y que el Gobierno pretende disimular detrás de una enorme maquinaria de comunicación.

Pastore es el ministro de Comunicación. Entiendo que su tarea sea comunicar. Lo que no podemos aceptar es que la comunicación termine reemplazando a la gestión.

Los cordobeses no necesitan que les expliquen que viven en una provincia exitosa. Necesitan que les resuelvan los problemas.

No alcanza con mostrar obras, anuncios y actos de gobierno si al mismo tiempo una familia no llega a fin de mes, un jubilado no puede cubrir sus necesidades básicas, un trabajador pierde poder adquisitivo o un vecino tiene miedo de ser víctima de un delito.

Por eso, cuando Pastore habla de “gobernantes capacitados” y advierte que Córdoba no debería quedar en manos de “improvisados o fracasados”, me parece que corresponde devolverle la pregunta.

¿Qué considera un gobierno exitoso?

Porque para mí el éxito de un gobierno no se mide por cuánto aparece en los medios ni por cuánto dinero se destina a publicidad. Se mide por cómo viven sus ciudadanos.

Y si ese es el parámetro, Martín Llaryora tiene mucho menos para celebrar de lo que intenta mostrar su ministro de Comunicación.

No acepto que se confunda propaganda con gestión ni relato con resultados. Córdoba necesita un gobierno que vuelva a poner en el centro a las personas, que cuide a quienes trabajan, que acompañe a los jubilados, que garantice salud y que enfrente de verdad el problema de la inseguridad.

A los cordobeses ya no se los convence solamente con discursos.

Los cordobeses miran su realidad, comparan lo que les prometieron con lo que reciben y sacan sus propias conclusiones.

Y en 2027 tendrán la posibilidad de expresarlo en las urnas.

Estoy convencido de que ese día Córdoba va a elegir cambiar un modelo que hace demasiado tiempo se presenta como exitoso mientras demasiados cordobeses siguen esperando respuestas.

Martín Llaryora podrá ser presentado como el garante de este rumbo. Para mí, es el principal responsable de sus resultados.

Y esos resultados, lejos de ser un éxito, son los que los cordobeses van a juzgar.

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