El martes 29 será el traspaso formal entre Marcos Ferrer y Matías Gvozdenovich al frente del Comité Provincia. La nueva conducción prepara un acto con invitaciones a todos los sectores internos, dirigentes históricos y referentes del interior. El flamante presidente también anticipa anuncios para el inicio de una gestión que tendrá como primer desafío ordenar al radicalismo después de meses de disputa.

La Casa Radical de Córdoba se prepara para abrir una nueva etapa. Este martes 29 de septiembre, Matías Gvozdenovich asumirá formalmente la presidencia de la Unión Cívica Radical provincial y recibirá el mando de manos de Marcos Ferrer, en un acto que la nueva conducción pretende convertir en algo más que un simple cambio administrativo.
El mandato de Ferrer y de las actuales autoridades vence precisamente el 29 de septiembre, por lo que el nuevo esquema partidario decidió hacer coincidir el recambio formal con el cierre de la gestión saliente. La ceremonia tendrá lugar después de una de las internas más extensas y conflictivas de los últimos años dentro del radicalismo cordobés.
Hubo negociaciones para evitar la competencia, presentaciones cruzadas, listas impugnadas, acusaciones entre los principales espacios internos y una discusión que finalmente terminó en la Justicia Electoral.
Gvozdenovich llegará a la presidencia después de que la Cámara Nacional Electoral rechazara el recurso presentado por Más Radicalismo, sector referenciado en Ramón Mestre y Juan Jure. La resolución dejó firme el escenario que había comenzado a construir la Junta Electoral partidaria y posteriormente había sido confirmado en primera instancia: Generación X quedó como única lista habilitada para conducir el Comité Provincia.
De esa manera, el dirigente del espacio referenciado en Rodrigo de Loredo quedó consagrado para suceder a Ferrer.
Un acto pensado para mostrar apertura
La ceremonia del martes tendrá, sin embargo, otro componente político.
Después de semanas de enfrentamientos internos, desde el entorno de Gvozdenovich buscan que la primera imagen de la nueva conducción no sea exclusivamente la de Generación X celebrando su llegada al poder partidario.
La convocatoria fue extendida a todos los núcleos internos de la UCR, incluidos aquellos que durante el proceso electoral cuestionaron la forma en que terminó resolviéndose la elección provincial.
El propio Gvozdenovich evitó concentrar la discusión únicamente en Más Radicalismo y planteó una invitación más amplia: los presidentes de los distintos núcleos partidarios fueron convocados a participar.
La realización del acto durante un día hábil puede complicar la presencia de algunos referentes del interior provincial. Sin embargo, la intención de la organización fue abrir la convocatoria a dirigentes de todo el territorio y darle al encuentro una impronta institucional y radical que exceda a la corriente que ocupará la conducción.
No será un detalle menor.
Después de una interna que dejó heridas abiertas, la primera fotografía de la gestión Gvozdenovich comenzará a mostrar hasta dónde puede avanzar el intento de recomposición interna.
Negri, Aguad y los históricos
La convocatoria también alcanzó a dirigentes históricos del radicalismo cordobés.
Entre los invitados aparecen Mario Negri y Oscar Aguad, dos figuras que atravesaron distintas etapas de la UCR provincial y nacional.
La presencia de dirigentes que no forman parte del núcleo inmediato de la nueva conducción busca reforzar el carácter partidario del acto y recuperar cierta liturgia radical alrededor del traspaso.
La estrategia tiene una explicación política.
Gvozdenovich llega con respaldo suficiente para conducir formalmente la estructura, pero deberá administrar un radicalismo donde las diferencias internas no desaparecieron con las resoluciones judiciales.
Más Radicalismo cuestionó duramente el proceso electoral e incluso dirigentes vinculados a ese espacio anticiparon que no convalidarían políticamente el desenlace de la interna. Sectores del mestrismo siguieron hablando de falta de legitimidad política aun después de que la Cámara Nacional Electoral dejara firme la resolución que permitió la llegada de Gvozdenovich.
Por eso, más allá de las invitaciones, una de las principales incógnitas estará en quiénes efectivamente participarán del acto.
La convocatoria estará abierta. La fotografía final mostrará el nivel de acompañamiento que tendrá el comienzo de la nueva etapa.
Del conflicto judicial al control partidario
El recambio provincial llega pocos días después de que también terminara de configurarse el mapa de poder interno.
El domingo 20 de septiembre, Generación X se impuso en la Capital con Miguel Nicolás, quien asumirá la conducción del Comité Capital después de superar a Pablo Farías, de Más Radicalismo.
En el departamento Colón, en cambio, el sector opositor a Generación X consiguió una victoria y mantuvo presencia territorial dentro del radicalismo provincial.
Con Gvozdenovich al frente del Comité Provincia y Nicolás en Capital, el sector vinculado políticamente a Rodrigo de Loredo quedó con una posición central dentro de la estructura partidaria y con la mirada puesta en la estrategia electoral que la UCR deberá definir rumbo a 2027.
Ese será uno de los debates que tarde o temprano comenzará a atravesar a la nueva conducción: cómo posicionar al radicalismo frente al cordobesismo, La Libertad Avanza, el Frente Cívico y el resto de los espacios opositores de Córdoba.
Por ahora, la prioridad declarada puertas adentro será otra: ordenar el partido.
Una Casa Radical renovada
El cambio político llega acompañado también por una transformación visible en la sede partidaria.
Durante las últimas semanas, la Casa Radical modificó su fachada y recuperó el color blanco, en el marco de trabajos que incluyeron reparaciones, impermeabilización, pintura interior y nueva iluminación.
La decisión generó incluso una discusión interna alrededor de la identidad histórica de la sede, en medio de un proceso partidario ya cargado de tensiones.
Gvozdenovich ya había utilizado esa renovación edilicia como una metáfora de la etapa que pretende iniciar: primero ordenar la casa y luego avanzar sobre la discusión política más amplia.
El martes comenzará a saberse cómo piensa traducir esa idea en decisiones concretas.
Los primeros anuncios
El nuevo presidente anticipó que durante el acto realizará algunos anuncios vinculados con el comienzo de su gestión, aunque hasta ahora evitó adelantar cuáles serán las medidas.
La expectativa está puesta sobre la estructura institucional del partido, su funcionamiento interno y los mecanismos con los que la nueva conducción intentará reorganizar una UCR que viene de atravesar varios meses de conflicto.
En declaraciones anteriores, Gvozdenovich ya había planteado que una de sus primeras prioridades sería poner en funcionamiento y ordenar distintos ámbitos internos del radicalismo.
La nueva conducción deberá enfrentar, además, un problema político más complejo que cualquier modificación edilicia: recomponer los vínculos entre sectores que terminaron la interna profundamente enfrentados.
El fallo de la Cámara Nacional Electoral cerró la discusión jurídica sobre la presidencia partidaria. No necesariamente cerró la discusión política.
El martes comienza otra interna: la de ordenar el partido
Ferrer entregará el mando y Gvozdenovich recibirá formalmente las llaves de la UCR cordobesa.
El cambio tendrá valor institucional, pero también marcará el comienzo de una etapa en la que la nueva conducción deberá demostrar qué tipo de partido pretende construir hacia 2027.
La invitación a todos los núcleos, la convocatoria a dirigentes históricos y la intención de darle al acto una fuerte identidad radical parecen constituir la primera señal.
Después vendrá lo más difícil.
Porque una cosa fue conseguir la presidencia después de una larga disputa electoral y judicial. Otra será construir convivencia dentro de un partido donde todavía persisten diferencias sobre el liderazgo, las alianzas y la estrategia electoral futura.
El martes cambiarán formalmente las autoridades. También comenzará a verse si el radicalismo cordobés puede transformar el final de su interna en el inicio de una etapa de reorganización.
