Llaryora pinta de cordobesismo el departamento Unión

El gobernador recorrió ocho localidades del sudeste provincial con una agenda cargada de anuncios, obras y reuniones políticas. Unión es uno de los departamentos donde el oficialismo perdió terreno en las últimas elecciones y aparece como una pieza clave para el proyecto reeleccionista.

Martín Llaryora recorre el interior cordobés en nombre de la gestión, pero cada vez resulta más difícil separar esa agenda de la estrategia electoral con la que el gobernador empieza a preparar el 2027. Obras, anuncios, fondos, reuniones con intendentes y encuentros políticos forman parte de una misma hoja de ruta: recuperar territorio y consolidar una estructura capaz de sostener su proyecto de reelección.

El departamento Unión aparece como uno de los escenarios donde esa tarea adquiere especial relevancia. El distrito del sudeste provincial fue uno de los 12 departamentos en los que, en las elecciones para gobernador, la alianza opositora que llevaba a Luis Juez como principal retador logró imponerse sobre el oficialismo provincial.

El retroceso no terminó allí. En las elecciones legislativas del año pasado, Hacemos Unidos por Córdoba, dentro de la construcción de Provincias Unidas, tampoco consiguió ganar en Unión. La lista encabezada por Gonzalo Roca y respaldada por el presidente Javier Milei se impuso por casi 19 puntos sobre la nómina que lideraba Juan Schiaretti, el principal capital electoral con el que contaba entonces el peronismo cordobés.

Ese antecedente explica buena parte de la atención que Llaryora está poniendo sobre el interior. En un escenario donde la Capital podría volver a representar un desafío electoral para el oficialismo, la apuesta es que los departamentos funcionen como una red territorial capaz de compensar eventuales dificultades en el principal distrito electoral de la provincia.

Ocho localidades, una misma estrategia

La última gira por Unión fue particularmente significativa. Acompañado por el referente departamental y legislador Abraham Galo y por el secretario de Gobierno, Gustavo Brandán, Llaryora visitó Aldea Santa María, Canals, Pascanas, Colonia Bismarck, Colonia Bremen, Benjamín Gould, Viamonte y Pueblo Italiano.

El dato político no pasó inadvertido: fueron las primeras visitas del gobernador a esas ocho localidades desde que asumió. Más allá de los anuncios concretos, la recorrida funcionó como una señal de ampliación del mapa de vínculos del oficialismo con intendentes, jefes comunales y dirigentes locales.

En Colonia Bismarck, Colonia Bremen, Benjamín Gould, Viamonte y Pueblo Italiano, el mandatario anunció obras vinculadas con viviendas, mejoramiento de vías urbanas, saneamiento, infraestructura hídrica y renovación de espacios comunitarios.

Pero detrás de los anuncios aparece otro objetivo: construir una relación directa con intendentes que no necesariamente forman parte del universo político del cordobesismo.

La visita a Viamonte tuvo, en ese sentido, un valor particular. Allí Llaryora buscó acercarse al intendente Facundo Manzoni, uno de los jefes comunales que no se ubican dentro del oficialismo provincial. La estrategia del gobernador apunta precisamente a reducir esas distancias y mostrar que la gestión provincial puede funcionar como un puente por encima de las pertenencias partidarias.

“Trabajamos todos los días para poder hacer un buffer de la situación económica, más allá de los partidos y de las religiones, junto a los gobiernos locales y las instituciones, en este momento tan difícil, para no dejar a ningún cordobés solo”, sostuvo Llaryora.

La frase resume la narrativa que el gobernador viene intentando instalar: un Gobierno provincial que se presenta como garante de la gestión frente a las dificultades económicas y que pretende convertir la obra pública y la asistencia a los municipios en herramientas de construcción política.

Del anuncio a la cercanía política

La gira comenzó el sábado en Aldea Santa María. Luego Llaryora llegó a Canals, donde fue recibido por el intendente Edgar Bruno, y participó de la 70ª Exposición de Agricultura, Ganadería, Granja, Industria y Comercio.

Frente al sector productivo, el gobernador volvió a reivindicar la alianza de Córdoba con el campo y reiteró el reclamo para eliminar las retenciones, una bandera que el oficialismo provincial utiliza también para diferenciarse de las políticas económicas del Gobierno nacional.

El recorrido terminó en Pascanas. Antes, en Pueblo Italiano, hubo una cena y guitarreada con intendentes alineados con el oficialismo. Un formato que excede la agenda institucional y que muestra otra dimensión de estas recorridas: recuperar cercanía con una dirigencia del interior que durante los últimos años reclamó mayor presencia de las principales figuras del Gobierno provincial.

Llaryora parece haber tomado nota. La construcción territorial ya no pasa solamente por los grandes actos o por las cabeceras departamentales. También requiere presencia en pueblos y ciudades más pequeñas, contacto directo con los intendentes y una relación política sostenida con quienes tienen capacidad para movilizar votos y estructuras locales.

El desafío de Unión para el peronismo

Las giras también funcionan como una prueba para los dirigentes territoriales. Cada visita pone en escena el peso político de los legisladores, intendentes y referentes que deben garantizar que el oficialismo tenga presencia en cada rincón del departamento.

En Unión, el desafío del peronismo tiene además una dimensión concreta en la Legislatura. El objetivo no es solamente recuperar la banca departamental que hoy está en manos del radical Carlos Briner. La aspiración es más ambiciosa: conseguir en 2027 un segundo representante por la lista sábana.

Para eso, el cordobesismo necesita mejorar su performance general en el departamento y, sobre todo, reconstruir una estructura territorial que le permita competir con el radicalismo, el juecismo y el crecimiento de La Libertad Avanza.

Por eso, cada obra, cada anuncio y cada reunión empieza a adquirir una lectura electoral inevitable.

Llaryora tiene por delante poco más de un año para transformar presencia institucional en poder territorial. El gobernador apuesta a que el cordobesismo vuelva a teñir de oficialismo departamentos donde perdió terreno y que esa recuperación sea una de las columnas de su proyecto de continuidad.

Unión, por los antecedentes electorales recientes y por su peso en la disputa legislativa, aparece como uno de los primeros terrenos donde esa estrategia deberá demostrar si funciona. El gobernador ya puso en marcha la recorrida. Ahora, el desafío será convertir esas visitas en votos.

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