Juez se anota para la Capital y reconfigura el tablero opositor

El senador abrió la puerta a competir por la Intendencia de Córdoba si la estrategia opositora lo requiere. Su definición altera las especulaciones sobre el armado electoral, impacta en las aspiraciones de Rodrigo de Loredo y fortalece el debate sobre el liderazgo de la oposición frente al peronismo.

Cuando el escenario político cordobés parecía encaminarse hacia una discusión centrada exclusivamente en la candidatura a gobernador, Luis Juez volvió a demostrar que la imprevisibilidad sigue siendo una de sus principales herramientas políticas. El líder del Frente Cívico sorprendió al dejar abierta la posibilidad de competir por la Intendencia de Córdoba en 2027 si esa decisión contribuye a consolidar una estrategia opositora unificada para intentar poner fin a casi tres décadas de gobiernos peronistas en la provincia.

La declaración, que rápidamente repercutió tanto en el oficialismo como entre los principales referentes opositores, modifica uno de los escenarios menos contemplados hasta ahora: un Luis Juez disputando la sucesión del intendente Daniel Passerini en lugar de insistir por cuarta vez con la Gobernación.

«Si Gabriel (Bornoroni) tiene que ser el candidato a gobernador y lo tengo que acompañar, lo acompaño. Si tengo que ser candidato a intendente, voy», afirmó el senador nacional, dejando en claro que, al menos en el plano discursivo, está dispuesto a relegar aspiraciones personales en función de una estrategia común.

Una jugada que cambia el mapa opositor

Las palabras de Juez no pasaron inadvertidas en el Centro Cívico. En el oficialismo provincial siguen de cerca cada movimiento de una oposición que todavía busca definir liderazgos y construir un esquema competitivo para las elecciones de 2027.

En el Panal consideran que la principal fortaleza del peronismo continúa siendo la fragmentación de sus adversarios. La experiencia electoral de los últimos años demuestra que las divisiones opositoras terminaron favoreciendo al oficialismo, por lo que cualquier gesto orientado hacia la unidad es observado con atención.

La eventual candidatura de Juez a intendente introduce un nuevo elemento en esa ecuación. Si el senador resignara la pelea por la Gobernación para respaldar a Gabriel Bornoroni como candidato provincial, la oposición evitaría una competencia interna entre dos figuras de peso, aunque abriría otra discusión igual de compleja.

El interrogante llamado Rodrigo de Loredo

La gran incógnita sigue siendo el lugar que ocuparía Rodrigo de Loredo dentro de un eventual acuerdo opositor.

Desde el final de su mandato como diputado nacional, el dirigente radical trabaja abiertamente en la construcción de una candidatura a gobernador. En reiteradas oportunidades sostuvo que esta vez le corresponde encabezar la propuesta provincial, apoyándose en tres argumentos centrales: su nivel de conocimiento e intención de voto, la estructura territorial de la Unión Cívica Radical y el antecedente de 2023, cuando cedió su candidatura para respaldar precisamente a Luis Juez.

Ese razonamiento, sin embargo, no encuentra la misma aceptación entre los socios potenciales.

Tanto Juez como Bornoroni consideran que ninguna candidatura puede imponerse como condición previa para una alianza. Aunque destacan la buena relación política y parlamentaria entre el Frente Cívico y La Libertad Avanza, reconocen que la construcción de confianza sigue siendo uno de los principales desafíos para consolidar un frente competitivo.

El factor Nación y el fantasma del pacto

A esa compleja ingeniería electoral se suma otro elemento que genera incertidumbre.

La relación institucional entre el gobierno nacional y la administración de Martín Llaryora volvió a cobrar protagonismo desde la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete. En sectores de la oposición persiste el temor de que la buena sintonía entre Córdoba y la Casa Rosada termine traduciéndose en acuerdos políticos que alteren el equilibrio electoral.

Ese recuerdo remite inevitablemente al denominado «pacto Macri-Schiaretti», una hipótesis que marcó anteriores procesos electorales y que, según varios referentes opositores, terminó debilitando las posibilidades de construir una alternativa unificada.

Aunque no existen definiciones concretas sobre el escenario de 2027, la incertidumbre nacional continúa condicionando las negociaciones provinciales.

La Capital vuelve a convertirse en pieza clave

En caso de unificar las elecciones provinciales y municipales, la ciudad de Córdoba volvería a tener un peso determinante en la estrategia de todos los espacios políticos.

Consciente de ese escenario, Juez dejó en claro que no descarta regresar a una competencia que conoce bien.

«Si me dicen que tenemos que ir porque ponen la elección de Córdoba Capital junto con la de gobernador, voy, me meto de vuelta a caminar los barrios», aseguró.

La afirmación no solo muestra flexibilidad táctica, sino que también envía un mensaje hacia sus potenciales aliados: está dispuesto a ocupar el lugar que considere más conveniente para maximizar las posibilidades electorales del frente opositor.

Duras críticas contra Quinteros

Durante la misma intervención, Juez también apuntó directamente contra el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, cuyo nombre comenzó a sonar dentro del oficialismo como uno de los posibles candidatos para suceder a Daniel Passerini en la Municipalidad.

El senador fue especialmente duro al cuestionar su gestión.

«Juan Pablo es un chanta», sostuvo, al tiempo que cuestionó los resultados del Ministerio de Seguridad y puso en duda que pueda convertirse en una alternativa electoral sólida para gobernar la ciudad.

Sin embargo, inmediatamente introdujo un matiz político que también golpea al peronismo.

Según Juez, Quinteros logró posicionarse mejor que otros dirigentes del oficialismo y hoy «les saca una larga ventaja» al resto de los posibles aspirantes del espacio gobernante.

La observación deja al descubierto otra discusión que atraviesa al cordobesismo: la posibilidad de que un dirigente extrapartidario termine encabezando la sucesión de Passerini genera resistencias dentro del propio Partido Justicialista, donde varios referentes históricos observan con preocupación el crecimiento político del actual ministro.

Un tablero todavía abierto

A más de un año del inicio formal del calendario electoral, las principales fuerzas políticas continúan moviendo sus piezas sin definiciones concluyentes.

En el oficialismo siguen apostando a que las diferencias personales entre los principales referentes opositores impidan una construcción común. Del otro lado, la oposición reconoce que la unidad aparece como condición casi indispensable para competir con posibilidades reales frente al peronismo.

En ese contexto, la inesperada disposición de Luis Juez a disputar la Intendencia de Córdoba agrega una variable que pocos contemplaban hasta hace apenas unas semanas. La definición no resuelve las tensiones internas de la oposición, pero sí obliga a replantear el tablero político de cara a 2027, donde la distribución de candidaturas será tan determinante como la capacidad de construir acuerdos entre dirigentes con aspiraciones propias y liderazgos todavía en disputa.

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