El Partido Justicialista de Córdoba tendrá esta noche su primera reunión formal luego de la renovación de autoridades, en un encuentro que excederá la definición de cargos internos y funcionará como una señal política del rumbo que pretende darle Martín Llaryora a la estructura partidaria de cara a los próximos desafíos electorales.

La cita será en la histórica sede del PJ ubicada sobre boulevard San Juan, donde se espera la presencia del gobernador y presidente del partido junto a los 50 integrantes de la nueva Mesa Ejecutiva, recientemente oficializada. La convocatoria reunirá a dirigentes provinciales, intendentes y referentes territoriales en una foto que el oficialismo considera clave para mostrar cohesión y volumen político.
La nueva conducción está integrada por 24 dirigentes de la Mesa Ejecutiva y 26 representantes departamentales. Más allá de alguna eventual ausencia, principalmente de intendentes con agendas de gestión, el encuentro tendrá un fuerte peso institucional y representará una muestra del poder político que concentra actualmente el oficialismo provincial.
Aunque formalmente el orden del día contempla cuestiones administrativas como la conformación de comisiones y la fecha de entrega de diplomas, dentro del peronismo cordobés admiten que la reunión tendrá una discusión de fondo: cómo transformar al partido en una herramienta activa para la gestión, la comunicación política y la movilización territorial.
Llaryora busca un PJ con mayor protagonismo político
El gobernador entiende que el partido será una pieza central en una campaña electoral que anticipan compleja. En el oficialismo reconocen que no podrán desperdiciar recursos políticos si el objetivo es sostener el proyecto provincial y avanzar hacia una eventual reelección de Llaryora.
En ese esquema, el PJ deja de ser visto únicamente como el sello electoral necesario para sostener la coalición Hacemos Unidos por Córdoba y pasa a ocupar un rol más dinámico. La intención del mandatario es que la estructura partidaria funcione como una plataforma para defender las políticas del Gobierno provincial, ordenar el territorio y generar presencia permanente en cada departamento.
El movimiento implica también una diferencia con la etapa anterior del peronismo cordobés. Mientras Juan Schiaretti mantuvo históricamente una relación más institucional con la estructura partidaria, Llaryora apuesta por un PJ con mayor intervención política, más cercano a la militancia y con capacidad de disputar sentido en la sociedad.
Paradójicamente, el actual gobernador fue quien más avanzó en la integración con sectores externos al justicialismo, especialmente con dirigentes radicales dentro de la alianza provincial. Sin embargo, esa apertura no parece impedir que busque fortalecer la identidad del PJ como columna vertebral de su proyecto político.
Una mesa con dirigentes de peso y equilibrio territorial
La nueva Mesa Ejecutiva fue diseñada con un criterio de equilibrio entre espacios políticos, regiones y representación de género. Entre sus integrantes aparecen figuras centrales del esquema provincial.
Forman parte de la conducción el intendente de Córdoba, Daniel Passerini; la diputada Carolina Basualdo; el ministro de Gobierno, Manuel Calvo; la secretaria de Justicia, Nadia Fernández; el ministro de Vinculación Comunitaria, Miguel Siciliano; la exministra Laura Jure; el legislador Juan Manuel Llamosas; la legisladora Victoria Busso; y el ministro de Cooperativas, Gustavo Brandán, entre otros dirigentes.
También estarán representados los 26 departamentos de la provincia a través de sus autoridades partidarias, una señal del peso que el gobernador pretende darle al despliegue territorial.
Entre las invitadas figura la senadora nacional Alejandra Vigo, integrante de la Mesa Ejecutiva, aunque hasta el momento no confirmó su presencia. En cambio, quien ya no forma parte de la conducción partidaria es Juan Schiaretti, quien dejó la presidencia del PJ provincial luego de abandonar el cargo tras finalizar su mandato como gobernador.
La definición de cargos y el nuevo esquema de poder
Uno de los puntos centrales del encuentro será la definición de las secretarías y cargos internos que completarán la estructura partidaria. Allí se observará con mayor claridad el mapa de confianza del gobernador y el lugar que ocuparán distintos dirigentes dentro del armado político.
Todo indica que el presidente del bloque oficialista en la Legislatura, Facundo Torres, continuará como presidente alterno del partido. Ese cargo tuvo históricamente un peso estratégico dentro del peronismo cordobés y fue ocupado anteriormente por dirigentes como Carlos Caserio y Oscar González durante las gobernaciones de José Manuel de la Sota y Schiaretti.
Otro nombre que ganó protagonismo en las últimas horas es el del legislador Abraham Galo, referente del departamento Unión y dirigente cercano a Llaryora. Su destino podría estar vinculado a la secretaría general o a la creación de alguna nueva función dentro de la estructura partidaria.
Los lugares disponibles no son numerosos y cada designación tendrá una lectura política. Más allá de los nombres, la distribución de cargos marcará quiénes serán los dirigentes con mayor cercanía al gobernador en la etapa que comienza.
Después de la presidencia, la presidencia alterna y la secretaría general, la estructura contempla áreas estratégicas como Finanzas —donde continuaría Paulo Cassinerio—, Actas, Juventud, Capacitación y Formación, Trabajo, Comunicación, Mujer y Coordinación Territorial.
También se definirán seis apoderados partidarios y dos tesoreros. Entre los apoderados actuales se encuentra el histórico dirigente Domingo Carbonetti, cuya continuidad es evaluada como probable.
El PJ como herramienta electoral y de gestión
La reunión de esta noche será, en definitiva, el primer paso de una nueva etapa para el justicialismo cordobés. Con una conducción renovada y bajo el liderazgo directo de Llaryora, el partido buscará convertirse en una herramienta política más activa, capaz de acompañar la gestión provincial y preparar el terreno para los próximos comicios.
El desafío para el gobernador será mantener el equilibrio entre la identidad histórica del peronismo cordobés y la amplitud de una coalición que incorporó sectores que tradicionalmente estuvieron fuera del PJ. En esa tensión se jugará buena parte de la estrategia oficialista para los años que vienen.
