La UCR acelera el armado electoral en Marcos Juárez mientras Bornoroni y Agost Carreño definen el mapa opositor

Con el calendario electoral entrando en su tramo decisivo, la Unión Cívica Radical dio el primer paso formal para ordenar su estrategia en Marcos Juárez y comenzó a mover las piezas de un tablero que todavía permanece abierto. La autorización del Comité Central partidario para que el radicalismo local conforme una alianza de cara a las elecciones municipales del 6 de septiembre no sólo despeja el camino institucional del centenario partido, sino que también incrementa la presión sobre el resto de los actores opositores, que continúan negociando un esquema común para enfrentar una elección que trasciende las fronteras de la ciudad y ya empieza a proyectarse hacia el escenario provincial de 2027.

La resolución, aprobada por unanimidad por el Comité Central que preside Marcos Ferrer, habilita al comité local a avanzar en la constitución de un frente electoral y designa al abogado Carlos Cerón como apoderado para realizar las gestiones correspondientes ante la Justicia Electoral. En principio, el radicalismo conformará una alianza junto al Partido Demócrata y un partido vecinalista, aunque la decisión también deja abierta la posibilidad de integrarse posteriormente a un frente de mayor volumen político si las negociaciones prosperan.

La jugada tiene un fuerte componente estratégico. Mientras otros espacios todavía discuten candidaturas y sellos, la UCR resolvió dejar resuelto el aspecto jurídico-electoral para ganar margen de maniobra en las conversaciones que se desarrollan paralelamente entre los principales referentes de la oposición.

La negociación que puede redefinir la elección

El principal foco de atención está puesto en las conversaciones que mantienen el diputado nacional Oscar Agost Carreño y el presidente del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, Gabriel Bornoroni. Ambos intentan construir un esquema común que permita concentrar el voto opositor en la única elección municipal de peso que tendrá Córdoba antes del inicio del calendario provincial rumbo a 2027.

La importancia política de Marcos Juárez excede ampliamente sus límites geográficos. La ciudad ha sido históricamente un laboratorio electoral para las fuerzas no peronistas y un distrito simbólico para el armado de alianzas provinciales y nacionales. Por esa razón, el resultado será observado con atención tanto por la oposición como por el oficialismo cordobés.

En el centro de las conversaciones aparece nuevamente la figura del exintendente Pedro Dellarossa. De acuerdo con distintas mediciones que manejan los espacios políticos involucrados en la negociación, continúa siendo el dirigente con mejores niveles de conocimiento e intención de voto dentro del electorado local.

Hasta hace pocos días, el escenario más probable contemplaba una candidatura de Dellarossa bajo el sello del PRO, integrada en una alianza con La Libertad Avanza. Sin embargo, las conversaciones no terminaron de cerrarse y las últimas encuestas modificaron parte de la estrategia libertaria.

Bornoroni busca fortalecer la marca libertaria

Fuentes vinculadas a las negociaciones aseguran que La Libertad Avanza realizó mediciones propias con su candidato local, aunque los resultados obtenidos no habrían sido los esperados. Ese escenario llevó a Bornoroni a modificar la dinámica de las conversaciones.

Según trascendió, el dirigente libertario planteó una alternativa de máxima presión: si Dellarossa finalmente decide no competir bajo el sello de La Libertad Avanza acompañado por el PRO, propondría a Verónica Crescente como candidata única del espacio libertario.

La dirigente aparece como una de las figuras con mayor nivel de instalación en la ciudad y, según distintas mediciones privadas, ocupa el segundo lugar en intención de voto detrás del propio Dellarossa. Su eventual candidatura modificaría el equilibrio de las negociaciones y elevaría el costo político de una eventual fragmentación opositora.

No obstante, la posibilidad de alcanzar un gran frente integrado por el PRO, la UCR y La Libertad Avanza permanece abierta. Ninguno de los sectores involucrados da por cerradas las conversaciones y todos reconocen que una candidatura unificada maximizaría las posibilidades electorales frente al oficialismo.

La apuesta libertaria: nacionalizar una elección local

Para La Libertad Avanza, Marcos Juárez representa mucho más que una intendencia. El objetivo político consiste en convertir la elección en una referencia provincial del proyecto encabezado por el presidente Javier Milei.

La estrategia consiste en capitalizar el valor electoral de la marca partidaria. Una boleta identificada con La Libertad Avanza permitiría nacionalizar el debate municipal y transformar la elección en una validación política del Gobierno nacional, otorgándole además a Bornoroni un primer triunfo territorial propio en el interior de Córdoba.

Ese objetivo explica parte de la firmeza con la que el diputado libertario sostiene la necesidad de que cualquier acuerdo preserve la identidad electoral del espacio.

El Panal sigue cada movimiento sin mostrar sus cartas

Mientras la oposición intenta definir un esquema competitivo, el Gobierno provincial sigue de cerca la evolución de las negociaciones.

En el Centro Cívico entienden que Marcos Juárez constituye una elección de alto impacto político, aunque todo indica que el peronismo no presentaría un candidato con reales posibilidades de disputar el poder local debido a la ausencia de una figura con suficiente nivel de competitividad.

Pese a ello, el oficialismo permanece atento al desenlace de las conversaciones opositoras. Desde los distintos espacios enfrentados al PJ sostienen que el Gobierno provincial tuvo influencia sobre los tiempos del calendario electoral para condicionar la organización de la oposición. El peronismo, por su parte, rechaza esas acusaciones y sostiene que se trata de decisiones exclusivamente municipales sobre las que la Provincia no tiene intervención.

Una elección que anticipa el mapa de 2027

Más allá de quién resulte finalmente candidato, la elección de Marcos Juárez comienza a adquirir un valor político que trasciende la renovación del gobierno municipal.

Será el primer test para medir la capacidad de convivencia entre el PRO, la UCR y La Libertad Avanza, una discusión que atraviesa toda la política cordobesa de cara a los próximos comicios provinciales. También servirá para evaluar cuánto pesa la marca libertaria cuando se traslada al plano local y cuál continúa siendo el capital político de dirigentes con fuerte arraigo territorial como Pedro Dellarossa.

La decisión del radicalismo de anticipar la conformación de su frente demuestra que los tiempos electorales comenzaron a acelerarse. Ahora la presión se traslada al resto de los actores, que deberán resolver en los próximos días si privilegian la unidad para disputar el municipio o si llegan divididos a una elección cuyo resultado puede transformarse en el primer gran antecedente del escenario político cordobés rumbo a 2027.

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