Después de meses de distancia política, cruces internos y un vínculo prácticamente congelado, los principales referentes de la oposición cordobesa comenzaron a mostrar las primeras señales de un acercamiento que podría modificar el escenario electoral de cara a 2027. Luis Juez y Rodrigo De Loredo retomaron el diálogo con un encuentro privado que, más allá de la informalidad, tuvo una fuerte carga política.

El reencuentro ocurrió este jueves por la tarde en una panadería ubicada sobre avenida Valparaíso, en la zona sur de la ciudad de Córdoba, un punto cercano a los domicilios de ambos dirigentes. El episodio tuvo su origen un día antes, cuando coincidieron casualmente en el aeropuerto y ese cruce terminó abriendo la puerta a una conversación que durante meses parecía difícil de concretar.
El dato político del encuentro fue claro: Juez y De Loredo volvieron a sentarse en la misma mesa después de un largo período de silencio. Según trascendió, no hubo una agenda formal ni definiciones electorales concretas, pero sí existió una voluntad compartida de reconstruir el vínculo y habilitar un canal de diálogo pensando en el futuro.
“Café sí, facturas no”, fue la lectura que dejaron algunos dirigentes cercanos al encuentro. Una referencia simbólica a las diferencias acumuladas durante los últimos meses, pero también a la intención de dejar atrás los enfrentamientos internos.
Del congelamiento político al primer acercamiento
El reencuentro adquiere relevancia porque se produce después de una etapa de fuerte tensión entre ambos dirigentes. La relación había atravesado uno de sus momentos más fríos desde que comenzaron a compartir espacios opositores.
El lanzamiento de De Loredo como candidato a gobernador había generado incomodidad dentro del espacio liderado por Juez, especialmente porque el radical decidió avanzar con su posicionamiento electoral sin un acuerdo previo con otros sectores opositores.
A eso se sumaron episodios que profundizaron la distancia. Uno de ellos fue la ausencia de gestos hacia De Loredo durante los tradicionales locros políticos de mayo, donde Juez y Gabriel Bornoroni compartieron actividades sin la presencia del dirigente radical.
La tensión volvió a quedar expuesta esta semana con el caso del dirigente radical Marcos Carasso. Desde sectores opositores interpretaron que el conflicto había sido impulsado políticamente por el oficialismo provincial, una situación que terminó generando coincidencias entre espacios que hasta hacía pocos días se encontraban enfrentados.
Ese escenario habría funcionado como un punto de inflexión para acercar posiciones.
El asado que reunirá a Juez, De Loredo y Bornoroni
El café fue apenas el primer paso. La señal política más importante llegará este viernes por la noche, cuando el legislador juecista Walter Nostrala ofrezca un asado en su domicilio.
La reunión tendrá como invitados a Juez, De Loredo y Bornoroni, configurando una mesa que reúne a tres sectores clave de la oposición cordobesa: el Frente Cívico, el radicalismo y La Libertad Avanza.
Según fuentes cercanas a los participantes, no habrá una agenda cerrada ni una negociación formal. La idea es generar un primer gesto de distensión, recuperar la confianza y comenzar a explorar posibles puntos de coincidencia.
Sin embargo, detrás de la informalidad del encuentro aparece una discusión estratégica: la construcción de una alianza capaz de competir contra el peronismo cordobés en las elecciones de 2027.
La posibilidad de una oposición unificada no es nueva, pero hasta ahora las diferencias personales y partidarias habían dificultado cualquier avance concreto. El desafío será transformar este gesto inicial en una construcción política estable.
Sin foto del café, pero con expectativa por la imagen del asado
El encuentro entre Juez y De Loredo no tuvo registro fotográfico. Una decisión que también puede interpretarse como una señal: evitar la exposición pública antes de consolidar el acercamiento.
La expectativa, en cambio, está puesta en el asado del viernes. Una imagen conjunta de los principales referentes opositores podría convertirse en una señal política de mayor impacto.
El resultado de esa reunión se conocerá durante el fin de semana, pero por ahora el dato es que dos dirigentes que venían enfrentados decidieron reducir las distancias.
En política cordobesa, donde los acuerdos suelen construirse con anticipación, el movimiento no es menor: la oposición comenzó a ensayar una mesa común antes de la carrera electoral de 2027.
La interna radical y el ordenamiento partidario antes de las alianzas
El acercamiento entre Juez y De Loredo también ocurre en paralelo a un proceso de reorganización interna dentro de la Unión Cívica Radical de Córdoba.
Este jueves, el Congreso partidario convocó a sus integrantes para el próximo 11 de julio, fecha en la que se debatirá la prórroga de los mandatos partidarios.
Dentro de la estructura radical existiría un amplio consenso para extender los plazos, una medida que permitiría que Marco Ferrer continúe al frente del partido hasta octubre de 2027.
La decisión coincide con uno de los planteos realizados por sectores del Frente Cívico y La Libertad Avanza: que el radicalismo primero debe resolver su organización interna antes de avanzar en acuerdos electorales de mayor alcance.
Así, mientras la UCR busca ordenar su estructura, los principales actores opositores comienzan a mover las piezas de un tablero que apunta directamente al 2027.
Por ahora, fue apenas un café. Pero en política, muchas veces, los primeros acuerdos comienzan alrededor de una mesa pequeña antes de transformarse en una estrategia electoral.
