Schiaretti salió al cruce de Adorni y pidió su renuncia

Juan Schiaretti volvió a ocupar el centro de la escena política nacional con un fuerte cuestionamiento al Gobierno de Javier Milei. El exgobernador de Córdoba reclamó públicamente la salida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de la controversia generada por su declaración jurada de bienes.

A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Schiaretti sostuvo que el funcionario nacional no puede permanecer en uno de los cargos más importantes del Estado y acusó al Gobierno de sostener una situación que, según su visión, afecta la credibilidad institucional.

“Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más”, expresó el exmandatario cordobés en un comunicado que rápidamente generó repercusiones dentro del escenario político nacional.

Schiaretti remarcó además la relevancia constitucional del cargo que ocupa Adorni y apuntó directamente contra la responsabilidad institucional del funcionario: “Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional”.

Un cuestionamiento centrado en la transparencia

El reclamo del dirigente cordobés se produjo luego de las críticas opositoras por la presentación de la declaración jurada patrimonial de Adorni, que generó dudas y pedidos de explicaciones desde distintos sectores políticos.

En ese marco, Schiaretti afirmó que el jefe de Gabinete “le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación”, y planteó que el país necesita funcionarios que actúen bajo parámetros de transparencia y responsabilidad pública.

“El país necesita funcionarios que digan la verdad y no ejerzan el poder para beneficio propio. Basta de encubrir y avalar mentiras”, afirmó el exgobernador.

El planteo se suma a una serie de cuestionamientos que distintos sectores opositores vienen realizando sobre la administración nacional, aunque en este caso adquiere una dimensión particular por tratarse de un dirigente que históricamente sostuvo una postura de diálogo institucional con diferentes gobiernos nacionales.

La señal política desde Córdoba

El comunicado de Schiaretti no fue firmado únicamente por él. La declaración también llevó la adhesión de su esposa, la senadora nacional Alejandra Vigo, y de legisladores cordobeses que integran su espacio político.

Entre los firmantes aparecen los diputados nacionales Ignacio García Aresca, Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres, Juan Brügge y Carolina Basualdo.

La firma colectiva representa una postura política más amplia del espacio que conduce Schiaretti, que busca consolidar una identidad propia en el Congreso: crítica frente a determinadas decisiones del oficialismo nacional, pero diferenciada tanto del kirchnerismo como de otros sectores opositores.

Un nuevo capítulo en la relación entre Córdoba y Nación

El pronunciamiento también tiene una lectura política dentro de Córdoba. Schiaretti, que durante su gestión provincial construyó una relación pragmática con distintos gobiernos nacionales, parece profundizar una etapa de mayor confrontación con la administración libertaria.

Desde su llegada al Congreso, el exgobernador intentó posicionarse como una alternativa de centro, defendiendo el federalismo, la institucionalidad y el rol de las provincias frente al poder central. Sus críticas a funcionarios nacionales comenzaron a ganar mayor intensidad a medida que avanzaron las discusiones sobre recursos, coparticipación y funcionamiento del Estado.

El pedido de renuncia a Adorni marca, así, un nuevo movimiento dentro del tablero político nacional y también una señal hacia el escenario cordobés, donde los distintos espacios ya comienzan a ordenar posiciones pensando en el futuro electoral.

Mientras el oficialismo nacional intenta sostener la agenda de gestión y minimizar el impacto de los cuestionamientos, Schiaretti busca instalar un mensaje basado en la transparencia institucional y diferenciarse de una oposición tradicional que todavía atraviesa un proceso de reorganización.

La disputa por el relato político vuelve a tener a Córdoba como protagonista.

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