Córdoba marchó por Agostina Vega y exigió responsabilidades al sistema judicial

La movilización estuvo marcada por el reciente femicidio de la adolescente Agostina Vega. Familiares encabezaron la marcha, reclamaron justicia y organizaciones feministas pidieron la destitución del fiscal Raúl Garzón y la renuncia del ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros. También denunciaron el desmantelamiento de políticas públicas para prevenir la violencia de género.

La ciudad de Córdoba volvió a convertirse este miércoles en escenario de una multitudinaria movilización en el marco del 11° aniversario del movimiento Ni Una Menos. Sin embargo, la histórica convocatoria estuvo atravesada por una herida reciente que dominó cada consigna, cada cartel y cada intervención pública: el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada sin vida el pasado sábado luego de una semana de intensa búsqueda.

Bajo un clima adverso, miles de personas recorrieron las calles del centro cordobés para reclamar justicia y denunciar las falencias institucionales que, según sostienen familiares y organizaciones sociales, marcaron el desarrollo de la búsqueda de la joven.

La imagen de Agostina se convirtió en el símbolo de la jornada. Su rostro encabezó la denominada “barredora”, la primera línea de la movilización, integrada por sus abuelos maternos y una de sus tías. La consigna que acompañó a la columna fue contundente: “Justicia por Agostina”.

El reclamo de una familia atravesada por el dolor

Uno de los momentos más emotivos de la marcha se produjo cuando Miguel, abuelo de la adolescente, tomó la palabra ante los medios de comunicación presentes.

No vamos a parar hasta que se haga justicia. Toda esta gente está hace 11 años luchando y no la escuchan. Así como lo hacen con nosotros, háganlo con el resto”, expresó visiblemente conmovido.

A su lado, Nicole, tía de Agostina, destacó la importancia de la movilización y el acompañamiento social recibido por la familia.

Estoy orgullosa como mujer de estar acá. Toda mi vida la voy a extrañar, pero la recuerdo con la felicidad que nos daba. Así quiero que la recuerden todos”, manifestó.

Las palabras de los familiares reflejaron el sentimiento predominante durante toda la jornada: el temor de que el caso pierda visibilidad una vez que disminuya la atención mediática y el compromiso de mantener vivo el reclamo de justicia.

Fuertes cuestionamientos a la Justicia y al Gobierno provincial

La movilización culminó en las inmediaciones del Patio Olmos, donde se realizó el acto central y se leyó un documento elaborado por organizaciones feministas, sociales y políticas.

La encargada de la lectura fue Julia Di Santi, dirigente del Nuevo Más, quien apuntó directamente contra las autoridades que tuvieron intervención en la búsqueda y en la investigación vinculada al caso.

Pedimos la destitución del fiscal Raúl Garzón y la renuncia de Juan Pablo Quinteros porque no activaron los protocolos de búsqueda inmediata y porque revictimizan a las víctimas, a su madre y a su familia”, sostuvo.

El planteo se inscribe en una creciente ola de cuestionamientos públicos que surgieron tras el desenlace del caso Agostina Vega. Diversos sectores políticos, organizaciones sociales y referentes de derechos humanos vienen denunciando presuntas fallas institucionales durante los primeros días de la búsqueda, período considerado clave para la localización de personas desaparecidas.

La exigencia de apartamiento de funcionarios se convirtió así en uno de los principales ejes políticos de la movilización.

El caso Delicia Mamani también estuvo presente

Durante la lectura del documento también se recordó la desaparición de Delicia Mamani Mamani, estudiante del Colegio Carbó que fue vista por última vez en noviembre del año pasado en Malagueño y cuyo paradero continúa sin conocerse.

Di Santi vinculó ambos casos a problemas estructurales del sistema judicial provincial y denunció lo que calificó como un tratamiento desigual de determinadas víctimas.

En ese contexto, cuestionó lo que definió como un “rasgo racista, misógino y patriarcal de la Justicia de Córdoba”, al referirse a la falta de respuestas en torno a la desaparición de la joven estudiante.

La referencia evidenció que, para los colectivos feministas, el caso Agostina no constituye un hecho aislado sino parte de una problemática más amplia relacionada con las respuestas institucionales frente a las violencias de género y las desapariciones de mujeres y adolescentes.

Once años de Ni Una Menos y una agenda pendiente

Desde la Asamblea Ni Una Menos, las organizaciones convocantes remarcaron que, más de una década después de aquella histórica movilización de 2015 que marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia machista en Argentina, muchas de las demandas continúan vigentes.

“A 11 años del primer grito de Ni Una Menos, tomamos las calles en Córdoba y en todo el país para decir basta de femicidios y crímenes de odio”, expresaron durante el acto.

El documento también incluyó fuertes críticas al Gobierno nacional por la reducción de programas destinados a la prevención de la violencia de género y la asistencia a víctimas.

Las organizaciones denunciaron el desmantelamiento de áreas específicas, la disminución de recursos presupuestarios y la pérdida de herramientas de acompañamiento para mujeres en situación de vulnerabilidad.

El reclamo por más inversión en políticas públicas

Entre las voces presentes se destacó la de Maru Acosta, hermana de Paola Acosta, cuyo femicidio en 2014 se convirtió en uno de los casos emblemáticos que impulsaron la primera marcha de Ni Una Menos en Córdoba.

Como ocurre cada año, volvió a participar de la movilización y expresó su solidaridad con la familia de Agostina.

Nos duelen Agostina y todas las que nos faltan. Nos solidarizamos con la familia y por todas las otras familias que perdieron a una mujer en manos del machismo”, afirmó.

Acosta también puso el foco en la necesidad de fortalecer las políticas preventivas.

Hay muchas herramientas que pueden ayudar a prevenir. Salimos a las calles para exigir que se ponga plata en las políticas públicas”, reclamó.

Sus declaraciones sintetizaron uno de los debates centrales que atravesaron la jornada: la necesidad de que el Estado destine recursos concretos para la prevención, la asistencia y la protección de mujeres y adolescentes en situación de riesgo.

Una movilización atravesada por la exigencia de justicia

A once años del nacimiento de Ni Una Menos, la marcha en Córdoba dejó un mensaje contundente. El femicidio de Agostina Vega volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento de los mecanismos de búsqueda, la actuación de la Justicia y la eficacia de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género.

La movilización estuvo atravesada por tres demandas centrales: justicia por Agostina, revisión de las responsabilidades institucionales en el manejo del caso y mayor inversión estatal en políticas de prevención y asistencia.

Mientras la investigación judicial continúa avanzando en los tribunales provinciales, la familia de la adolescente insiste en que su historia no debe quedar relegada cuando desaparezcan los reflectores mediáticos. El reclamo que resonó durante toda la jornada fue precisamente ese: que la búsqueda de verdad y justicia no termine con la marcha, sino que se transforme en respuestas concretas por parte de las instituciones.

Deja un comentario