El diputado nacional Rodrigo de Loredo volvió a colocarse en el centro de la escena política cordobesa con una extensa entrevista brindada a Cadena 3, donde dejó definiciones que ya empiezan a marcar el clima electoral rumbo a 2027. Lejos de mostrarse moderado, el dirigente radical endureció su discurso contra el oficialismo provincial, cuestionó duramente la gestión de Martín Llaryora y confirmó, sin rodeos, que será candidato a gobernador.

Pero detrás de las declaraciones y de la lógica electoral que comienza a instalarse en Córdoba, aparece una pregunta inevitable: ¿estamos frente a una propuesta concreta de transformación o ante el inicio de una campaña construida principalmente sobre el desgaste del peronismo cordobés?
Un discurso montado sobre el cansancio social
De Loredo intenta leer un clima social evidente. La situación económica, el deterioro del poder adquisitivo, las tarifas, el enojo con los impuestos y el desgaste de casi tres décadas de hegemonía peronista generan un terreno fértil para los discursos opositores. En ese contexto, el radical busca posicionarse como el principal intérprete del “cambio” en Córdoba.
Su estrategia parece clara: convertir cada reclamo cotidiano en un símbolo político. El ejemplo del “teléfono viejo”, mencionado durante la entrevista, forma parte de esa construcción comunicacional donde intenta mostrar una provincia atrasada, agotada y administrada por un modelo que —según su mirada— “ya no tiene nada más para dar”.
Sin embargo, aunque el diagnóstico pueda encontrar eco en parte de la sociedad, todavía quedan zonas grises respecto a cómo se traduciría ese discurso en gestión concreta. Muchas de sus propuestas aparecen más vinculadas al impacto político inmediato que a una explicación profunda sobre cómo sostener financieramente esos cambios.
La energía, EPEC y el corazón del reclamo ciudadano
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista estuvo centrado en el costo de la energía. Allí, De Loredo apuntó directamente contra EPEC y prometió reducir cargos, eliminar fondos específicos y revisar adicionales salariales.
El tema no es menor. Las tarifas eléctricas se transformaron en uno de los reclamos más sensibles para comerciantes, industrias y familias cordobesas. Y el dirigente radical intenta capitalizar ese malestar con una promesa concreta: “te vamos a dar una luz más barata”.
No obstante, la discusión sobre EPEC históricamente excede los slogans de campaña. La empresa provincial carga desde hace años debates estructurales vinculados al costo operativo, la infraestructura energética, la presión impositiva y los acuerdos sindicales. Reducir tarifas puede sonar políticamente atractivo, pero también implica abrir una discusión compleja sobre financiamiento estatal, inversión y sostenibilidad del sistema.
Ahí aparece uno de los principales desafíos para la oposición cordobesa: pasar de la crítica efectiva a la explicación técnica y política de cómo gobernaría una provincia con enormes demandas sociales y recursos cada vez más limitados.
La tensión con Milei y el delicado equilibrio opositor
Otro aspecto importante de la entrevista fue su posicionamiento frente al presidente Javier Milei. De Loredo intentó mostrarse autónomo, evitando quedar subordinado políticamente a La Libertad Avanza, aunque sin romper puentes con el electorado libertario.
Ese equilibrio no será sencillo. Córdoba fue uno de los distritos donde Milei obtuvo uno de sus respaldos más fuertes, y gran parte del voto opositor al peronismo provincial hoy convive entre radicales, libertarios y sectores independientes.
De Loredo busca transformarse en el dirigente capaz de unir ese universo opositor sin perder identidad radical. Por eso insiste en hablar de un “frente unificado”, aunque también deja claro que no piensa resignar protagonismo.
La incógnita será si esa construcción logra consolidarse o si las disputas personales y partidarias terminan fragmentando nuevamente a la oposición cordobesa, algo que históricamente terminó favoreciendo al peronismo.
El radicalismo y la necesidad de reinventarse
Cuando afirma que el radicalismo es su identidad pero que está “armando cosas nuevas”, De Loredo parece reconocer una realidad que atraviesa a gran parte de la UCR: la dificultad de seducir por sí sola a una sociedad cada vez más desencantada de las estructuras tradicionales.
El dirigente radical intenta mostrarse como una figura moderna, con fuerte presencia en redes sociales y una comunicación más agresiva que la del radicalismo clásico. Pero también enfrenta un desafío interno: convencer de que no representa solamente una renovación estética, sino una verdadera alternativa de poder.
Porque en Córdoba ya no alcanza únicamente con denunciar al peronismo. El electorado empieza a exigir algo más que oposición permanente. Quiere saber quiénes gobernarán, con qué equipos, con qué prioridades y con qué capacidad real para gestionar una provincia compleja.
La carrera al 2027 ya empezó
La entrevista dejó algo completamente claro: Rodrigo de Loredo ya está en campaña. Aunque falten todavía varios años para las elecciones provinciales, el dirigente comenzó a instalar agenda, polarizar con el cordobesismo y construir un perfil de candidato a gobernador.
El oficialismo provincial seguramente buscará mostrarlo como un dirigente enfocado más en el marketing político que en propuestas realizables. Mientras tanto, De Loredo intentará convertir el desgaste del modelo cordobesista en una oportunidad histórica para la oposición.
La discusión recién empieza, pero el escenario político cordobés ya comenzó a moverse. Y tanto el peronismo como la oposición saben que, esta vez, el humor social podría jugar un papel mucho más determinante que en elecciones anteriores.
