El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, volvió a elevar el tono de sus críticas contra el Gobierno nacional y apuntó directamente contra los recortes en áreas vinculadas a la producción, la educación técnica y el desarrollo científico. En el marco de la apertura oficial de TodoLáctea 2026, el mandatario provincial denunció el “desmantelamiento” del INTA y cuestionó el ajuste sobre las escuelas técnicas, agropecuarias y las universidades públicas.

Acompañado por el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, Llaryora habló ante productores y referentes del sector agroindustrial en el predio de la Sociedad Rural de San Francisco y dejó una de las frases más resonantes de la jornada: “¿De dónde van a salir los veterinarios? ¿De dónde van a salir los ingenieros agrónomos? ¿Los vamos a traer por Facebook, por Mercado Libre, por Amazon?”.
La exposición del gobernador cordobés tuvo un fuerte tono político y buscó instalar un debate sobre las consecuencias que podrían tener los recortes nacionales en sectores estratégicos para el interior productivo. En un escenario marcado por el ajuste fiscal impulsado por la administración de Javier Milei, Llaryora decidió posicionarse como una de las voces más críticas frente al impacto que, según sostiene, sufren las economías regionales y el entramado educativo ligado al campo.
“Se están llevando puesto al INTA”
Durante su discurso, el mandatario provincial se mostró especialmente preocupado por la situación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. “No se puede mantener silencio con el desmantelamiento del INTA. Yo no entiendo por qué hay tanto silencio. No entiendo por qué si todos sabemos que el INTA ha sido central para el crecimiento y el desarrollo científico tecnológico”, afirmó.
La crítica no sólo estuvo dirigida al Gobierno nacional, sino también a sectores del agro y de la dirigencia que, según dejó entrever, han optado por evitar cuestionamientos públicos al ajuste libertario. En ese marco, Llaryora remarcó el rol histórico que el organismo tuvo en la transferencia tecnológica hacia pequeños y medianos productores.
“No debe haber un productor que me esté escuchando que no sepa lo que es el INTA y la transferencia tecnológica. Después cuando sos grande te olvidás del INTA. Ahora, cuando sos chico y querés empezar a experimentar, ¿quién es el que te transfirió la tecnología cuando empezaste?”, planteó.
El gobernador insistió en que el problema no se limita únicamente al organismo científico, sino que forma parte de un esquema más amplio de recortes sobre la educación técnica y agropecuaria.
Escuelas sin insumos y universidades en alerta
Llaryora aseguró que las escuelas técnicas y rurales están sufriendo una fuerte reducción de recursos y advirtió sobre el impacto que esto tendrá en la formación laboral de los jóvenes.
“Los chicos no van a tener con qué practicar, no tienen más insumos, no tienen más elementos. Nos olvidamos de lo que es la formación de trabajo, nos olvidamos de lo que es la formación de talento”, sostuvo.
El mandatario rechazó además la idea de considerar esas partidas como un “gasto” y defendió la inversión estatal en educación, salud y ciencia. “Cuando titulan que reducen el gasto, no es gasto, esto es inversión. Los países sin estas inversiones, sin salud y sin educación no pueden progresar”, expresó.
En otro tramo de su intervención, vinculó directamente el ajuste universitario con la falta futura de profesionales especializados para el sector productivo. Allí fue donde lanzó su ironía más comentada: “¿Dónde está la innovación? ¿De dónde van a salir los veterinarios? ¿De dónde van a salir los ingenieros agrónomos?”.
El mensaje tuvo un claro destinatario político: el modelo económico libertario que impulsa una reducción drástica del gasto público y que mantiene una relación tirante con las universidades nacionales y distintos organismos científicos.
El reclamo del interior productivo
La participación de Llaryora en TodoLáctea 2026 también sirvió para reforzar su discurso federal y productivista. El gobernador reclamó medidas concretas para aliviar la presión sobre el sector agropecuario y pidió “poner a la producción y al empleo en primer lugar”.
“Es hora de que le toque al campo argentino, para que esa plata quede en manos de nuestros productores, porque hace años que nos vienen esquilmando”, afirmó.
En esa línea, defendió el esquema de reinversión provincial de los recursos obtenidos del sector agropecuario y aseguró que Córdoba destina gran parte de esos fondos a infraestructura rural.
“En Córdoba, el 98 por ciento de los recursos que recaudamos vinculados al sector vuelven en caminos rurales, tendido eléctrico, patrulla rural e infraestructura productiva”, detalló.
El discurso dejó además una frase con fuerte carga política y que parece marcar el posicionamiento que el cordobesismo busca construir frente al Gobierno nacional: “El silencio es cómplice, por eso hay que levantar la voz”.
Un mensaje político con mirada al interior
La aparición pública de Llaryora junto a Pullaro no pasó inadvertida. Ambos mandatarios vienen consolidando una agenda común vinculada a la defensa de las provincias productivas y al reclamo por mayor federalismo fiscal frente a la Casa Rosada.
En Córdoba, el endurecimiento del discurso del gobernador también refleja una creciente preocupación por el impacto social y económico de los recortes nacionales en sectores históricamente vinculados al desarrollo del interior profundo.
La defensa del INTA, de las universidades y de las escuelas agropecuarias aparece así como parte de una estrategia política más amplia: mostrarse como un dirigente que intenta representar a la producción y al empleo frente a un modelo económico que prioriza el ajuste fiscal.
Mientras el Gobierno nacional insiste en la necesidad de profundizar el recorte del gasto público, desde las provincias productivas empiezan a multiplicarse las voces que advierten sobre las consecuencias de avanzar sobre áreas consideradas estratégicas para el desarrollo científico, tecnológico y educativo del país.
