El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, lanzó fuertes críticas contra el Gobierno nacional y aseguró que la Argentina “está en una peor situación que la del 2023”. En una extensa entrevista, sostuvo que el presidente Javier Milei “no va a ser reelecto” y planteó la necesidad de construir una alternativa política basada en acuerdos colectivos, dejando en segundo plano las disputas de liderazgo.

Passerini cuestionó el modelo económico libertario y apuntó especialmente contra el impacto social del ajuste impulsado desde la Casa Rosada. “Nadie va a salvar a la Argentina individualmente”, afirmó el jefe municipal, quien insistió en que la discusión hacia 2027 debe centrarse “en el qué y el cómo” antes que “en el quién”.
“La frialdad de los números y la temperatura de la gente”
Passerini sostuvo que los municipios se encuentran absorbiendo las consecuencias directas del retiro del Estado nacional en distintas áreas sensibles, especialmente en salud y asistencia social. En ese sentido, remarcó que los intendentes “están en la primera línea de atención a la gente” y deben afrontar situaciones que antes eran cubiertas por la Nación.
Uno de los puntos más críticos de su análisis estuvo relacionado con el funcionamiento del PAMI y el sistema sanitario. Según explicó, el “desfinanciamiento” y el cierre progresivo de clínicas privadas están generando una presión creciente sobre los gobiernos locales.
“Los intendentes no podemos abandonar a la gente y eso significa incrementar costos, incrementar presupuestos e invertir recursos donde el Estado nacional dejó de ponerlos”, afirmó.
El intendente también cuestionó el equilibrio fiscal exhibido por el Gobierno nacional y lo definió como “el superávit más loco del mundo”. Según argumentó, detrás de los números positivos que muestra la administración nacional existen “realidades muy negativas” para la población.
En esa línea, acusó al oficialismo de “confundir orden fiscal con abandono social” y sostuvo que existe una “asimetría entre la frialdad de los números y la temperatura de la gente”, una frase que buscó sintetizar el contraste entre las variables macroeconómicas y el deterioro cotidiano que perciben distintos sectores sociales.
Córdoba como modelo y una crítica implícita al centralismo
Al analizar el escenario político nacional, Passerini reivindicó el modelo de gestión cordobés construido durante las administraciones de José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti y Martín Llaryora.
Según planteó, la provincia desarrolló durante los últimos 27 años un esquema de articulación con el sector privado, con foco en producción, empleo, obra pública y educación, elementos que —a su entender— contrastan con el modelo libertario actual.
“Apostamos a un superávit fiscal verdadero, que sea también un superávit social”, señaló, al tiempo que defendió la continuidad de políticas vinculadas a infraestructura escolar, generación de empleo y modernización del Estado.
Detrás de esa definición también apareció una diferenciación política respecto de otros sectores del peronismo nacional, particularmente del esquema bonaerense encabezado por Axel Kicillof.
Sin confrontar de manera directa, Passerini marcó diferencias entre el modelo cordobés y el de la provincia de Buenos Aires. Consideró que Córdoba logró sostener un equilibrio basado en la convivencia con el sector privado y en una lógica de gestión “moderna e innovadora”, mientras que describió al esquema bonaerense como un Estado “hiperpresente”.
“Sería un error circunscribirse solo al peronismo”
Uno de los tramos más relevantes de la entrevista estuvo relacionado con el debate sobre la reorganización opositora de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Consultado sobre un eventual regreso del cordobesismo al denominado “panperonismo”, Passerini evitó encerrarse en una definición partidaria clásica y dejó una frase con fuerte contenido político: “Sería un error circunscribirnos en el peronismo como la única alternativa”.
Aunque ratificó su pertenencia al peronismo cordobés, el intendente insistió en que ningún espacio político tiene hoy la capacidad de construir una propuesta hegemónica por sí solo. Para reforzar esa idea utilizó una metáfora futbolera: “Nadie gana el partido hoy con la camiseta arriba de la mesa”.
La declaración refleja una postura cada vez más visible dentro del cordobesismo: la intención de construir una alternativa amplia, con sectores no necesariamente identificados con el kirchnerismo tradicional y con fuerte anclaje en dirigentes territoriales, gobernadores e intendentes.
En esa línea, Passerini valoró los encuentros federales de intendentes que comenzaron a reunir dirigentes de distintos espacios políticos y provincias. Destacó particularmente la incorporación de jefes comunales bonaerenses a las últimas reuniones realizadas en Paraná, interpretándolo como un síntoma de reconfiguración política frente al avance del modelo libertario.
Un mensaje hacia 2027
Más allá de las críticas económicas, las declaraciones de Passerini también dejaron ver un posicionamiento político del cordobesismo frente al escenario nacional que viene. El intendente evitó caer en definiciones personalistas y buscó instalar la idea de una construcción colectiva basada en consensos productivos y territoriales.
En momentos donde gran parte de la oposición aún debate liderazgos, candidaturas y alianzas, el jefe municipal cordobés intentó correr el eje hacia otro terreno: el modelo de país y la capacidad de articular acuerdos entre trabajadores, empresarios y dirigentes políticos.
Con un tono crítico hacia la administración nacional, pero también con distancia de los esquemas tradicionales del peronismo kirchnerista, Passerini empezó a delinear una posición que podría transformarse en una de las expresiones del armado federal que algunos gobernadores e intendentes imaginan para disputar el poder en 2027.
