El viceintendente de la ciudad de Córdoba, Javier Pretto, dejó una de las definiciones políticas más contundentes de cara al futuro electoral: aseguró que será candidato a intendente y sostuvo que el proyecto del “cordobesismo” mantiene plena vigencia como herramienta para retener el poder en la Capital.

Aunque evitó confirmar si será en 2027 o en otro turno posterior, el actual presidente del Concejo Deliberante fue terminante al hablar de sus aspiraciones: “Yo voy a ser”, afirmó al referirse a la posibilidad de competir por la sucesión de Daniel Passerini.
La declaración no pasó inadvertida dentro del tablero político cordobés, donde ya comenzaron los movimientos internos en todos los espacios con la mira puesta en las próximas elecciones municipales y provinciales.
Pretto defendió a Passerini y mejoró su autoevaluación
En medio de las críticas por el estado de los servicios urbanos, la infraestructura y el reclamo social por la situación económica, Pretto salió a respaldar al intendente Daniel Passerini y consideró injusta la calificación que el propio mandatario se puso tiempo atrás.
Mientras Passerini había evaluado su gestión con un “4”, el viceintendente sostuvo que la administración merece una nota superior.
“Yo le pondría un 6 o un 6,5”, aseguró.
Según explicó, el municipio atraviesa una coyuntura extremadamente compleja, condicionada por la caída de recursos nacionales, el incremento de la demanda social y la pesada deuda en dólares heredada por la Municipalidad de Córdoba.
En ese sentido, destacó que el Ejecutivo local “hace magia” para sostener servicios esenciales, pagar proveedores y continuar con obras públicas en un contexto recesivo.
La crisis nacional, el argumento central del oficialismo
Pretto remarcó que Córdoba capital no está aislada de la crisis económica nacional y que muchas dificultades actuales derivan de decisiones del Gobierno nacional.
Entre los puntos que mencionó aparecen:
- Reducción de transferencias de fondos.
- Paralización o demora de obras públicas.
- Mayor presión sobre transporte urbano y escuelas.
- Aumento de demandas sanitarias vinculadas a PAMI, medicamentos y prótesis.
Para el viceintendente, el municipio quedó como “la primera trinchera” frente al enojo ciudadano, ya que es la administración más cercana a los vecinos.
Se trata de una línea discursiva que también utiliza la Provincia: trasladar parte de la responsabilidad del deterioro económico al ajuste impulsado desde Nación.
Obras públicas como apuesta política
Pese al contexto, Pretto defendió el plan de infraestructura como uno de los activos centrales de la gestión Passerini-Llaryora.
Mencionó avances en:
- Pavimentación de 800 cuadras.
- 500 cuadras de cloacas.
- Segunda etapa de otras 800 cuadras.
- Desagües pluviales.
- Mejoramiento de plazas.
- Renovación de luminarias mediante convenio con EPEC.
El mensaje es claro: el oficialismo buscará llegar a 2027 mostrando obra pública tangible como principal carta electoral.
Naranjitas: promesa de orden y fin de la extorsión
Otro de los temas que Pretto abordó fue el conflicto histórico con los “naranjitas”, uno de los problemas más sensibles en el centro y zonas comerciales de la ciudad.
Tras la nueva ley provincial, aseguró que se terminó la extorsión ejercida por cuidacoches ilegales y adelantó que el Concejo Deliberante trabaja en una nueva ordenanza para regular el sistema de estacionamiento controlado.
Entre los cambios previstos mencionó:
- Identificación visible de trabajadores autorizados.
- Código QR para control ciudadano.
- Sistema digital de pago sin efectivo.
- Liquidación municipal a cooperativas autorizadas.
La apuesta oficial es mostrar capacidad de orden en una problemática donde distintas gestiones arrastraron fracasos parciales.
“Cordobesismo” ampliado y alianzas de distintos colores
Pretto también dejó una fuerte definición estratégica: consideró indispensable mantener frentes amplios integrados por dirigentes de diferentes espacios para seguir ganando elecciones.
Su propia trayectoria es ejemplo de esa lógica. Llegó desde el PRO, luego volvió a la UCeDé y hoy integra el esquema oficialista cordobés.
Desde allí lanzó una crítica severa al macrismo provincial, al que describió como una estructura en retroceso y excesivamente dependiente de decisiones tomadas desde Buenos Aires.
La lectura política es evidente: el oficialismo provincial seguirá intentando captar dirigentes opositores con peso territorial bajo la bandera de una coalición pragmática de gestión.
¿Candidato real o mensaje interno?
La proclamación anticipada de Pretto también puede interpretarse como un mensaje interno dentro del peronismo cordobés. Con varios nombres orbitando para la sucesión municipal, el viceintendente busca instalarse temprano en la conversación pública.
Tiene a favor:
- Experiencia ejecutiva como exintendente de La Carlota.
- Cercanía institucional con Passerini.
- Buen vínculo con el esquema de Martín Llaryora.
- Perfil dialoguista y transversal.
Pero también enfrenta desafíos:
- Bajo nivel de conocimiento masivo en la Capital.
- Falta de identidad peronista tradicional.
- Competencia interna futura con figuras de mayor volumen electoral.
La carrera hacia 2027 ya empezó
Aunque falta para la próxima elección municipal, la disputa por Córdoba Capital comenzó mucho antes de lo previsto. La ciudad concentra buena parte del poder político provincial y suele ser determinante para cualquier proyecto hacia la Gobernación.
Por eso la frase de Pretto no fue casual ni improvisada.
“Voy a ser intendente”.
Con esa declaración, el viceintendente dejó en claro que ya empezó a jugar. Y en el oficialismo cordobés nadie quiere llegar tarde a la carrera por la sucesión de Passerini.
