En medio de una economía que no termina de despegar y de una agenda legislativa cargada para la Casa Rosada, el gobierno de Martín Llaryora decidió hacer valer el peso político de Córdoba en el Congreso y enviar una señal directa a La Libertad Avanza. “Acá lo esperamos a Bornoroni”, ironizan en el entorno del mandatario provincial, en referencia a la necesidad oficialista de reunir votos para aprobar leyes clave en Diputados.

La frase, repetida en despachos cercanos al Panal, sintetiza una estrategia que combina negociación parlamentaria, defensa territorial y pulseada anticipada por el poder en la provincia. En el llaryorismo entienden que el oficialismo nacional necesita acuerdos para sostener gobernabilidad y previsibilidad política, factores que impactan directamente en una economía todavía atravesada por la recesión y la falta de recuperación sostenida.
El valor de los votos cordobeses
En Córdoba observan que el margen de maniobra de Javier Milei en el Congreso sigue dependiendo de acuerdos circunstanciales. Aunque La Libertad Avanza consiguió avances legislativos importantes durante 2024, en el peronismo cordobés consideran que esos triunfos tienen cada vez menor duración política y menor capacidad de traducirse en mejoras económicas concretas.
Por eso, la administración provincial decidió no regalar respaldos. Como ya había trascendido días atrás, el cordobesismo no estaba dispuesto a acompañar la eliminación de las PASO impulsada por la Nación dentro de una eventual reforma política.
Sin respaldo suficiente para una modificación total del sistema, en Balcarce 50 analizan volver sobre una alternativa más viable: suspender las primarias obligatorias, una medida que, además de simplificar el calendario electoral, podría complicar la organización del peronismo nacional y de otros espacios opositores.
Pero no es el único expediente en carpeta. También aparecen iniciativas vinculadas a Salud Mental, pensiones, el paquete denominado “Hojarasca” y acuerdos internacionales, entre ellos uno de cooperación en materia de patentes.
Bornoroni, entre la Nación y la disputa provincial
La figura de Gabriel Bornoroni aparece en el centro de esa tensión. Como jefe del bloque libertario en Diputados y posible candidato a gobernador en 2027, concentra dos desafíos simultáneos: conseguir votos para Milei en el Congreso y construir volumen político en Córdoba.
En el Panal creen que esa doble tarea lo condiciona. “Vendieron la piel del oso antes de cazarlo en Córdoba. Hoy están débiles y necesitan acuerdos”, deslizó un funcionario cercano al gobernador.
El razonamiento oficialista provincial parte de un dato concreto: más allá de los legisladores propios de La Libertad Avanza y de dirigentes que se fueron acercando al mileísmo, los principales aliados cordobeses no tienen representación significativa en Diputados.
La UCR cordobesa atraviesa una etapa de debilidad parlamentaria y el Frente Cívico tampoco dispone hoy de bancas propias de peso en la Cámara baja. Para el llaryorismo, esa realidad fortalece su capacidad de negociación frente al armado libertario.
¿Acuerdo o guerra total en Córdoba?
La gran incógnita política es qué hará finalmente la Casa Rosada con Córdoba. ¿Buscará un entendimiento de gobernabilidad con Llaryora o apostará a una confrontación abierta para desplazar al peronismo provincial después de más de dos décadas de poder?
En el entorno de Bornoroni consideran poco probable que Milei resigné la pelea en un distrito que lo acompañó masivamente en las elecciones presidenciales. Córdoba fue uno de los territorios más favorables al libertario y eso alimenta la idea de competir a fondo.
En cambio, desde el gobierno provincial prefieren no hacer pronósticos definitivos, aunque dejan trascender un dato relevante: la buena relación entre Llaryora y el ministro de Economía, Luis Caputo.
No es un vínculo menor. Caputo necesita estabilidad política para sostener su programa económico y reducir la incertidumbre. En ese esquema, Córdoba puede convertirse tanto en un socio táctico como en un frente de conflicto costoso.
Ajuste interno y ordenamiento en Córdoba
Mientras observa los movimientos nacionales, Llaryora también acelera medidas puertas adentro. El gobernador ordenó recortes de gastos, reforzó controles presupuestarios y puso a Mónica Zornberg al frente del seguimiento del gasto público.
Además, algunos municipios alineados con el peronismo provincial ya comenzaron procesos de reducción de estructuras y salarios políticos. Río Cuarto y Capilla del Monte aparecen entre los primeros casos visibles, aunque podrían sumarse otros distritos.
La señal busca mostrar disciplina fiscal, en línea con el clima de época impuesto por Milei, pero sin resignar autonomía política.
Una partida abierta
El escenario sigue abierto. Milei necesita votos. Bornoroni necesita consolidarse. Llaryora necesita preservar poder y administrar la crisis sin quedar atrapado entre ajuste y recesión.
Por ahora, nadie rompe del todo ni acuerda plenamente. Córdoba vuelve a ocupar el rol que históricamente más le rinde: ser decisiva sin entregarse por completo a ningún proyecto nacional.
