La Unión Cívica Radical de Córdoba volvió a exponer sus tensiones internas luego de que su presidente provincial, Marcos Ferrer, propusiera públicamente avanzar en un gran acuerdo opositor para disputar el poder al peronismo en 2027. La iniciativa, lanzada a través de redes sociales, generó reacciones inmediatas dentro del propio radicalismo y dejó en evidencia que, antes de discutir alianzas externas, la UCR todavía debe resolver sus propias diferencias puertas adentro.

Ferrer publicó un mensaje en el que convocó a los presidentes de distintos espacios políticos —UCR, La Libertad Avanza, Frente Cívico, PRO y Encuentro Vecinal Córdoba— para diseñar un mecanismo común de selección de candidatos a gobernador e intendentes en toda la provincia.
El dirigente sostuvo que existe un diagnóstico compartido entre esos sectores: que el ciclo del peronismo cordobés estaría llegando a su fin tras más de dos décadas de hegemonía política. Sobre esa base, propuso establecer una primaria abierta como método para ordenar la competencia opositora.
Según Ferrer, ese esquema tendría varias ventajas: sería democrático, permitiría la participación de independientes y evitaría que las candidaturas quedaran definidas por acuerdos de cúpula o estructuras partidarias tradicionales. Además, planteó que podría desarrollarse con una campaña “breve y austera”.
En el cierre de su planteo, remarcó que la unidad opositora sería la herramienta para impulsar el cambio que, a su entender, “los cordobeses piden y necesitan”, y consideró que el diálogo entre los presidentes partidarios debía ser el primer paso hacia ese objetivo.
Quiroga salió al cruce y exigió internas en la UCR
La respuesta más dura llegó desde el Valle de Traslasierra. Luis Quiroga, intendente de Mina Clavero y referente radical del interior provincial, rechazó la iniciativa mediante un comunicado en el que cuestionó tanto el fondo como la oportunidad del planteo.
Quiroga sostuvo que Ferrer debería haber comenzado “por casa”, en alusión a la falta de convocatoria a elecciones internas dentro de la UCR. Según expresó, si se evita una competencia partidaria es porque algunos sectores “saben que no pueden ganar en igualdad de condiciones”.
Con un tono especialmente crítico, acusó a la conducción partidaria de intentar disimular debilidades internas mediante una supuesta apertura externa. También advirtió que una primaria abierta con otras fuerzas políticas implicaría “licuar la voluntad del radicalismo”, en lo que interpretó como una cesión de identidad partidaria a cambio de conveniencias electorales.
En el tramo final de su mensaje, Quiroga fue directo contra Ferrer: le pidió abrir la UCR, convocar a internas y permitir que voten los afiliados. Sin ese paso previo, afirmó, cualquier discurso de unidad sería apenas una excusa.
Mestre respaldó la idea general, pero marcó otro camino
Desde otro sector interno, el exintendente capitalino Ramón Mestre también se expresó sobre la propuesta, aunque con un tono más moderado. Mestre valoró el llamado a la unidad del radicalismo y coincidió en la necesidad de construir una alternativa provincial frente al oficialismo peronista, al que recordó en el poder desde hace 27 años.
Sin embargo, planteó que antes de discutir alianzas externas o métodos electorales, la prioridad debe ser reunir a todos los sectores del partido y elaborar un programa de gobierno consensuado.
Para Mestre, primero deben definirse ideas, objetivos y propuestas concretas para Córdoba, y recién después establecer mecanismos de selección de candidaturas. En esa línea, anticipó que la próxima semana presentará una serie de lineamientos y propuestas para “la Córdoba del futuro”.
También dejó una crítica implícita a la lógica electoralista que domina parte de la discusión opositora. Señaló que en la Argentina actual no hay lugar para quienes solo buscan cargos, y remarcó que lo central debe ser construir desde las ideas.
Una oposición que debate nombres antes que proyecto
El episodio volvió a mostrar las dificultades del radicalismo cordobés para ordenar liderazgos y definir una estrategia común. Mientras Ferrer intenta posicionarse como articulador de una gran coalición opositora, otros dirigentes le reclaman legitimidad interna y mayor debate programático.
La discusión también revela un problema más amplio en la oposición provincial: la tentación de hablar primero de candidaturas y sellos electorales antes que de propuestas concretas para una provincia atravesada por desafíos estructurales en seguridad, empleo, infraestructura y servicios.
Con el calendario electoral todavía lejano, pero con la carrera política ya en marcha, la UCR cordobesa parece enfrentarse a una vieja disyuntiva: resolver sus internas o volver a quedar atrapada en ellas mientras el oficialismo observa desde afuera.
