El Panal apuesta a que la visita papal fortalezca a Llaryora en Capital

El oficialismo asegura que no tiene expectativas electorales sobre el megaevento, pero reconoce el valor de una exposición que tendrá al gobernador como principal anfitrión. Con más de un millón de asistentes previstos, la organización funcionará como una prueba de gestión ante los cordobeses. Siciliano y Quinteros también tendrán una vidriera clave, mientras la presencia de dirigentes nacionales y el mensaje social del Papa suman dimensión política a una celebración religiosa.

El llaryorismo repite que la visita del papa León XIV no tiene objetivos políticos ni electorales. Sin embargo, puertas adentro del Panal nadie desconoce la dimensión de la oportunidad que se abre para el gobernador Martín Llaryora. La organización de un acontecimiento que podría convocar a más de un millón de personas en la ciudad de Córdoba pondrá a prueba la capacidad de gestión del oficialismo y le ofrecerá una exposición difícil de igualar.

En la mesa chica del mandatario definen la visita como el evento más importante de la historia argentina organizado en plena ciudad de Córdoba. Y, aunque públicamente evitan hablar de réditos políticos, consideran que el despliegue puede funcionar como una suerte de «posgrado» de gestión, con una evaluación multitudinaria y una mirada puesta especialmente en los capitalinos. Allí se encuentra uno de los principales desafíos del gobernador: mejorar su posicionamiento en el distrito donde el oficialismo reconoce mayores dificultades.

La magnitud de la convocatoria explica buena parte de las expectativas. Según las estimaciones de la Iglesia, los 500 mil inscriptos para participar de la misa en FAdeA podrían duplicarse el día del encuentro. La previsión es que más de un millón de personas vivan directamente la celebración y que millones más la sigan a través de distintas pantallas.

En ese escenario, Llaryora ocupará el centro de la escena como principal anfitrión institucional. El intendente Daniel Passerini tendrá un lugar menos expuesto en términos políticos, en parte porque no podrá buscar la reelección. La atención también estará puesta sobre dos de los funcionarios que asumieron responsabilidades centrales en la organización: el ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, y el titular de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.

Para ambos, el operativo representa mucho más que una responsabilidad de gestión. Los dos aparecen entre los posibles candidatos del oficialismo para disputar la Intendencia de Córdoba en 2027. La capacidad para coordinar áreas sensibles, resolver dificultades y garantizar que la visita se desarrolle sin sobresaltos será observada como una carta de presentación ante el electorado capitalino.

Una convocatoria que excede a Córdoba

La dimensión política del acontecimiento también estará marcada por la presencia de dirigentes nacionales y gobernadores. Hasta el momento, confirmaron su participación al menos tres mandatarios provinciales: el santafesino Maximiliano Pullaro, el chubutense Ignacio Torres y el santiagueño Elías Suárez.

El presidente Javier Milei no viajaría a Córdoba, aunque sí está prevista la presencia de su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, junto con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el titular de Defensa, el teniente general Carlos Presti. También se acreditó el bloque de diputados de Provincias Unidas, encabezado por Gisela Scaglia, además de los tres senadores nacionales por Córdoba.

La convocatoria tendrá, además, un capítulo territorial de relevancia para el oficialismo provincial. La Gobernación registra alrededor de 350 intendentes y jefes comunales sobre un total de 427 municipios y comunas. La mayoría llegará atraída por la figura del pontífice y por la posibilidad de participar de una celebración que, según la interpretación que impulsa el Panal, tendrá un alcance que excederá ampliamente a la capital provincial.

En el entorno de Llaryora atribuyen al propio gobernador la decisión de ampliar la convocatoria hacia el interior. «Una idea de Llaryora», destacan cerca del mandatario, al explicar que la organización buscó evitar que la visita quedara reducida a un acontecimiento exclusivamente capitalino. La bendición papal sobre las localidades del interior aparece, en ese sentido, como un elemento de integración territorial que también fortalece el vínculo político con los jefes comunales.

La oposición, ante una vidriera incómoda

Más allá de las declaraciones oficiales, en el Panal observan el acontecimiento como una oportunidad para contrastar la imagen de gestión del oficialismo con una oposición que, según su diagnóstico, atraviesa dificultades para ordenar una estrategia común y reaccionar frente a la agenda provincial.

El contexto nacional también juega en esa lectura. Milei atraviesa uno de los momentos más complejos de su presidencia y el desgaste del liderazgo libertario representa un problema para sus principales referentes en Córdoba. Entre ellos, el diputado Gabriel Bornoroni, señalado como el candidato más probable de La Libertad Avanza para la Gobernación, y el senador Luis Juez, que sostiene su acercamiento al espacio violeta, aunque procura tomar distancia de algunas de las medidas más cuestionadas del ajuste nacional.

En ese tablero, el movimiento de Rodrigo de Loredo también es observado con atención por el oficialismo. La incorporación de Mauricio Macri como una suerte de copiloto político del radical en su intento de proyectarse hacia 2027 no genera preocupación en el Panal. Por el contrario, cerca del gobernador consideran que la deteriorada imagen del expresidente en Córdoba, según los sondeos que manejan, puede convertirse en un factor favorable para Llaryora.

La lectura oficialista es que, mientras el gobernador se prepara para encabezar una convocatoria de alcance nacional e internacional, sus adversarios no logran consolidar una alternativa con suficiente volumen político. Una percepción que el martes 10 de noviembre, durante la jornada central de la visita, podría encontrar un escenario de exposición especialmente favorable para el oficialismo, siempre que la organización responda a las expectativas.

El mensaje del Papa y la coincidencia con el peronismo

Hay otro componente que el llaryorismo sigue con atención: el contenido de los mensajes que León XIV transmitirá durante sus actividades en Córdoba. En el Gobierno provincial consideran que las referencias del pontífice a los sectores más vulnerables, la solidaridad y la justicia social pueden generar incomodidad en el universo libertario, especialmente por el contraste con la concepción del Estado que impulsa Milei.

«El mensaje de la Iglesia hoy es un mensaje anclado en la comunidad, en la solidaridad y en la justicia social, todos valores opuestos a la ideología libertaria y concordantes con nuestra mirada del hombre y el rol del Estado para equilibrar en beneficio de los más débiles», sintetizó un dirigente llaryorista de estrecha confianza con el gobernador.

La expectativa del oficialismo es que el discurso papal refuerce principios que forman parte de la identidad histórica del peronismo y de la defensa de un Estado con capacidad de intervención social. Al mismo tiempo, confían en que las críticas o referencias del pontífice no alcancen directamente a la administración provincial, que busca mostrar distancia respecto de los aspectos más duros del programa de ajuste nacional.

Llaryora no es precisamente un dirigente identificado con el «evitismo» dentro del PJ cordobés. Sin embargo, hubo un detalle que provocó sonrisas en el entorno del gobernador: la imagen elegida por el Vaticano para anunciar la visita de León XIV a la Argentina muestra la figura de Eva Perón sobre la fachada del edificio del Ministerio de Obras Públicas, en plena avenida 9 de Julio.

La fotografía no modifica el perfil político del mandatario ni convierte la visita en un acontecimiento partidario. Pero, en una semana en la que el oficialismo busca mostrar capacidad de gestión y reivindicar una concepción comunitaria del Estado, el guiño visual encontró una recepción favorable en el Panal.

La consigna pública seguirá siendo que la visita papal no se organiza para obtener ventajas electorales. La apuesta política, sin embargo, está a la vista: que Córdoba esté a la altura de una convocatoria extraordinaria, que Llaryora se consolide como anfitrión y que esa exposición ayude a mejorar su imagen en la Capital. El resultado no dependerá solamente de la convocatoria religiosa. También se medirá en la capacidad del Estado para organizar un operativo de dimensiones inéditas sin que la celebración quede opacada por fallas logísticas o de seguridad.

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