El oficialismo descansa y Córdoba paga

Opinión Por Miguel O. Nicolás · Legislador provincial · Presidente del Comité Capital de la UCR

Lo digo sin vueltas: es un escándalo que la Legislatura de Córdoba lleve semanas sin debatir con normalidad los problemas de la provincia. La parálisis del recinto no puede convertirse en una costumbre ni quedar subordinada a las conveniencias del oficialismo.

Los cordobeses no pueden poner sus problemas en pausa hasta que la política decida atenderlos. La espera en un hospital, la inseguridad, la falta de transporte y el peso de los impuestos y las tarifas necesitan respuestas. Nuestra obligación es llevar esas preocupaciones al recinto, discutirlas y exigir soluciones.

Sin embargo, quienes tienen la responsabilidad de garantizar el debate parecen haberse concedido unas vacaciones VIP de esa obligación. Y el costo no lo paga solamente la oposición: lo paga cada ciudadano que necesita una Legislatura capaz de representar sus reclamos.

No fuimos elegidos para levantar la mano cuando llama el gobernador. Fuimos elegidos para legislar, controlar al Ejecutivo y pedir explicaciones. También para incomodar cuando haga falta. Si nuestra tarea se limita a acompañar las decisiones del poder, dejamos de representar a la sociedad para convertirnos en una oficina de aprobación.

La independencia de poderes no se sostiene con discursos solemnes. Se ejerce. Necesita legisladores dispuestos a preguntar, a discutir prioridades y a revisar cómo se gobierna. Una mayoría parlamentaria tiene una responsabilidad mayor, no un permiso para suspender el debate cuando le resulta incómodo.

Por eso sostengo que una Legislatura paralizada no es neutral: favorece a un Ejecutivo que evita dar explicaciones y debilita el control que debemos ejercer. Callarse frente a eso también es una decisión política. Yo no estoy dispuesto a ser cómplice de ese silencio.

No reclamo una sesión para cumplir con una formalidad ni para sumar otra discusión partidaria. Reclamo que podamos debatir qué respuestas se están dando en salud, seguridad y transporte, y qué consecuencias tienen las decisiones tributarias sobre quienes hacen un esfuerzo cada vez mayor para sostenerse.

Podemos tener diferencias profundas. Para eso existe el recinto: para expresarlas, confrontar argumentos y tomar decisiones de cara a la sociedad. Impedir esa discusión no resuelve ningún conflicto; simplemente lo traslada a los ciudadanos.

Exijo que se convoque a sesionar y que recuperemos el trabajo que nos corresponde. Los cordobeses no nos eligieron para esperar instrucciones del Gobierno. Nos eligieron para representarlos y controlar al poder. Cumplamos.

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