Con recorridas por Buenos Aires y el interior cordobés, Natalia De la Sota profundiza su perfil opositor a Javier Milei y busca ganar peso en el peronismo nacional. Su desafío es convertir esa exposición en una alternativa política propia sin descuidar Córdoba.

La diputada nacional Natalia De la Sota acelera su construcción política y amplía su presencia fuera de Córdoba. Ayer estuvo en Mar del Plata y hoy continuará por Tandil y Ayacucho, en la provincia de Buenos Aires. El viernes regresará al interior cordobés.
La gira combina exposición pública, recuperación de las banderas históricas del peronismo y un discurso cada vez más crítico del presidente Javier Milei. Al mismo tiempo, le permite fortalecer vínculos con distintos sectores del peronismo nacional mientras mantiene una construcción propia en su provincia.
La pregunta es qué hará con ese capital político: ¿lo utilizará para disputar la gobernación de Córdoba, buscará un lugar en la escena nacional o apostará por una alternativa opositora más amplia?
Una voz propia en el peronismo nacional
El recorrido se enmarca en la presentación del libro de su hermano, Francisco Zanichelli, Un lugar en el mundo para Argentina: El legado delasotista. La actividad le ofrece una plataforma para recorrer el país e instalar una agenda centrada en el rechazo al ajuste libertario.
Desde esa posición, De la Sota también cuestiona al gobernador Martín Llaryora, a quien le reprocha una postura demasiado moderada frente a la Casa Rosada. La crítica marca una diferencia política con el mandatario cordobés, que mantiene canales de diálogo con el presidente pese a sus desacuerdos con distintas medidas nacionales.
Cuando le preguntan por las figuras que disputan espacios dentro del peronismo, como Axel Kicillof o Sergio Massa, la diputada evita alinearse con un sector. En cambio, reivindica el aporte del interior y busca instalarse como una dirigente con voz propia.
“Estoy dispuesta a hablar con todos los que quieren cambiar este modelo que daña a los argentinos. En el interior hay muchos hombres y mujeres que podemos aportar a la construcción de un frente para ofrecer una alternativa distinta en temas tan sensibles como la salud, la educación, la industria nacional, la ciencia y la tecnología”, sostuvo ayer en Mar del Plata.
Su estrategia apunta a ampliar vínculos sin quedar subordinada a ninguna de las principales terminales del peronismo. El apellido De la Sota conserva, además, un peso específico dentro del movimiento y le facilita el acceso a escenarios políticos nacionales donde otros dirigentes del interior deben construir relaciones durante años.
La ventaja es que puede participar de la discusión sobre el futuro del peronismo sin comprometerse prematuramente con una estructura. El desafío será transformar esa visibilidad en una propuesta concreta y con capacidad de convocatoria.
La distancia con Llaryora sigue vigente
En Córdoba, las diferencias con el gobernador continúan. La foto que ambos compartieron durante el aniversario de la muerte de José Manuel de la Sota transmitió respeto por una historia política común, pero no implicó un acuerdo electoral ni disipó las divergencias de fondo.
De la Sota busca construir una identidad propia, con un discurso opositor al Gobierno nacional y una reivindicación de posiciones tradicionales del peronismo. Esa orientación le permite dirigirse a sectores que rechazan el ajuste libertario y, al mismo tiempo, marcar diferencias con la estrategia de Llaryora.
La distancia no es menor. Mientras el gobernador combina cuestionamientos a medidas nacionales con canales de diálogo con la Casa Rosada, la diputada intenta ocupar un espacio opositor más definido. Esa diferencia podría convertirse en una herramienta para disputar representación dentro del peronismo cordobés.
El desafío de convertir la exposición en poder
Por ahora, De la Sota concentra sus esfuerzos en ampliar su presencia territorial y participar de la reorganización opositora. Su recorrido nacional y provincial le permite mantener abiertas distintas posibilidades, aunque tarde o temprano deberá precisar qué proyecto quiere representar y con qué aliados pretende llevarlo adelante.
La incógnita no pasa solamente por una eventual candidatura, sino por el alcance de su construcción: si buscará competir en Córdoba desde un espacio propio o si procurará proyectarse en una coalición de alcance nacional.
Mientras tanto, suma kilómetros políticos y gana exposición. Su apuesta consiste en consolidarse como una referencia del interior con capacidad para intervenir en el debate nacional, sin quedar atada de antemano a las decisiones de otros sectores del peronismo.
