El peronismo de la ciudad prepara una celebración conjunta por el Día de la Lealtad. El objetivo, recuperar el funcionamiento territorial, darle contenido a las secretarías y llegar a 2027 con una estructura partidaria activa. La iniciativa responde a un pedido de Martín Llaryora y cuenta con el respaldo de Daniel Passerini.

El próximo 17 de octubre tendrá una postal diferente para el peronismo de la Capital. Después de los reproches que dejó la celebración del año pasado, el PJ prepara una conmemoración conjunta que buscará reunir a toda la estructura partidaria y a sus seccionales.
La intención, sin embargo, no será montar una demostración de fuerza territorial. En el partido descartan por ahora una convocatoria masiva y explican que el objetivo es otro: aprovechar el Día de la Lealtad para relanzar el funcionamiento del PJ Capital, con las seccionales como protagonistas y la formación política como uno de los ejes centrales.
“No pensamos en un Forja”, grafican puertas adentro, en referencia a una movilización de grandes dimensiones.
La actividad contaría con la presencia del gobernador Martín Llaryora, cuya participación tendría un significado que excede la tradicional liturgia peronista. La reorganización del partido en la ciudad responde, según dirigentes que trabajan en el armado, a un pedido expreso del mandatario y coincide con la intención del intendente Daniel Passerini de fortalecer la estructura territorial.
Volver a hacer funcionar el partido
El diagnóstico que comparten quienes impulsan el proceso es que el PJ Capital perdió durante los últimos años buena parte del peso que supo tener frente a otros dispositivos políticos y territoriales del oficialismo.
Por eso, la apuesta no pasa solamente por reabrir locales, multiplicar reuniones o recuperar actividad durante los meses previos a una elección. El objetivo es darle contenido concreto a la estructura partidaria durante todo el año.
En ese esquema, las secretarías del PJ dejarían de ser espacios meramente formales para asumir responsabilidades específicas y trabajar coordinadamente con las seccionales.
“Las áreas política, de capacitación y de juventud tendrán un papel central”, explican desde el partido.
La idea es construir una suerte de espejo territorial: que cada secretaría tenga interlocutores en las distintas seccionales y que, a su vez, esas funciones se reproduzcan en los consejos de subcircuito.
El organigrama permitiría activar una estructura que involucra a más de 3.000 dirigentes y que, en la práctica, muchas veces permanece en segundo plano durante los períodos no electorales.
Capacitación y territorio
La propuesta pretende reconstruir una lógica de funcionamiento de arriba hacia abajo, pero con una diferencia: que las actividades territoriales tengan detrás una discusión política y una preparación previa.
“No es bajar por bajar”, resumen quienes participan del proyecto.
La intención es que las seccionales puedan trabajar sobre problemas concretos de cada zona y que sus dirigentes cuenten con herramientas para discutirlos con los vecinos. Para eso se prevén capacitaciones con la participación de ministros y exministros, además de contenidos vinculados con las distintas áreas de gestión.
El objetivo político es llegar a la campaña de 2027 con dirigentes que conozcan de antemano los principales problemas de sus barrios y, al mismo tiempo, puedan explicar las respuestas que ofrece el Gobierno provincial y municipal.
La apuesta también apunta a evitar una dinámica conocida dentro de los partidos: estructuras que se activan recién cuando comienza la campaña y dirigentes que recuperan protagonismo después de años de permanecer prácticamente al margen de la actividad partidaria.
El desafío de evitar las estructuras paralelas
En el PJ creen que una estructura partidaria activa podría, además, reducir la necesidad de recurrir a dispositivos territoriales paralelos cuando se aproximan las elecciones.
Si las seccionales funcionan, las secretarías tienen interlocutores y los dirigentes trabajan con anticipación sobre los problemas de cada territorio, la organización electoral podría apoyarse sobre una estructura que ya está funcionando.
“Si esto se organiza bien y con tiempo, quizá hasta ni se necesiten coordinadores”, deslizan en el PJ.
Es, por ahora, una mirada optimista sobre la capacidad del partido para recuperar musculatura propia.
Porque detrás del intento de reorganización también persisten las tensiones internas. Dirigentes que quedaron afuera de las principales mesas de decisión describen un escenario bastante menos ordenado, atravesado por las diferencias entre el eje passerinismo-viguismo y el sector que responde a Miguel Siciliano.
Por eso, el verdadero desafío del 17 de octubre no será solamente reunir al peronismo capitalino para una foto conjunta. Será comprobar si esa convocatoria puede convertirse en el punto de partida de una estructura partidaria capaz de funcionar antes de que vuelva a sonar la música electoral.
Y, sobre todo, si el PJ Capital puede volver a ocupar un lugar central en la maquinaria política del oficialismo sin depender de estructuras improvisadas cada vez que se acerca una elección.
